Helena también quería hacer muchas cosas para ayudar a Mau y Víctor en aquella aventura para mejorar las condiciones del juego.
Entro en la cámara de cenadores, genuinos vampiros que llevaban muchos siglos de vida, gente que era sabia solo por sus años y por sus andanzas por la zona.
Uki estaba siempre atenta de todo lo que pasaba en las reuniones del castillo, pero no se enfrentaba a Helena cuando la mandaba a suplirla en las tareas de la casa, mientras estaba afuera con Mau, la elfa tenía una confianza genuina que seguramente nadie en el reino podía igualar, y una fidelidad que ninguna otra plebeya equiparaba, Helena asistió a la reunión de la sala de sabios y cenadores, Amadeus sintió un gran orgullo cuando vio a su hija hacerse presente en la mesa redonda.
Ahora pensaba que su vampiresa se estaba metiendo en asuntos políticos necesarios, y le llenaba el corazón de orgullo, sin embargo lo único por lo que Helena asistía aquellas reuniones tan aburridas y llenas de miradas lascivas por parte de los ancestros, era porque quería saber la situación con la manada de Mau, al echar un vistazo al mapa, vio que los alfileres indicativos, no estaban sobre la montaña del norte y quedo más relajada, se encogió de hombros y espero a que todos los vampiros entraran para comenzar la reunión.
Unos cuantos condes aguardaban detrás de su padre, Helena paso si vista por cada parte de la sala, el peor de los casos era cuando los nobles se fijaban en sus pechos, pero tampoco tenía miedo de sacarle la lengua y desviarle la mirada, ellos no tenían poder en la cámara.
Uno de aquellos vampiros era el comandante de la corte, No era un vampiro puro, era un trasformado, aún conservaba las dos marcas cuando fue mordido por alguien, ni si quiera se molestaba en ocultarla, aquellos dos agujeros ya cicatrizados reposaban en la parte del cuello izquierdo, donde estaba más próximo a la mandíbula, sus rasgos físicos eran agradables, a Helena le gustaba ver a un moreno, entre tantos pálidos mullidos, la única cosa que nunca espero, fue que el cruzara su mirada con Helena, la noble vampiresa no aparto su mirada, solamente se quedó tranquila, y siguió el juego del comandante.
>Recordó las palabras de su amante, necesitaba toda la gente posible, y sabía que para una mujer del siglo catorce no podía conseguir mucho con peticiones, pero… si podía conseguir todo lo que deseaba con otras cosas.
El hombre conservaba su imagen de joven, lo habían convertido ya hace muchos años, pero conservaba el atractivo de un humano de veinticinco años, no más, con un buen cuerpo formado y alto, también músculos duros, y tatuajes por toda la piel.
Helena inicio un extraño coqueteo para captar su atención, por encima de los demás nobles que estaban en la sala, tratando de no hacer mucho show, pero siempre podía contar con la mano de Uki para conciliar tareas más difíciles, inmediatamente escribió una nota en un pedazo de papel y luego se la dio al comandante a través de la peli verde.
Uki llevo la carta hasta donde estaba el comandante, y luego la puso a un lado del hombre y la deslizo por la mesa, hizo una reverencia y luego volvió con Helena, el hombre solamente se quedó viendo la carta, mientras la abría con cuidado para que nadie más viera el contenido.
>
El comandante hecho un vistazo a esa nota, el asintió con la cabeza, mientras veía a Helena, ella quería ponerse a brincar, tal vez tenia al primer sublevado, y que fuera el comandante era conveniente, porque podía disponer de los soldados a sus gustos y placeres.
Rezaba por dentro, que su parte humana fuera a responder a la petición y luego se hiciera con una gran cantidad de vampiros y hombres esclavizados, Uki se desplazó hasta Helena nuevamente, la reunión empezó, Helena echó un corto vistazo por encima de la mesa, y vio el mapa de todo el reino, la montaña del norte estaba descartada, ella sonrió con malicia, nadie en el cuarto se dio cuenta.
Su padre enorgullecido de que estuviera con él, en la sala, empezó la reunión para hablar de temas importantes, la reunión era tal como las recordaba Helena, súper aburridas y con ganas de salir corriendo de allí, pero ahora tenía que aguantarlas.
Era Por Mau
Era por su nuevo reino de criaturas que vivieran en libertad.
Debida hacerlo, no podía fracasar por no tener la convicción necesaria para esperar algunas horas del día viendo a algunos viejos hablando sobre cosas que al día de hoy desconocía.
Helena dejo caerse sobre la silla del consejo, puso su espalada en el acolchado reposo y espero que las horas pasaran.
Esperando que el sol se ocultase.
Mau ahora tenía más labores con su nuevo puesto en el centro de ciénaga, ahora le tocaba vigilar todas las paredes de la montaña y puestos de observación, desperdiciaba todo el día, revisando informes de guardias y vigías adyacentes.
—Me parece ridículo todo lo que estamos haciendo, Mau tenemos que salir de las murallas que nos protegen y buscar las razas más afectadas, y allí unirlas a esta aldea.
El lobo resoplo.
—Pero no sabemos cuáles son.—Inmediatamente una idea se cruzó por su cabeza— espera.—Mau cerró los ojos y llamo a Vanesa esta respondió casi al mismo segundo, ahora se notaba un poco más agitada, ¿Qué estaba haciendo?
—Mau estoy un poco ocupada—Parecía que un gemido salió de su boca. Mau frunció el ceño.
¿Por dios que estaba haciendo?
—Vanesa que estás haciendo.
—¡Nada!—un extraño grito salió de su boca.
—Demonios no me digas que estas…
—No…—Repico casi furiosa, ella carraspeo un poco— ¿dime que pasa?
Víctor miraba con desdén a su amigo, ¿Qué le pasaba al lobo? ¿Por qué cerraba los ojos tan fuertemente como si estuviera cagando? Víctor indignado con su orgullo de Lobo cogió una bocanada de aire, y se aclaró la garganta tosiendo un par de veces.
Mau lo miro.
—¡Espera!—Dijo nuevamente.
—Demonios Vanesa necesito la información. Quiero saber las razas que están siendo esclavizadas por los vampiros y los que no están siendo tratados muy bien.
—Espera—indico— ¡Ah! —Volvió a gritar— disculpa eso… estoy buscando…
>
Mau contuvo las ganas de gruñirle, pero la chica atendiendo su llamamiento con rapidez, menciono los nombres de las razas que necesitaba.
—Espera estoy anotando.
—Vale.
La druida dicto los nombres de las razas y una ubicación adyacente.
—Gracias Vanesa, ahora sigue con tu sesión de placer.—Afirmo en tono de broma.
—¡Mau!
Entre una risa burlona Mau le brindo una mirada a Víctor, quien lo esperaba con una ceja arqueada, labios fruncidos y los brazos cruzados por encima de su pecho.
—Estas como una cabra Mau.
El lobo rio.
—Seguramente, ahora vamos a buscarlos.
Víctor hecho un vistazo a la ventana del castillo, el sol brillaba aunque no con mucha fuerza, parecía que el día era de tormenta.
—Hay sol aun.
—No importa, no somos vampiros podemos andar por el día, caminando bajo el sol, uno de los pocos placeres de nuestra r**a.
Víctor dudo.
—y si mejor esperamos el crepúsculo.
—No—Afirmo tajante.
—Debemos encontrar las razas antes de que se vayan a ir a sus madrigueras o escondites, sabes estamos haciendo esta propuesta entonces debemos buscarle lo más temprano y rápido posible.
Víctor resoplo, odiaba correr de día, sentía que él lo segaba, no era como la luna que ofrecía generosos rayos de luz, si no que estos rayos si segaban completamente.
—Demonios pero me invitaras una cerveza en la cantina, si no, no te acompañare más.
Mau rio.
—Creo que eres demasiado obstinado.—Se acercó y le dio un golpecillo en el pecho a su amigo peli marrón—solamente déjate llevar, que cuando tengamos el reino hecho, serás el vicepresidente.
—¿Rey?
—Presidente es un mejor término.
Víctor negó paulatinamente con su cabeza resignado.
Mau rio con sarcasmo.
Antes de salir de la ciénaga, fueron a uno de los bares del centro en donde los nobles tenían a sus vasallos, allí pudieron conseguir algo más de información y a tres lobos rezagados que se le unieron inmediatamente, Mau estaba contento ahora las cosas estaban tomando forma, si reunía una fuerza comparable al del señor de la oscuridad entonces Helena se quedaría siempre a su lado, sin ser asediada por los demás clanes de vampiros. Bajaron de la ciénaga a la clase baja en donde estaba la antigua habitación de Mau, y en el gremio de aventurero, pudieron contar con la ayuda de diez lobos más.
Raúl.
Loscar.
Valerio
Luissigan.
Miokal.
Trax
Romen
Darós
Ultear.
Y, Radxfa.
Todos eran m*****o del grupo de caza pero también estaban rezagados, solo querían estar más seguros con cualquier cosa que se le cruzara por delante. Ellos también se ofrecieron para ir a las afuera a recolectar más gente, seguramente tenían amigos que estaban en la misma situación o conocían personas, Mau se regocijo de saber que tanta gente estaba harta de vivir entre las sombras de una montaña oscura y profunda. Donde el calor era sofocante. Víctor desconfiaba de todos y cada uno, pero él era un lobo omega, casualmente podía confiar en alguien que no llevara siglos conociéndole.
Confiaba en Mau a duras penas.
Luego salieron de la montaña con el permiso del vigía, y se internaron en el bosque rápidamente, solo iban Mau y Víctor como habían planeado anteriormente, los demás se quedaron en la montaña, buscando más gente rezagada con discreción.
Mau esperaba que para cuando regresara tuviera ya una cantidad elevada de tres cifras. Así ya podían ir haciendo los pilares del reino.
Corrieron por las praderas en su forma de lobo, hasta que llegaron a las fronteras de lo que parecía una aldea, Se convirtieron en hombres y cogieron una bocanada de aire.
—Es una aldea humana, lo veo por su bandera.—Apunto Mau.
—Entonces será mejor que no llamemos la atención. Entremos en nuestra forma humana, si llegamos como lobos seguramente declararan la guerra.
—Sí.
Caminaron como por quince minutos, pera cuando llegaron, dos guardias vestidos de blanco y con lanzas en sus manos los escrutaron de arriba abajo.
—Identifíquense.—Dijo uno de ellos, cruzo su lanza con la del compañero he impidieron el avance de los forasteros.
—Somos viajeros.—Era la única excusa que podían meter a los guardias.
El hombre dudo por el aspecto de sus ropas y de su equipamiento.
—No traen caballos.
—Nos los han robado—Apunto Mau intentado no usar la violencia para irrumpir.
Un soldado miro al otro y levanto la lanza.
—Pasen pero deben tener cuidado de no meterse en problemas, somos una aldea pacífica.
—¡Vale!
Los dos entraron a una palizada, para descubrir uno cuantos duendes haciendo labores de construcción y también trasgos encerrados en jaulas.
Lobos no había o tan siquiera no creían oler alguien que se pareciera a un hombre lobo, siguieron su trascurso por la aldea. Buscando alguna cantina en donde encontrar aliados, la ciudad era pequeña apenas tenía algunos caseríos, parecía ser una colonia de algún reino.
Era perfecto.
Podían venir en la noche y liberar a todas las criaturas presas y unirlas al reino… sin embargo la aldea estaba también muy bien cuidada, había muchos guardias.
Pero para algunos hombres lobos, no serían nada de problemas. Tardarían más en convertirse en lobos que en aniquilarlos a todos, aunque esa no fuera la opción.
—¿Cuantos hombres armados has contado?
—Algunos veinte.
—Podremos con ellos si traemos a los lobos.
Víctor rio malamente.
—¿Crees que son rivales para nosotros dos juntos?
—Hmmm, no.—Respondió sinceramente.
—¿Entonces para que preguntas?
Mau relajo su cuerpo.
—Esos duendes nos deberían servir para la construcción del castillo y la aldea.
—¡Sí!
—Debemos liberarlos primero.
—Primero vamos a comer tengo hambre.—Recomendó Víctor con un buen tono de ánimo.
Mau puso los ojos en blanco.
Víctor pillo una cantina en la plaza del centro de la ciudad, entonces fueron directamente hasta allí, entraron con humildad a la taberna, para no alzar las miradas, de un pequeño bolso que Mau había traído todo este tiempo escondido entre sus capas, saco dos monedas de oro para pedir comida digna.
La camarera que relucía por ser tetona y también tener unas caderas abismales, trajo rápidamente la orden de los señores.
Mau permanecía atento a cualquier cosa que pasara y trato de agudizar su oído, pero el día no lo dejaba, era una completa pérdida de tiempo.
Ambos comieron lentamente, hasta que los que estaban en la cantina salieron y dejaron el lugar casi solo, allí no había ninguna criatura sobre natural, entonces comieron y se fueron también, había trascurrido dos horas, y el sol se estaba ocultando.
Era hora de regresar.
Cuando de repente Mau, sintió como algo contundente golpeaba su espalda sin fuerza bruta.
Él se giró para ver que era.
—Disculpe Lord, estamos trabajando fue un error—Un duende.
—No está bien. Nosotros estábamos distraídos.
El duende era de un metro de altura y también tenía una barba desarrollada, en su piel había magulladuras y también cortes de látigo, Mau sabía a la perfección que eran esas heridas, pus muchas veces tuvo que pasar por los mismos castigos.
—¿Su jornada laboral a qué hora termina?
El duende no miraba a los ojos de Mau.
—Nosotros trabajamos casi toda la noche.—Dijo con miedo a ser escuchado por algún guardia de la ciudad.
Mau tenso su mandíbula.
Que injusticia más bárbara.
—¿Duende quieres algo de libertad?—Pregunto Víctor.
EL afirmo con la cabeza asustadizo.
—Entonces espera a que llegue la noche, os liberaremos a todos, pero tendrán que trabajar para nosotros, eso si nunca los castigaremos y tampoco los obligaremos a trabajar hasta tarde. Reúne a todos los de tu clan, todos los que puedas.
La mirada del duende llameo en esperanza, sus hermanos también estaban siendo torturados, y esclavizados.
—¿Cómo te llamas?—Pregunto Mau poniéndose de rodillas.
EL duende se asombró y trato de corregirlo, nadie se arrodillaba para hablar con un duende, ellos eran esclavos de los guardias.
Del señor de la oscuridad.
—¡No tienes que hacer eso lord! ¡Levántese rápido!
Mau estiro la mano al aire.
—No me iré hasta que me digas tu nombre y también que me prometas que buscaras a todos los demás.—El duende con miedo y apuros estrecho las manos del hombre lobo. Y rápidamente contesto tartamudeando.
—No… debe…No… rápido…. Si señor.—Pudo conciliar en la última palabra.
Mau regreso de nuevo a su postura natural.
—Dinos tu nombre duende.—Exigió Víctor con aires de nobleza. El duende inmediatamente espeto algunas palabras en su idioma nativo que Mau y Víctor no entendían, pero luego volvió a hablar la lengua en vigencia, con un acento más pronunciado y extraño.
—Me llamo Locci.
—Entonces Locci, tienes que esperar hasta la media noche, allí, vendremos para rescatarlos.
Antes de llamar la atención de los guardias que ya habían rodeado cuatro veces por la plaza se despidieron de Locci y salieron de la ciudad internándose al bosque.
El duende cogió las tablas de madera que se habían derrumbado al piso y luego las cargo en el hombro para posteriormente regresar al trabajo extenuante.
Mau y Víctor se internaron en el bosque, las anchas de aquel bosque protegido por Vanesa eran infinitas por lo que podían ver.
Grito su nombre a los árboles.
—Vanesa necesito tu ayuda.
—¿Qué haces Mau?—Víctor arqueo una ceja.
—Llamo ala druida del bosque.
—¿Qué?—Víctor casi se atora con su propia saliva.
¿La madre de toda la naturaleza conocía a Mau? ¿ Y porque Mau trataba sin respeto a la máxima autoridad del bosque?
—Demonios debe estar follando con ese demonio todavía.—Mascullo las palabras sin pensar.
—Mau trata con más respeto a la druida.—Víctor parecía aterrorizado y estaba al pendiente de cualquier movimiento que hicieran los árboles, pues creería que los mismos estaban conspirando para quitarle la vida, siendo estos los soldados de la druida.
Esa mujer era temida hasta en los cuentos de hadas.
—Vanesa por el Amor de Dios ven acá rápido, deja de follar con ese demonio, tenemos cosas importantes que hacer.
Volvió a gritar.
Víctor estaba rezando para que La druida no los fuera a pulverizar usando su mágica, cuando llegara.
—¡Joder señor Mau!—la voz de Vanesa se proyectó desde una esfera de luz verde Víctor estaba sorprendido— estaba durmiendo. ¿Es que no puedes esperar a la noche?
—Los druidas no duermen.
Ella se echó una carcajada que se asimilaba a la de una bruja.
—¿Quién lo ha decidido?
—En fin, tenemos problemas necesitamos dos armaduras y dos espadas también.
—¡Mau!—Intervino su fiel amigo lobo—Porque no tratas mejor a la druida.
—Óyeme alguien que tiene modales…—La esfera de Luz se acercó a Víctor. Este tuvo un poco de miedo, pero vasto los minutos para saber que la protectora del bosque era incapaz de matar a una mosca— alguien que si tiene modales me gusta…
Víctor se sonrojo.
—Eh… Yo… Bueno…—El peli castaño se rasco la cabeza con su brazo derecho. En un estado de trance, y tartamudeando.
—¡Ja!—Dijo Mau reposando sus manos en el estómago— no creas que tienes oportunidad con esa bruja—Señalo Mau a la esfera— Ya tiene un demonio.
Eso mermo las confianzas de Víctor.
—Señor Mau no le he dado permiso de hablar de mi vida con alguien más.—No la pudo ver, y hasta ahora no sabía cómo era, pero Mau aseguraba que la mujer se había cruzado de brazos y se le frunció el ceño, brindadle una mirada desdeñosa.
—Bueno debiste leer la letra pequeña del contrato de comunicación, deberías leer mejor.
Ella resoplo.
—¿En fin que quieres? ¡Estoy ocupada!
—Vamos que ocupada…—Víctor le hizo una señal a Mau para que no se dilatara— en fin, necesitamos unas espadas y armaduras. Liberaremos las primeras criaturas del bosque, por la noche.