Hace dos semanas que Anna salió de prisión, poco a poco se está adaptando a la vida fuera de la cárcel, aunque parezca una paradoja es muy difícil volver a adaptarse al mundo exterior después de pasa tiempo encerrada siguiendo una rutina todos los días. –Anna no puedes dormir con ella todas las noches, la estás malcriando, luego no va a querer dormir en su cama. –Reclama Susam a Anna; quien desde que está en casa duerme con Daniela, no quiere soltarla. –Lo sé, pero yo la necesito conmigo, su olor me da serenidad. –Responde Anna mirando dormir a su hija. –Yo me tengo que ir ¿Vas a estar bien? –Pregunta su hermana, sabe que la adaptación no está siendo nada fácil para ella. –Sí, hoy haré lo mismo de todos los días; llevar a Daniela a la guarde, venir a casa, contar las horas para volver

