Hafsa no podía apartar la mirada del extraño. Cada gesto suyo parecía programado para la eficiencia, pero había algo en su postura que la mantenía hipnotizada. No era un soldado que actuaba solo por instinto; las decisiones que tomaba tenían un propósito. Y en ese momento, su objetivo era protegerla. Aunque no se conocieran, aunque no lo hubiera pedido; él había aparecido de la nada para convertirse en su héroe inesperado e implacable, como un espectro de la oscuridad que había acabado con sus agresores sin ningún titubeo. En ese hotel, el destino de todos estaba a punto de definirse. Raiden estaba al borde de la desesperación. La muerte de Ivanna y la desaparición de las dos mujeres complicaban la misión de una manera que no había previsto. ¿Dónde estaban? ¿A dónde más podían ir? Se sup

