Estoy condenado

2746 Palabras
Me acerco a mi amigo. — Hola… — ¿Sucede algo? — No, solo… quería conversar contigo… — ¿Sobre? Pregunto. — ¿Vamos por un pastel a la Tetera de Emily? — Eh… sí… — Veo que cada vez te llevas mejor con ese cuervo… — dice pronto, caminando — Hasta te le lanzaste encima para abrazarle — No hice eso… — miro a otro lado, sintiéndome avergonzada — ¿Sobre qué quieres hablar? — De nada en particular, de pronto te extrañaba… — nos miramos — Siempre hemos hablado y ahora siento que no lo hacemos — Eso no fue mi culpa — Tampoco mía, pero no quiero hablar de ello — Está bien Suelto un suspiro, me causa cierto confort el saber que extrañaba hablar conmigo. — Pase usted, su Alteza Lorcan me abre la puerta de la pequeña cafetería. — ¿Sobre qué quieres hablar? Vuelvo a preguntar. — Solo quería saber cómo estás — Bien… — contesto — Ya dime… ¿Qué es lo que quieres? — No deseo nada, solo hablar — ¿Sobre qué? Pregunto, la campanilla de la puerta suena, el corazón se me detiene, había olvidado que este era su lugar de trabajo, Derek me mira desde la puerta y luego camina hacia la cocina. — ¿Sucede algo entre ese cuervo y tú? — No — frunzo el entrecejo — Somos amigos — Ummm… — es lo único que dice — Has cambiado mucho desde que entraste a esta escuela… — le sostengo la mirada — Creo que es por la clase de personas con las que te juntas últimamente — Las prefiero a los psicópatas con los que tú te juntas Lorcan suelta una risita burlona. — Llamas psicópatas a personas que lo único que hacen es proteger su territorio — ¿Cuál territorio? — le miro con indignación — Es una escuela, Derek tiene tanto derecho a estar en esta escuela como tú — No, no la tiene, no puede pagarlo, tiene educación gratis, ni los becados tienen educación gratis — No estudiaría gratis si tan solo no le hubieran usado como una presa para cacería — Quizá tienes razón… — suelta un suspiro — No comparto mucho tu modo de pensar, pero supongo que tienes razón cuando dices que no deberíamos de meternos con él solo porque es un pobretón — No hables así de él Lorcan vuelve a sonreír. — Hasta le defiendes — Defiendo lo que creo correcto y para mí, no es para nada correcto hablar de forma tan despectiva sobre una personas… — me cruzo de brazos — ¿Qué clase de monarca serás si te comportas así? — No quiero ser un monarca — contesta en un susurro — Creí que lo teníamos claro — Oh… sí… cierto… Nos miramos. — Lo siento… — No tienes que disculparte… — Ve y atiende la mesa Le ordena Emily al chico del arete, el chico solo suelta un bufido. — Bienvenidos a la Tetera de Emily… ¿Ya saben lo que van a pedir? — Un café para mí y un té para la señorita — contesta Lorcan — También un pastel de chocolate y una tarta de manzana para la señorita — me mira — A ti te encanta la tarta de manzana — Sí, me encanta — Lo sé, te conozco mejor que nadie Sonrío con disimulo, luego le dedico una mirada a Derek, no sé por qué me siento tan incómoda. — Se los traigo enseguida — Ese chico necesita un reajuste de actitud Se burla Lorcan. — Calla, él está bien tal como está… — nos volvemos a mirar — Intenté hablarles a mis padres… — ¿Y qué te dijeron? — Nada realmente, solo lo que ya sabemos — Lorcan asiente con la cabeza — Me preguntaron si tú y yo estamos peleados o algo por el estilo y les dije que no, no quise mencionar que tienes novia — Lorcan aparta la mirada — Y que… si queremos no cumplir con el acuerdo, tendrás que ser tú quien lo rompa… — bajo la mirada — Lo siento… — No te preocupes… — Derek aparece con las bebidas, vuelvo a dedicarle una mirada — Ya no vale la pena al fin y al cabo… — ¿Por qué? Pregunto sin entender. — Christiana y yo terminamos… — contesta, echando azúcar a su café — Anoche… — Oh… — miro el rostro de Lorcan, luce triste, esos ojos verdes que tanto me gustan lucen muy tristes — ¿Por qué? — ¿Quién querría continuar con una relación que sabes que está destinada a perecer? Lorcan se encoge de hombros. — Lo lamento… Muerdo mi labio, estirando mi mano y tomando la suya. — Descuida… — enreda sus dedos a los míos — Tal como dijiste… no es tu culpa… — Igual me siento culpable… — No es tu culpa, de ninguno… solo es la mala suerte… — Entonces… — miro nuestras manos entrelazadas, mi corazón comienza a latir con fuerza — Eso significa… — Supongo que sí… — nos miramos fijamente — Su Alteza… — lleva mi mano a sus labios, me quedo boquiabierta — Estoy condenado a ser tu esposo… — ¡Mierda! Pego un salto, el chico del arete acaba de dejar caer su bandeja con nuestros pasteles. — Oh… rayos… Intento levantarme para ayudarle, la mano de Lorcan me lo impide. — Deja que él lo haga, es su trabajo… Veo al chico del arete recoger los pedazos rotos de los platos. — Sí… Contesto, sintiéndome algo mareada. — ¿Qué pasó? Pregunta Emily, saliendo con una escoba. — Nada, me tropecé con una silla… — contesta el chico, tomando la escoba — Descuéntamelo de mi paga del día… — Oh… chico… Emily se ve apenada. — Descuida, yo pago por eso Me apresuro a decir, ambos me miran. — Eh… — Emily me mira y luego a Derek — Traeré otra tarta… — ¿Por qué hiciste eso? Derek me mira con enojo. — Ella solo intenta ser amable contigo — Lorcan le mira con el entrecejo fruncido — Deberías de sentirte afortunado de que si quiera te dirija la palabra — No me interesa si me habla — el chico del arete me vuelve a dedicar una mirada — No necesito de tu caridad… — Sea un poco más respetuoso — Lorcan se levanta — ¿Qué no sabes con quién hablas? — Lo sé… — me vuelve a mirar — Con una tonta niñata que cree que puede resolverlo todo con dinero… — Derek… No entiendo su comportamiento. — Tomen, disculpen las molestias Emily hace una reverencia. — Descuide… Le indico, asintiendo con la cabeza. — Termina de limpiar, date prisa — Sí, date prisa… — Lorcan mira a Derek — Conserje… — Vete a la mierda… — el chico del arete lo fulmina con la mirada — Ambos, váyanse a la mierda — Ese chico en serio tiene un problema Acusa Lorcan, sentándose de vuelta. — No lo entiendo… — veo a Derek desaparecer a través de la puerta de la cocina — No lo entiendo… — Yo sí, creyó que podía escalar alto Le miro confundida. — ¿A qué te refieres? Lorcan me mira fijamente y luego esboza una sonrisa. — A nada, descuide… — vuelve a tomarme la mano — Solo… tenga cuidado… — ¿Por qué todos me dicen que tenga cuidado? — quito mi mano — ¿Qué está sucediendo? ¿Qué es lo que sabes del Círculo Rojo? — No sé mucho, pero estoy seguro de que no son tan inofensivos… — ¿No lo son? — No — Lorcan mira hacia los lados — Si fuera tú, me mantendría lejos del bosque y de ese cuervo — ¿Crees que él sea parte del Círculo Rojo? — No lo sé, pero he oído rumores y los rumores siempre tienen un halo de verdad Vuelvo a mirar hacia la puerta de la cocina, no quiero que sea cierto… espero que no sea cierto… — ¿Por qué no comes? Pregunta Lyn, estamos cenando en el comedor. — No tengo mucha hambre Contesto. — Pues llévatelo para después — sugiere Anja — Eso hago yo — Supongo que haré lo mismo… Me levanto, camino hacia la mesa donde están los platos y unos recipientes de cartón reciclado. Tomo unos cuantos, regreso a mi mesa, mi cena está casi intacta, apenas y le he dado una cucharada. Suelto un suspiro, quisiera no sentirme así, pero es que en serio no entiendo la actitud de Derek, no entiendo por qué de pronto se comportó de la forma en la que se comportó. No lo entiendo y quisiera poder hablar con él, sobre todo porque tengo muchas cosas que preguntarle, la duda no me deja en paz, quiero saber, quiero averiguar la verdad. Derek no me haría daño, él siempre me salva, él no me haría daño, no quiero pensar que otra cosa en mi vida es mentira y que estuve al lado de un lobo disfrazado de oveja. — ¿En serio estás bien? Miro a Mitsuki, asiento con la cabeza. — ¿Qué te preocupa? Pregunta Lyn, mirándome con preocupación, ella siempre me mira con preocupación. — Es… — miro a todos lados, estoy empezando a sentirme paranoica — El Círculo Rojo — ¿Qué…? Mitsuki abre al máximo los ojos. — Lorcan me dijo que sí son peligrosos… y que tuviera cuidado… — j***r… — suelta Anja en un susurro — Entonces… ¿Realmente estás en peligro? — No lo sé… — tomo mis recipientes de comida y los meto dentro de mi bolso — Pero quiero averiguarlo — ¿Cómo? Pregunta Mitsuki. — ¿A dónde vas? Pregunta Lyn, me levanto de la mesa. — A buscar algunas respuestas Contesto, con seguridad, con decisión. — ¿Sola? Pregunta Jordan, mis amigas me miran como si me hubiese vuelto loca. — No puedes ir sola, iremos contigo — Lyn mira a los demás en busca de apoyo — No creo que sea seguro para ti que estés andando sola por el castillo — Ella tiene razón Anja asiente con la cabeza. — Van a terminar matándonos a todos — Mitsuki niega con la cabeza, dejado su cubierto a un lado — ¿A dónde quieres ir? — Quiero ir al bosque — mis amigos se miran los unos a los otros — Quiero buscar la mazmorra en la que Jordan cayó — ¿Por qué querrías ir a ese lugar? Jordan luce asustado. — Necesito respuestas, saber quiénes son, intentar detenerlos — No creo que puedas detenerlos — Jordan niega con la cabeza — Lina, estamos hablando de un grupo que existe desde tiempos inmemoriales, mi abuelo una vez me contó que el hijo de un político desapareció y nunca volvió ¡En la época de mi abuelo! — trago saliva — Estamos hablando de un grupo de personas que realmente podrían hacerte daño ¡Eres la princesa heredera! — Él tiene razón — interviene Mitsuki — A cualquiera de nosotros nos podría hacer daño porque somos “Privilegiados” y ellos odian eso, pero en tu caso… tú no eres privilegiada, eres el privilegio hecho persona… — Pues algo tendré que hacer y quizá si encuentro esa mazmorra oculta, averiguaré algo, quienes son sus miembros ¡Lo que sea! — No hables tan alto… — me pide Jordan — Mira, eres nueva aquí, pero nadie habla en voz alta del Círculo Rojo, todos en nuestro primer año en Cordelia, somos advertidos por alumnos mayores, que nunca debemos de hablar sobre ellos — ¿Por qué? Pregunta Lyn. — Porque nadie sabe quienes son sus miembros, así que tienen oídos en todas partes Contesta el regordete chico. — Me siento cada vez más nerviosa… Confiesa Mitsuki. — Lo mejor será que no vayas al bosque, menos sola — Jordan me mira fijamente — Y si vas a investigar, intenta ser discreta… — Podemos investigar de otra forma Propone Anja. — ¿Cuál forma? Pregunto, sintiéndome un tanto desesperada. — Podemos preguntarles a alumnos mayores, buscar a ese chico que contó Jordan que aún vive aquí — ¿Crees que quiera hablar con nosotros? Jordan se encoge de hombros. — Es más seguro — Pero también es más probable que nos encontremos con un callejón sin salida, quizá no sepa quienes son los miembros — ¿Por qué te importa tanto saber quienes son los miembros? — pregunta Mitsuki — Es decir, lo mejor que podrías hacer en este momento, sería hablar con tus padres y pedir que te saquen de aquí, pero en vez de eso, quieres ir a una mazmorra, a poner tu vida en peligro ¿Para qué? — ¿Es por Derek Ravenswood? Pregunta Lyn. — No, no es por él — contesto, esperando sonar tan segura como hace unos minutos — Es por mí, no puedo creer que exista un grupo de personas que quiere hacerme daño solo por ser el privilegio hecho persona — ¿Y qué esperas hacer? ¿Pedirles que no te odien? — Anja niega con la cabeza — No seas tan inocente ni estúpida, Lina — me mira fijamente — Esto no lo vas a solucionar con diálogo, necesitas ayuda, ayuda de personas armadas y preparadas — Pero… — interviene Mitsuki — ¿Y si realmente no quieren hacerte daño? — me mira — Es decir, ya lo hablamos la anterior vez… — nos recuerda — Cabe la posibilidad de que solo sean un grupo de adolescentes que creen que el socialismo sí funciona — niega con la cabeza — Lo creen mientras usan internet, conducen Porsche, usan iPhone y sus chanclas son de Balenciaga — añade, riendo — Pero cabe la posibilidad de que solo sean un grupo de adolescentes — Eso es cierto Secunda Lyn. — Y lo mismo pensé, por lo que no puedo alertar a ninguna persona armada y preparada — ¿Cómo se vería que la princesa heredera a la corona mande a matar a un grupo de adolescentes que solo se reúnen porque comparten una misma ideología? — Exacto — asiento a las palabras de Mitsuki — Me vería horrible si hago eso, estaría vulnerando su derecho a forman grupos y a reunirse — Esto es complicado Protesta Anja. — ¿Entonces? — pregunta Jordan — ¿Qué esperas hacer? ¿Ir allá? ¿Ponerte en bandeja de plata? ¿Alertar a las personas armadas y preparadas cuando ya tengas un arma apuntándote a la cabeza? — ¿Crees que tengan armas? Le pregunta Lyn. — ¡Me pusieron una bolsa de tela en la cabeza y me dejaron botado en el bosque! ¡Les tomó mucho tiempo encontrarme! ¡Y mi abuelo dice que eso no es lo peor que me pudo haber ocurrido! — Tengo miedo… Admite Mitsuki. — Yo igual… Confieso, dejándome caer de nuevo en mi asiento. Quiero saber, necesito saber, no solo el por qué hacen esto, sino saber quiénes forman este grupo. Necesito saber quiénes forman este grupo y si realmente quieren hacerme daño. Pero, sobre todo, quiero saber si Derek Ravenswood es parte de ese grupo. Desde el día que lo conocí, supe que Derek Ravenswood iba a desestabilizar mi mundo y realmente lo hizo. Ahora, lo único que espero es que él no me decepcione de la misma forma en la que me decepcionó Lorcan. Ya no sé qué es estable o no en mi vida y no sé qué es real o no en mi vida. Me aferro con uñas y dientes a mis cuatro amigos y también me estoy aferrando a Derek. No quiero equivocarme, no quiero generar sentimientos de afecto hacia él para luego verme decepcionada, herida y triste por su culpa. Ya tuve que dejar ir a una persona que quiero y resignarme a que nada va a volver a ser lo mismo, pese a que diga que sigo siendo su mejor amiga. No quiero volver a lo mismo, no quiero perder esta extraña conexión con Derek, no quiero darme cuenta de que él también es un desgraciado y que la única razón por la que me mantiene a su lado es porque en el fondo quiere hacerme daño. Eso, en definitiva, sería peor que enterarme de que una persona es un desgraciado y dudar de su amistad porque está atado a ti por un contrato.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR