Los días pasaron, igual las semanas, meses, así pasó seis meses. Yo empecé a relajarme, por que cada mañana me levantaba pensando en que cualquier día mi hermana Lía Michel llegaría y me quitaría este hermoso hogar que estaba disfrutando con tanto placer y amor. Por consiguiente, caminaba estresada, no estaba disfrutando la estadía en paz, y por esas mismas razones continué conservando el alquiler de aquel apartamento "gallinero" que mi hermana Lía nombró. A mí no me ofendía en nada ese sobrenombre dado por ella, era un lugar de relajación para mí, allí podía ser Marianela. También continué con mis estudios, solo era este último, aprendí a distribuir mi tiempo entre Daniel, Benjamín y mis propias cosas personales. Era claro para mí que en cualquier momento mi feliz vida de casada se irí

