Capítulo 31 Mi versión

1130 Palabras

La princesa Hafsa seguía recuperándose. Amal había hablado con su padre, el Amir de Abu Dabi, explicándole que la princesa necesitaría permanecer más tiempo en Francia. La noticia no le había agradado al Amir, pero aceptó luego de la insistencia de Amal. Aunque dio instrucciones para que la seguridad se duplicara y ordenó que Hafsa no estuviera sola en ningún momento. Los días transcurrían con una rutina monótona dentro del cuarto VIP del hospital. Hafsa realizaba sus cinco rezos diarios con devoción inquebrantable. Antes del amanecer, se levantaba para el Fajr, con Amal ayudándola a acomodar su espacio de oración sin que su pierna lastimada le impidiera cumplir con su deber religioso. Después del mediodía, hacía el Dhuhr, agradeciendo por la vida y por la protección divina. Por la tarde

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