*VALERIA* El aire se sentía denso, cargado de tensión. El sol caía lentamente, tiñendo el cielo de colores naranjas y púrpuras que parecían presagiar algo, algo grande, algo importante. Cada minuto se extendía como una eternidad. Escuchaba el latido de mi corazón, resonando en mis oídos, como un tambor de guerra anunciando una batalla inminente. El temor me atenazaba el estómago, un nudo frío que se apretaba cada vez más. La incertidumbre, como una niebla espesa, envolvía todo, nublando mi visión, impidiéndome respirar con normalidad. ¿Lo lograrían? ¿Estarían a salvo? ¿Habrían detectado la nueva ruta? —Tranquila, aún no es tiempo, debemos esperar a que Antonio hable. —Tengo la certeza de que tendrán éxito. —Eso espero, porque es mucho dinero en juego. —Confía en mis habilidades. —Si

