Pasa el tiempo, como todo en la vida, el reloj nunca se detiene, las manecillas no dejan de girar, las horas se convierten en días, en semanas y en meses. Son tres meses que Anna ha esperado pacientemente, porque eso también te enseña la cárcel, a no desesperarte y esperar, esperar este día que es donde empieza su vida. Hoy sale de la cárcel, a las doce de la mañana Andrew, su hermana y su hija vienen a por ella, le han dicho que ya todo el papeleo está prácticamente hecho. Maite llora, lo hace por su amiga, por el vínculo que han creado aquí y que espera que con la libertad de Anna no se rompa, porque ha aprendido a querer a esa chica como si fuera su hermana. Con ella vivió los meses de embarazo, la sustituyó en muchos trabajos para que Anna, no se esforzara, la acompañó y calmó en los

