*Narra Mila* Estoy frente al espejo de mi pequeña habitación peinando mi frondoso cabello, con sensaciones a flor de piel por dos razones: La primera, la emoción que te traen los recuerdos de tu pasión, una enorme, pero acompañada de una nostalgia que se siente pesada, lúgubre. La segunda, porque aunque lo niegue estoy arreglándome para alguien, alguien en que no he dejado de pensar en 20 años y que vino a poner de cabeza el mundo que hasta ahora conocía y pretendía controlar. Luego de ponerme la blusa y sudar intentando cerrarla simplemente la dejo tal cuál. –Ya llamaré a Anna para que me ayude con este estúpido cierre– digo a la nada, así que tomo la falda que me calza perfecto y que Gio me compró esta mañana. Me aplicó algo de maquillaje, un delineado de cat eye que me encanta, solo

