*Narra León* –Se la llevaron –la voz de Alonso por el teléfono se escucha desesperada. –Cómo así, de qué estás hablando –Me levanto de mi cama de un salto, lastimosamente sé a qué se refiere pero conservo la esperanza de que me diga que es una broma, que no es lo que estoy pensando –A Mila, la secuestraron. –mi hijo rompe en llanto y el peor de los escenarios se está presentando, sabía que si Calcinares sabía de su existencia atacaría a lo que él considera su punto débil. –Ves a tu hotel, voy para allá enseguida. –¡No! No puedo llegar allá, están sus padres… no puedo llegar y decirles de la nada que desapareció y no sé quién se la llevó ni cómo… –Está bien, te enviaré mi ubicación, ven lo más rápido que puedas. Cuelga la llamada y al instante busco el número de Alexander, al segundo

