*Narra Mila* Si dijera que todo esto sucede por culpa del vodka consumido hasta ahora sería una vil mentira, porque la realidad es que mi boca busca la suya, con una inmensa necesidad. Es que desde anoche no he podido dejar de pensar y desear esos labios, esas manos y esos ojos, esa maldita y seductora mirada que nubla mi entendimiento. Con la rapidez de una ráfaga de viento, el beso se vuelve intenso, ardiente, necesitado… enviando un frenesí de sensaciones por todo mi cuerpo que nunca pensé volver a sentir y cómo una hoja a la merced de la brisa sólo pude dejarme llevar por el deseo. Ya no bailamos, no nos movemos, solo nos devoramos. Como si el resto de las personas en la pista desaparecieran, como si la música estridente no sonara y solo nuestros gemidos ahogados por nuestros labios

