Gabrielle. . . Miro por tercera vez el letrero recorriendo de nuevo la lectura en mi mente y un cosquilleo recorre mi espalda. Es desconocido para mí, pero es totalmente necesario, así que sin más preámbulo cruzo la puerta del bar. Camino dentro del lugar y me dirijo a la barra. — Hola... — le digo al tipo de barba y cara de pocos amigos que se encuentra dentro de la cantina del lugar. — Hola ¿En qué te puedo ayudar? — contesta sin dejar de limpiar el tarro que tiene en la mano. — Vengo a solicitar el empleo de mesera. — le digo y me detalla de pies a cabeza. — ¿Tienes experiencia? — pregunta alzando una ceja en clara señal de desconfianza. — No... — soy sincera— pero tengo muchas ganas de trabajar y aprendo rápido, si me da la oportunidad, no se arrepentirá se lo aseguro. Me

