*VALERIA* Al fin, después de una larga y tensa travesía, alcanzamos un refugio. Un suspiro de puro alivio escapó de mis labios al sentirme a salvo, protegida de cualquier amenaza inmediata. Sin embargo, debo confesar, aunque suene contradictorio, que una parte de mí saborea, incluso disfruta, esta inquietante sensación de peligro que recientemente me ha invadido. Me pregunto con insistencia qué transformación extraña se ha operado en mi interior. No hace tanto tiempo, anhelaba con fervor una existencia apacible y sin sobresaltos, incluso una vida monótona y carente de emociones fuertes, tal y como mi abuela siempre deseó para mí. Soñaba con la rutina y la predictibilidad. Pero ahora, inexplicablemente, este hombre, esta figura que ha irrumpido en mi vida, me impulsa a abrazar la audac

