*Narra Mila* En el momento en que sus labios delgados y suaves tocaron los míos no pude evitar darme por vencida ante él. No. No debería recibir sus besos, no debería sentir esta calidez cada vez que lo tengo cerca, pero no importa cuántas veces me lo repita, lo quiero, junto con la explosión de sensaciones que me llevan al pasado, a nuestro pasado. No deseo que separe sus labios de los míos. Este estúpido sentimiento que me da la certeza de que su boca encaja perfectamente con la mía, mientras me deleito cuando sus labios pequeños pero suaves se mueven al compás con los míos y los recorren con tanta devoción y al mismo tiempo con pasión desmedida, consumiendo todo lo que tocan como el fuego que se extiende por mi ser y que hace que no haya ni un ápice de mi cuerpo que tenga la fuerza de

