*Narra Álvaro* No pude quitarme algo de la mente aunque me esforzace por no pensar en eso: Alonso y la Mujer esa noche. Mi viejo amigo se veía como un hombre de más experiencia y todo un reconocido artista, pobres ilusos. Contemplar esa pantomima me dió la mejor idea para mi plan que he venido craneando desde la mañana en que vi su rostro en aquel periódico. Una idea más limpia, menos mediática, porque sí, mi viejo amigo se estaba convirtiendo en un agente demasiado llamativo que no me permitía acercarme demasiado sin llamar la atención indebidamente. Esa idea se traducía en algo: No necesitaba atrapar a Alonso, no tenía por qué correr por cazarlo como a un zorro entre la neblina, debía ir por la mujer, esa misma que graciosamente resultó ser la novia de mi informante, uno que se regord

