Andrew llegó a la casa de Susam y Anna, esta noche tiene ganas de salir, cenar y pasarlo bien con dos chicas a las que considera amigas, de sobra sabe que Anna nunca lo mirará con otros ojos, él no es tonto y sabe los sentimientos que alberga Anna por el hijo de la familia Campbell, pero sobre todo es consciente de que en el corazón no se manda y a Anna la nota cada día más lejos de él, y más ahora que le ha dicho que está teniendo tratos con el padre de su hija. Andrew sabe que es difícil cambiar algunas cosas en la vida, que esa rueda a la que le llaman destino debe seguir girando y él solo quiere verla feliz, esa chica ha sufrido lo suficiente para dos vidas. – ¡Hola! –Saluda Susam abriendo la puerta de su casa –. Andrew… creo que no debemos salir, mi hermana no está. – ¿Y qué? e

