*Narra Mila* El siguiente día había llegado, no pude dormir casi nada, mi cuerpo se sentía pesado pero hoy mi presencia no era requerida realmente, desde mi habitación coordiné el transporte sin salir, disculpándome con los ayudantes por mi ausencia, no saldría hasta que me hubiese asegurado de que Alonso no estuviera cerca, el día era lo suficientemente ajetreado como para ponerle un drama más. Me sentí como una adolescente tonta anoche, me dejé llevar por cosas que hace mucho no siento y me lleno de ira al saber que a pesar de los años, su mera presencia logra descolocarme. Luego de asearme me vestí con ropa informal, tomé mi desayuno y salí a caminar con el ardiente sol de esta ciudad de compañía, no puedo dejar de pensar en ese beso de anoche. –¡Maldita sea Alonso!– Grito a la nada

