bc

Si (no) te hubiera conocido

book_age18+
1
SEGUIR
1K
LEER
reincarnation/transmigration
viaje en el tiempo
drama
tragedia
sweet
renacimiento/renacer
like
intro-logo
Descripción

Tae-ho, un joven abogado coreano, despierta en un universo paralelo donde su esposo, Yong-sun, a quien perdió en un accidente de auto, sigue vivo pero no lo conoce y no están casados.

Decidido a acercarse a él, Tae-ho consigue un trabajo en el prestigioso bufete "Choi Legal Group", donde Sun trabaja como abogado. Sin embargo, el hombre alegre y extrovertido que conocía ahora es un abogado distante y arrogante.

Mientras Tae-ho navega por su nuevo entorno laboral y enfrenta las frías actitudes de Sun, debe lidiar con sus propios sentimientos y la búsqueda de una conexión en un mundo que parece haber cambiado para siempre.

La novela explora la lucha por reconectar con un amor perdido en una realidad transformada.

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo 1
Siempre supuse que lo peor que podría pasarnos como paraje era terminar, o divorciarnos. Y es que nunca imaginé, ni en mi peor pesadilla, la situación en la que estoy ahora. Un sábado en la tarde, en lugar de estar en el sofá de casa mirando una película y comiendo comida chatarra con mi esposo, estoy parado en medio del lúgubre cementerio, viendo como el amor de mi vida yace en un ataúd de madera y lo bajan a un pozo frío y oscuro de tierra. Él no debería estar ahí. No cuando era alguien cálido y lleno de luz. No he podido derramar una sola lágrima desde que desperté inmovilizado en esa cama de hospital, luego de haber sufrido ese accidente que le arrebató la vida a la persona que yo más amaba. Desearía estar muerto. Al menos si hubiéramos muerto los dos estaríamos juntos. Siempre me encantó la película de Robbie Williams, aquella en la que él va hasta el infierno con tal de recuperar a su esposa que se suicidó. Y que luego al final ambos reencarnan para volver a encontrarse. Ahora entiendo por qué. Quiero aferrarme a cualquier idea que me haga creer que lo volveré a ver. Aunque sea por un momento. Creo que se por que aun no he podido derramar las lágrimas que tengo acumuladas en mi interior. Y es que no logro entender. No encuentro manera de hacerle comprender a mi cerebro que él ya no está, que no lo volveré a ver, que no oiré su voz, ni oleré su aroma, o sentiré su calor. No lo veré sonreír, dormir a mi lado, desayunar frente a mi. Tampoco lo escucharé enojarse conmigo, ni frunciendo el ceño cada vez que no hacía algo de lo que me pedía. Es... que... es que... yo no logro comprender. Él estaba ahí, y ahora desapareció por completo. ¿Cómo una persona puede evaporarse de esa manera? ¿Cómo es que alguien con un nombre, recuerdos, pensamientos y sueños, simplemente ya no está? ¿Cómo es eso posible? Es una locura. Un día estás desayunando con el amor de tu vida, proyectando a futuro. Y al otro.... lo estás enterrando, junto con todos sus sueños. Siento como si mi hubieran desgarrado el pecho, dejándome destrozado el corazón y el alma. No queda nada por salvar. Y me duele, me duele como nunca algo me dolió en la vida. No se como le estoy haciendo para mantenerme en pie, cuando por dentro estoy temblando. ¿Lo peor de todo? Es que la última conversación que tuvimos fue una discusión. Sun conducía camino a la fiesta, e íbamos peleando. Veníamos pasando unos meses difíciles, y yo ya estaba desbordado por la situación, fue por lo que grite ese "Lo mejor sería que nos divorciáramos". Giró su cabeza de golpe hacia mí y me miró con sus ojos bien abiertos, los cuales reflejaban dolor. Y cuando estaba por responderme, impactamos contra algo. Al despertarme yo me encontraba en esa cama de hospital, y él... él estaba muerto. No lo decía enserio. Solo quería que fuera como un especie de llamado de atención. Quería que ambos nos imagináramos el peor final para nuestra relación, y que nos diéramos cuenta de que eso no era lo que queríamos. Lo sé porque ni había terminado la frase, que yo ya tenía la certeza de que no quería divorciarme de él. ¿Cómo podría? Si es todo lo que tengo, y lo que más amo. Era todo lo que tenía... Ahora no tengo nada. ******* Estoy tirado en el sofá, con la vista fija en la pantalla del televisor, sin embargo mis pensamientos están en otro lado por lo que no presto atención a lo que se está reproduciendo. Los meses pasan, sin embargo para mi no pasa un día sin que lo extrañe... Cada mañana me despierto y lo primero que hago es buscar su lado en la cama, esperando sentir su calor, su presencia... pero no está. Y entonces, otra vez, recuerdo. Es como si una parte de mí se fuera cada vez que abro los ojos y me doy cuenta de que no está aquí. Lo extraño tanto. No sé cómo seguir sin él. A veces siento que estoy atrapado en una especie de limbo, entre lo que era mi vida con él y lo que es ahora... este vacío. Nadie te prepara para esto. Todos dicen que el tiempo lo cura, pero no. No lo hace. Yo no quiero "curarme", no quiero dejarlo atrás. Sólo quiero que vuelva. Me sobresalto cuando la puerta de la entrada se abre, y enseguida me invade la tristeza porque por un segundo creí que sería él quien la atravesaría. Si. Lo sigue esperando. Siento que si no lo espero el dolor va a matarme. - No recuerdo haberte dado una llave. - menciono molesto. - ¿De dónde la has sacado? Erica lanza un suspiro. - Tome la suya... - responde por lo bajo. - Quiero que la dejes sobre la mesa. - sentencio enojado. - Lo haré, una vez que termine de guardar la comida que te traje. - dice dirigiéndose a la cocina. La oigo resoplar. - No has comido lo último que te deje. Esta todo podrido. - agrega a lo lejos. A los pocos segundos la tengo frente a mí, mirándome con reproche. - Debes comer. - Erica, solo déjame en paz. - le pido hastiado. - Nada de esto lo traerá de vuelta, Tae. - suspira. - Han pasado 9 meses. Y lo único que haces es salir para ir al trabajo. Yo solo consigo verte porque te traigo comida. Te has cerrado a todo el mundo. - Esas 6 horas son lo máximo que aguanto fingiendo que sigo siendo humano. Me cuesta respirar. Me duele respirar. El solo hecho de seguir con vida me lastima y me destroza. Me mira apenada. - No fue tu culpa. - habla con voz suave. - Si lo fue. - afirmo con voz temblorosa. - Si no lo hubiera distraído con esa estúpida pelea que yo inicie, no habría apartado su atención del camino y todavía estaría aquí. - No puedes seguir así. Necesitas terapia. Debes hablar con alguien sobre esto, alguien que pueda ayudarte a seguir adelante. - Lo que necesito es a él. - siento un nudo en mi garganta. - No solo perdí a mi esposo. Perdí al amor de mi vida, a mi mejor amigo, a mi familia. - los ojos se me llenan de lágrimas.- ¿Y pretendes que siga adelante como si nada? Como si no hubiera existido. Como si no me hubiera dejado un hueco dentro del pecho. Se sienta a mi lado. - No esperamos que lo superes, pero debes aprender a vivir con el dolor y la pérdida, es así como funciona la vida. ¿O es que pretendes seguir encerrado en tu departamento, viviendo entre platos sucios, plantas resecas y durmiendo con su ropa de su lado de la cama? - Me pidió que no las regara. - menciono lloroso. - Siempre decía que se las terminaba matando. - ¿Crees que a Sun le gustaría verte así de desecho? Su rostro se iluminaba aún más cuando te veía sonreír. - Sólo él conseguía hacerme sonreír... - murmuro con tristeza. - Antes de conocerlo, era un amargado. - Entonces no debes dejar que desaparezca ese hombre en el que te convirtió. Sobo. - Jamás podré volver a ser esa persona. Murió esa noche, a su lado. - El duelo y el amor van en conjunto. Todo este dolor es solo un reflejo de lo mucho que lo amaste. Y nunca se va acabar, porque ese amor no se va a terminar. Es el precio que se paga cuando uno ama a alguien. Pero él vivirá por siempre, en ti. Resoplo molesto. - No me vengas con ese consuelo barato. Parece un discurso sacado de un libro. Suspira. - Me leí un libro sobre el duelo. - menciona. Pongo los ojos en blanco. - Solo quería darte consuelo y ayudarte al menos un poco. Y al oír eso, el gesto me conmueve, y a la vez me hace sentir culpable porque he sido desconsiderado teniendo en cuenta que ella no me ha soltado la mano en todos estos meses. Erica y yo nos conocimos en la universidad, ambos estudiamos abogacía y desde entonces hemos sido grandes amigos. Aunque con el tiempo se ha vuelto como una hermana para mí. Las primeras semanas todos nuestros amigos y conocidos me enviaban mensajes, o se pasaban por casa. Erica es la única que pasado los meses sigue viniendo para cerciorarse de que sigo respirando. Los demás siguieron con sus vidas, yo en cambio me siento estancado, como en pausa. Apoyo mi mano sobre la suya. - Lo siento. - me disculpo lloroso. - He sido un cretino contigo. Me sonríe apenas. - No debes disculparte. Me basta con que comas al menos lo mínimo. Dentro de todo el dolor que siento, me alegra tenerla como mi amiga y debo cuidarla si no quiero perderla también. Trago. - ¿Qui... quieres que... que salgamos a cenar...? - consigo decir con dificultad. Alza una ceja. - ¿Estás seguro de eso? - Si... - respondo no muy convencido. - Me vendría bien un poco de aire. Se para. - Bien, vamos. Te dejaré que tu elijas adónde ir. Consigo que mis piernas reaccionen y me levanto. Por más que me pasó la mayor parte del día durmiendo, eso no hace que se me vaya el dolor que siento en todo el cuerpo. Duermo lo más que puedo, porque de esa forma dejó de sentir. E incluso algunas veces tengo suerte y sueño con él. En mis sueños seguimos juntos. - ¿Crees que en algún momento... el dolor dejará de... de ser lo único que sienta? Asiente con sus ojos llorosos. Me inclino hacia ella y llevo mi rostro contra el hueco de su cuello, me rodea con su brazos, a lo que yo también me aferro a su abrazo. Y sollozo. Salimos del departamento y fuimos a una pizzería, una que nunca fuimos con él, porque de otra forma hubiera comido llorando. El lugar era pequeño, con luces tenues y había poca gente, lo que me hizo sentir más cómodo y logre comer unas porciones, lo que hizo que Erica sonriera satisfecha. Estamos regresando a casa, caminando por la fría noche en silencio. Todo lo que quiero es volver a encerrarme en mi habitación y acostarme en mi cama, junto a su ropa, la cuál sigue teniendo su aroma. Estoy tan metido en mis pensamientos, que doy un respingo a un lado al ver junto a mí a una mujer, quien nos observa con atención. - ¿Quieren que les lea la fortuna a esta joven pareja? - inquiere con voz misteriosa. - No gracias. - responde Erica cortante. - Vamos. - me agarra del brazo y me lleva consigo. - No solo leo la fortuna, también puedo hacer pociones de amor, ver el futuro... - hace una breve pausa. - O contactarlos con un ser amado que falleció. Y al oír eso último me detengo en seco. Me giro hacia ella, quien me observa con una sonrisa divertida. - Vamonos. - habla Erica tajante. - No, espera. - me zafo de su agarre, sin quitarle la mirada a la extraña. - Puedo ver tu dolor. - sigue. - Como así también veo a un muchacho aferrándose a ti, siento su presencia junto a la tuya. - Sunny... - susurro. - ¿Vienen? - es lo último que dice antes de darse la vuelta y entrar a un pequeño local. Estoy por adentrarme, pero Erica me frena agarrando mi brazo con fuerza. Me mira con sus ojos bien abiertos. - ¿Estás demente? - inquiere entre dientes. - Una desconocida te invita a pasar a su lúgubre tienda y tu vas sin rechistar. He visto sobre esto en las noticias, y termina con nosotros dos sin órganos. - ¿Es que no has oído lo que dijo? - No seas iluso, es pura palabrería. - me reprocha. - Ni siquiera crees en esas cosas. Eres la persona más racional y escéptica que conozco. - Igual quiero escucharlo... Me adentro en la tienda. El lugar se encuentra en penumbras, iluminado tan solo por las tenues luces de las velas que están encendidas; las paredes están cubiertas por estanterías llenas de libros viejos y adornos; en el centro hay una pequeña mesa circular con una silla con un enorme respaldo de un lado, y dos enfrentadas del otro; del techo cuelgan plantas y diferentes tipos de colgantes hechos de vidrios de colores, que con la luz de las velas reflejan formas de dolores en las paredes. La mujer se encuentra sentada en su silla, mirándome expectante. Al verla con más atención me percato que sus enormes ojos saltones son uno color verde esmeralda y el otro de un celeste; su melena tupida y ondulada le llega a los hombros; sus manos descubiertas permiten ver los tatuajes que tiene en ellas, de unos extraños símbolos. Me siento en una de las sillas vacías, sin apartarle los ojos de los suyos. - Qué cliché. - comenta Erica sentándose a mi lado, cruzada de brazos. Y al bajar la mirada me percato de que se refiere a que encima de la mesa hay una bola de cristal y cartas de tarot espaciadas por esta. - ¿Porque los abogados son tan escépticos? - inquiere ella. Con mi amiga nos miramos de reojo. - Estamos en una zona donde hay más bufetes de abogados que tiendas, es claro que 9 de cada 10 personas que pasen por aquí van a serlo. - dice serie. - Mencionó un muchacho. - hablo con ilusión. - Dijo que lo veía junto a mí. ¿Lo sigue viendo? - Te haré una lectura de cartas para saber más. - A un razonable precio de... - susurra Erica. Le chisto. - Has silencio. - murmuro. - Perdí a mi esposo hace 9 meses. E intento... de verdad lo intento, pero no encuentro la salida. Estoy tan cansado de fingir que todo está bien, de hacer como si todo esto fuera temporal. Porque en el fondo sé que no lo es. Y esa es la peor parte: saber que esto es para siempre En sus manos tiene las cartas, las cuales mezcla con agilidad y va colocando sobre la mesa. - Utilizaremos la tirada de tres cartas para explorar el pasado, el presente y el futuro. - comienza a decir. - Pasado. "La Torre", simboliza una sacudida profunda, un cambio repentino e inesperado que destruye la estabilidad que conocías. Esta carta sugiere que la pérdida fue impactante y devastadora, un evento que sacudió los cimientos de tu vida. Representa el dolor inicial, la confusión y la sensación de que el mundo tal como lo conocías ha cambiado irrevocablemente. Y siento un dolor en el pecho al escuchar de forma tan clara como me siento en mi interior. La palabra "irrevocablemente" resuena en mis oídos, porque se no hay forma de cambiarlo y de que él vuelva, sin importar cuanto lo desee. - Presente. "El Colgado" - continua. - Refleja un período de estancamiento, donde sientes que tu vida está en suspenso. Estás en un estado de transición, y aunque puede ser doloroso, esta carta te invita a aceptar el proceso y a permitirte sentir todas las emociones que surgen. Si, es así como me siento. Estancado, y sin rumbo. Es como si el mundo hubiera seguido moviéndose a mi alrededor, pero yo me quedé atrás, atrapada en este vacío que dejó su partida. Ya no sé qué hacer, ni hacia dónde ir. Todo lo que solía tener sentido ahora me parece tan... distante, tan ajeno. Pero, ¿aceptar el proceso? ¿como podría? No sé cómo encajar en una vida en la que él ya no está. - Futuro. "La Rueda de la Fortuna". - sigue. - Simboliza los ciclos de la vida y el destino, pero también puede indicar cambios inesperados y alteraciones en la realidad. Esta carta sugiere que el universo está en constante movimiento y que hay fuerzas más allá de nuestro control que pueden cambiar la dirección de nuestra vida, lo que puede relacionarse con la idea de realidades múltiples o destinos alternos. El corazón empieza a latirme con fuerza, y mis ojos se humedecen. - Yo... yo solo quiero... quiero volver a estar con él... - trago con un nudo en mi garganta. - Quiero sentir que, de alguna manera, vamos a estar juntos otra vez. Es el amor de mi vida. Me observa pensativa. - ¿Estás seguro de eso? - me pregunta con curiosidad.- Tendrás que demostrarlo. - Si. - respondo sin titubear. - Estoy seguro. - ¿Y que estás dispuesto a hacer para tener otra oportunidad? - Lo que sea. - hablo firme, a lo que sonríe con satisfacción. - Suficiente. - Erica se para se golpe. - Nos vamos. YA. Me agarra del brazo y tironea para que me pare, pero sigo sentado cuando la mujer rodea mis muñecas y las estampa con fuerza contra la mesa, clavando sus uñas en mi piel. Y siento como se me paraliza el cuerpo al ver que ahora sus ojos son rasgados y de un n***o intenso. - Tae-ho... - sale de su boca una voz masculina, que me retuerce el corazón al reconocerla. - Sálvame... Y de la impresión me hago hacia atrás, parandome y trastabillando con la silla. Erica es quien impide que caiga el piso, cuando me agarra del brazo y me saca de allí a rastras, en completo shock. - Recuerda Tae-ho. - llego a oír que habla la mujer. - La muerte puede significar el final, pero también el comienzo de algo nuevo. Ya estamos a unas cuantas cuadras, cuando se frena y me suelta. Se vuelve hacia mí. - ¡No vuelvas a hacer algo como eso! - exclama molesta. - ¿¡No lo oíste!? ¡Era Sunny! - hablo con mis ojos llorosos. - ¡Era su voz! ¡Eran sus ojos! Suspira apenada. - No lo era, era lo que querías escuchar y ver. - dice. - Es todo un truco, lo diseñan para que oigas lo que quieres escuchar. Lucran con la necesidad y el dolor de las personas. Se aprovechan de la desesperación. Y tú, mi amigo, estás desesperado. - Es lo único que me queda. Resopla. - ¿Y que esperas que suceda exactamente? - inquiere con reproche. - ¿Que Sun se despierte y salga de ese pozo de 5 metros como si hubiera terminado su larga siesta? ¿Tienes idea lo absurdo que eso suena? - No... no lo sé... - Ya no estoy preocupada por tí, comienzo a asustarme. - sigue. - Te sacaré una cita con el psicologa que me recomendaron, que se especializa en duelo. - No iré a hablar con nadie. - sentencio. - Ah, ¿y si con una extraña que te lee las cartas, solo porque te deja contento con lo que oyes? - habla con fastidio. - Me obligas a que llame a tu padre, y que así te ubique en el mapa. Frunzo el ceño. - No te atreverías. - Claro que si. - afirma. - Y lo tendrás instalado en su casa en un parpadeo. Tu decide qué opciones prefieres. - Es mi vida, no te corresponde a ti. - digo enojado. - No me importa, puedes enojarte. Pero no voy a dejar que trabajes solo para pagar lecturas de tarot, sesiones de espiritismo, necrofilia, y vaya saber qué cosa más intentaba venderte esa mujer. Ahora estás atravesando un período oscuro, pero te aseguro que vendrá un tiempo mejor. - ¿Mejor? ¿Mejor que qué? - inquiero molesto. - ¡Tú no lo entiendes, no has perdido nadie en tu vida! No entiendo cómo esperas que siga adelante. Todo me recuerda a él. Es como si todo el aire se hubiera ido de la habitación desde que ya no está aquí. - Lo sé, Tae... o al menos trato de entenderlo. Sé que no hay palabras que realmente puedan aliviar tu dolor, pero no quiero que te ahogues en ese vacío. Sun querría que encontrases una manera de seguir, aunque sea paso a paso. - No me digas lo que él querría, Erica. - hablo molesto. - No puedes saberlo. Nadie puede. Todo el mundo sigue diciéndome eso, como si fuera fácil... como si fuera cuestión de tiempo. Pero no lo es. Está en todas partes. Siento su ausencia todo el tiempo, y eso no va a cambiar. - No, no es fácil, y tampoco estoy diciendo que deba serlo. El dolor no desaparece, lo sé. Pero lo que digo es que no tienes que pasar por esto solo. A veces necesitas dejar que otros te ayuden a cargar con ese peso, aunque sea por un rato. - ¿Cargarlo? ¿Cómo vas a cargar con algo así? Es como si... si incluso respirar doliera. Todo el mundo sigue con su vida, y yo... estoy aquí atrapado. - No estoy tratando de minimizar lo que sientes. No puedo imaginarme tu pérdida. Pero también me duele verte así, y no quiero que sientas que estás solo en esto. No tienes que "superarlo" como algunos piensan. El dolor cambia, pero no significa que te olvides de él. Sun siempre va a formar parte de ti. - ¿Y qué hago entonces, Erica? ¿Solo seguir arrastrándome? Porque no veo una salida. No quiero "estar bien". No puedo. - No tienes que estar bien ahora, ni mañana, ni pasado. Nadie espera que lo estés. Pero tal vez podrías empezar por algo pequeño, algo que te conecte con la vida otra vez. Puede ser cualquier cosa, incluso un recuerdo que te haga sonreír en lugar de solo doler. Él no querría verte destruirte, Tae. - Ya... pero es que a veces me siento culpable por seguir adelante. Como si dejar de sentir este dolor fuera traicionarlo. - Esa culpa es normal, pero no es justa. No estás traicionándolo al buscar momentos de paz o de alegría. Al contrario, tal vez estarías honrando lo que construyeron juntos al permitirte sentir algo de luz otra vez. Vivir no es olvidar, Tae. Y sé que querría verte viviendo, aunque ahora no lo sientas así. - Es que no sé cómo hacerlo. - No tienes que saberlo ahora mismo. Sólo tienes que dar pequeños pasos, como hablar con alguien, como lo estás haciendo conmigo. Te quiero, amigo. Y te prometo que, aunque ahora no veas el camino, estaré aquí para caminar a tu lado, incluso en la oscuridad. Mis ojos se ponen llorosos. - Haría lo que fuera para salvarlo. - mi voz suena temblorosa. - Lo daría todo por tener otra oportunidad a su lado. - Lo sé... - dice con tristeza. Apoya su mano en mi mejilla y la acaricia. - Mañana será un nuevo día, ya lo verás. De vuelta en casa voy directamente a acostarme a nuestra cama. Y como bien dijo Erica, puse su ropa de su lado. Al menos de esa forma siento que aun duermo con él. Me aferro a esta y atraigo las prendas hacia mí, acercándolas a mi nariz. Huelo su aroma, el cual persiste, y mis ojos se llenan de lágrimas. Y comienzo a llorar, lloro todo aquello que he venido acumulando estos meses. Una parte de mí temía hacerlo porque siento que una vez que empiece, no creo poder detenerme. Hoy fue uno de esos días. Cometí un error en el trabajo, y mi jefe me dio un ultimátum de que si no vuelvo a centrar la cabeza iba a tener que despedirme. Camino a casa pase por el cine, y vi en cartelera que se estrenó la segunda parte de una película que vimos juntos, y que a él le encantaba. Por más que fue mi idea, haber salido a cenar me abrumó. Y para cerrar, ese extraño suceso con la mujer de la tienda. Se que no fue mi imaginación. Era su voz. "Sálvame", me pidió con suplica. - Lo haría, mi amor. - murmuro empezando a quedar dormido. - Haría lo que sea para salvarte. Me aterra el mundo si no estás conmigo, porque me queda gigantesco, me queda vacío. Lo haría todo de nuevo. Te encontraría otra vez, te conocería, volvería a enamorarme de tí, y te amaría con todo lo que soy. Yo te elegiría a ti. En cien vidas, en cien mundos, en cualquier versión de la realidad. Te encontraría y te volvería a elegir, porque estamos destinados a estar juntos. No tengo dudas de eso. Y al cerrar mis ojos puedo verme a mi mismo, el día de nuestra boda, leyendo los votos que le escribí. Veo su sonrisa, aquella sonrisa que se le forma y que me hacía sentir que no necesitaba nada más. "-Si no te hubiera conocido, si nuestros caminos nunca se hubieran cruzado, a mi vida siempre le habría faltado algo. Me resulta imposible imaginar un mundo sin ti, me asusta pensar en lo que me habría perdido. Porque antes de que aparecieras, creía que sabía lo que era la vida, pero ahora sé que sólo estaba existiendo, no viviendo. No habría experimentado este tipo de amor, el que se siente en el alma. Un amor que transforma lo ordinario en extraordinario, y que me ha mostrado lo que realmente significa estar completo. Así que sí, a veces pienso en qué habría sido de mí si nunca te hubiera conocido. Pero la verdad es que prefiero no imaginarlo, porque en ese mundo, yo no sería la misma persona. No habría descubierto la mejor versión de mí, la que sólo tú has sacado a la luz. Y no quiero saber cómo se sentiría no tenerte a mi lado, sino te hubiera conocido..." Erica tenía razón. Mañana iba a ser un nuevo día, pero uno muy diferente a lo que pensaba. Entendí cuando aquella mujer dijo que la muerte no siempre era el final, sino también podía significar el comienzo de algo nuevo. Yo no lo sabía, pero estaba por emprender un nuevo viaje, uno más lejos de lo que pensaba. Y si las cosas salían bien, tendría otra oportunidad.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Querida Esposa, eres mía

read
91.5K
bc

Si, aceptó ser su esposa sustituta señor Parrow

read
42.7K
bc

Mi Deuda con el Mafioso

read
11.6K
bc

Amor a la medida

read
116.4K
bc

EL JUEGO PERFECTO

read
40.4K
bc

El Ceo Arrepentido y sus trillizos Perdidos

read
85.6K
bc

Gemelas Para Diez Hermanos

read
37.3K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook