Tras un largo viaje comencé a sentirme débil y con hambre, pero no me importo, seguí las instrucciones de Germán, tenía la esperanza de llegar con Mussan para que él lo volviera a la vida como a toda mi familia, o almenas para poder volver a verlos como ángeles, solo eso quería.
De pronto cuando creí que ya casi llegaba el cetro en mi mano comenzó a brillar de un color azul rey y en el centro había un color dorado, hizo un sonido extraño, me asuste, creí que ya estaba en el lugar adecuado y que el cetro me mostraría la puerta, me detuve bajando al suelo, mi corazón dio saltos acelerados al pensar que estaba cerca, tome el cetro elevando mi mano hacia el cielo, implore.
__¡Mussan!, ¡si puedes escucharme!, ¡ayúdame!, ¡hazme creer en ti!, ¡muéstrame la entrada a tu reino!
De pronto el cetro cobro una fuerza enorme que se salió de control, se zafó de mis manos y se elevó en los cielos, una turbulencia violenta creo un remolino a mi alrededor, mi cabello se elevo en los aires mientras que la tierra vibraba, el cetro de volvió plata y de pronto un destelló blanco exploto en el lanzando una ola de poder, me cubrí con los brazos mientras un aire fuerte intentaba arrojarme lejos, sin más todo desapareció, mire a mi alrededor, me encontraba en el mismo lugar y el cetro estaba en el suelo, no entendía nada, estaba en el lugar correcto, había seguido las instrucciones, me acerque al cetro mientras comenzó a volverse n***o y comenzó a desvanecerse, corrí hacia el para tomarlo pero se hizo cenizas, no agarre más que un puñado de arena caliente y muerta, no entendía nada, mire mis manos llenas de arena, sentí un vacío y una rabia enorme, comencé a llorar, todo había sido mentira, no había ayuda, Mussan no estaba ahí, no me ayudaría, el cetro había desaparecido y con el las esperanzas, supe que nada seria como lo había dicho Frank, Germán o Mussan, supe que ahora estaba sola, sentí un coraje y una ira incontrolada y grite furiosa al cielo mientras sentí que mis gritos llegaban asta el más oscuro rincón, en ese preciso momento sentí la traición mas grande de mi vida, la mentira más falsa de todas, quería morirme, estaba llena de rabia, me levante poniéndome de pie, mire el cielo, el sol brillaba fuerte, mire a mi alrededor, estaba completamente sola, abandonada en aquel lugar insignificante y maldito, sentí como en mi interior nacían unas ganas de asesinar y al mismo tiempo el terror de saber a lo que ahora me tenia que enfrentar…
__Han pasado los años, algunos años, demasiados años ¡y nadie a podido detenerla!
Dijo Rúbel exaltado de su trono, frente a él sus hombres miraban al suelo temerosos, yacían en un repugnante y oscuro lugar húmedo, a oscuras, bajo de una cueva se encontraba su aposento, uno de ellos dijo.
__Creemos que descubrió uno de los puntos, por eso nadie la ha visto.
__¿Como es posible?, esa bestia se encuentra sola, ¿de que me sirve que Cloetorhy este muerto si su hija sigue viva?, ¡viva!
Su temible voz resonó asta el más lejano rincón de aquel lugar.
__Señor, la hemos buscado por doquier, no se le ha visto por ninguna parte.
__¿Y que hay del libro?, ¿o el cetro?
__Tampoco señor, nada.
Rúbel grito furioso mientras golpeaba a su vástago lanzandolo contra la pared.
__¡Inútiles!, ¡todos ustedes, malditas bestias debería lanzarlas al infierno!, ¡quiero que la encuentren y me la traigan viva!, esta sola, no hay nadie que le ayude, busquen el maldito punto, ¡ya!
__Si señor.
Dijo otro de sus vástagos aterradores mientras se daban la vuelta y salían de ahí, Rúbel se sentó en su trono de piedra desesperado mientras su mirada maligna miraba al frente imaginando el día que tuviera a Gemma entre sus manos.
En el lugar más lejano de la tierra, sobre su propio cielo, un reino escondido vigila a la humanidad, y no solo a los mortales, si no a los desterrados que en el yacen, mirados por unos ojos celestiales, ojos profundos, azules, una mirada varonil llena de pureza cuenta el tiempo tranquilo, por detrás una voz anciana lo llama.
Mi señor, el arcángel Samuel me pide verlo.
Aquel hombre con túnica blanca y capa celestial volteo a verle, frente a él un hombre con el cabello blanco y barba larga se muestra firme frente a su aposento.
__¿Que es lo que se le ofrece Ógremon?
__Solicita una visita tuya al palacio de su reino.
__¿Por qué?
__Cree que tú eres el indicado para ser el sucesor del guardián celestial.
__¿Lo dices enserio?
El muchacho reitero con una mirada llena de paz e ilusión.
__¿De verdad?, ¡no habría mejor honor que ese!
Ógremon asintió con una sonrisa.
__Usted mi señor, si me lo permite, es el indicado, tiene el alma pura, libre de pecado, Mussan habría pensado lo mismo.
__Mussan…
Dijo el joven desvaneciendo un poco su sonrisa.
__A propósito, ¿qué ha pasado con el?
__Usted no debe lidiar con esos asuntos, no queremos que tenga pensamientos negativos.
__Pero Mussan fue mi maestro, le debo mucho, dime la verdad, ¿fue desterrado?
__Yo no tengo esa clase de información mi señor.
__Ógremon, solo me gustaría saber que paso con él.
__No debes preocuparte Suratt, solo prepárate para la ceremonia celestial.
__Esta bien, así lo are.
Pronto sonrieron, el anciano dejo al muchacho a solas, este se miró en el agua cristalina de su aposento maravilloso y lleno de paz, en el agua podía ver una belleza magnifica, perfección masculina para su papel, esos ojos azules celestes y melena oscura, su piel blanca con aquellos toques cristalinos lo hacían un ser hermoso, sus facciones eran tan delicadas que parecían haber sido talladas por el mismo dios, pronto Ógremon salió del castillo blanco cristalino, afuera un hombre con alas blancas lo esperaba, era joven, con el cabello castaño claro, largo hasta los hombros, vestía una armadura plata y era alto, dijo.
_Dime, ¿ha aceptado?
__Por supuesto, es el indicado, estoy seguro de que Suratt será el nuevo guardián celestial del gran supremo.
__Entonces, no necesitaremos buscar más súbditos, siempre he confiado en tu palabra, debes hacerle ver que su pureza es irrompible, debes dejarle claro cuál será su papel.
__No tienes nada que temer, es un muchacho muy bueno.
__Bien, asegúrate de que no sea mirado por nadie, y menos por las féminas, no dejes que las vea, nunca.
__Así será.
__Muy bien, llévalo al palacio, preparare todo para la ceremonia.
__Así será.
En cuanto se fue el arcángel Samuel Ógremon corrió de regreso algo nervioso, entro al palacio y luego se dirigió a su alcoba, camino hacia una especie de librero y abrió una puerta secreta, se aseguró de que nadie lo viera y entro cerrando la puerta tras él, aquel anciano bajo unas escaleras de piedra cristalina mientras que una luz azul rey oscurecía a su alrededor, en cuanto más bajaba las escaleras más oscuro se hacía, llego a cierto punto donde tomo una antorcha de luz, pronto en medio de la oscuridad azul llego a piso firme, camino por los pasillo de lo que parecía ser un calabozo, pronto miro un guardia a lo lejos, un ángel, se escondió tras el muro mientras esperaba, pronto el ángel fue llamado por alguien y dejó su lugar, el anciano aprovechó para ir frente a la puerta de hierro que se encontraba cuidando el guardia, toco la puerta susurrando.
__”Mussan, Mussan”.
Pronto un anciano contesto del otro lado de la puerta.
__¿Ógremon?, ¡has venido!
__Mussan, todo está listo, Suratt será el nuevo guardián, lo hemos conseguido.
__Dios me ha escuchado.
Frente las rejillas de la ventana se asomaba un anciano de pelo muy blanco y piel blanca con ojos azules, parecía estar sucio y descuidado, su barba blanca se notaba gris, y sus manos frías, Ógremon dijo.
__”Ahora dime que debo hacer”.
__”Después de que el muchacho sea nombrado, debes convencerlo de ir a la tierra, en busca de Cloetorhy”.
__”¿Que, estás loco?, si lo intento me desterraran, y a ti también, y ni que decir del muchacho, lo matarían”.
__”Ógremon, por favor, te lo pido, es la única forma de liberar el reino de …”
__”No lo digas, es una maldición”.
__”Sé que ellos no me creen, pero Cloetorhy es el único que puede salvar la tierra, ni con los guardianes, ni los ángeles, ni el mismísimo supremo podremos liberarnos del mal, yo lo he visto, es él, Cloetorhy, él es la salvación, es el único que posee la inmortalidad eterna, vida humana, poderes celestiales, no hay un ser más poderoso que él”.
__”Pero Mussan, si el muchacho escapa a tierra se darán cuenta, estará más vigilado que nunca, tu bien sabes cómo son las reglas”.
__”Lo sé, lo sé, por eso tú debes ayudarme, ya que yo no puedo estando encerrado, mis poderes me han sido arrebatados, tu sabes por qué”.
__”Tenías que ser más cuidadoso”.
__”No había tiempo, Cloetorhy me estaba llamando, estaba a punto de entrar”.
__”Pero te descubrieron, Mussan, estas poniendo en peligro a todos por tus creencias”.
__”No son creencias, es la profecía, estoy seguro que el supremo me perdonara la vida, Ógremon, si tu vieras el desastre que yo vi, me entenderías, si no protegemos a Cloetorhy todo acabara en u abrir y cerrar de ojos, es el único que puede entrar a cualquier mundo, el pose poderes extraordinarios, tu bien lo sabes”.
__”Si, ¿pero qué te asegura que él es bueno?, ¿y si es un… como lo dicen?”.
__”No lo es, lo siento, su corazón es puro, como el de Suratt, no habrá peligro si se encuentran por un momento, solo necesito que lo traiga consigo, que le abra las puertas, al encerrarme aquí el cetro se perdió, Cloetorhy está desprotegido, me necesita, necesita la ayuda del guardián celestial”.