Capítulo 13
Jueves 29 de setiembre de 2022 – Antes de ir al campo de arquería
Hace días que no escribo en este diario, los deberes escolares me tienen agotada ¡Y a penas está acabando setiembre! No puedo creerlo ¿Tantas cosas han pasado en un solo mes? Pareciese que hubiese pasado el doble de tiempo, pero no, apenas he pasado un mes en este lugar ¡Y vaya mes! Me he peleado y reconciliado con todo el mundo en estos días ¡Toda una locura! Aunque ha habido algunas alianzas que no han podido ser resueltas, no del todo al menos.
Supongo que ya es tiempo de aceptar que Lorcan Darlington y yo ya no volveremos a ser los mismos de antes, jamás, nunca. Me causa cierto pesar que mi amistad con él se haya ido al caño, pero no puedo culparle, lamentablemente no puedo culparle por querer mantenerme lejos de él. Podría enojarme con Christiana, pero la que en realidad está sobrando en esta comedia trágica, soy yo, soy la única que sobra en la escena. Solo soy la amiga con la que él está prometido por un contrato y ella solo es la chica a la que él dice amar. Realmente podría enojarme con ella o sentirme lastimada por Lorcan, pero no tendría sentido ¿Por qué tendría que enojarme con él? Siempre fui consciente de que la única razón por la que nuestras personas se iban a unir en sagrado matrimonio, era porque nuestros padres firmaron un acuerdo. Siempre fui consciente de que el único lazo que teníamos era el de amistad, que jamás iba a haber algo romántico de por medio ¿Cómo puedes generar sentimientos románticos por una persona que sabes que solo se casará contigo porque le están prácticamente obligando? Él no pudo, yo tampoco, jamás iba a suceder, jamás iba a poder ser, porque ante todo, siempre antepongo mi deber, siempre vi esta unión como un deber, él es el chico perfecto para ser mi consorte y que sea mi amigo era un accesorio muy conveniente. Así que, la única que sobra en esta escena soy yo, la única que no tiene nada que hacer en este asunto soy yo, salvo, quizá, lograr que mis padres quieran resolver el contrato y así liberarlo de tener que convertirse en consorte…
Realmente cuesta darse cuenta de que la que sobra eres tú misma. Es decir, siempre creí que él no se opondría porque ser el consorte de una reina es algo importante ¡Sería la persona más importante del país después de mí! Y el hecho de que sea mi mejor amigo me hizo creer que jamás se opondría ¡Porque siempre dijimos que casarte con tu mejor amigo era lo mejor del mundo! Porque no teníamos que pasar por la incómoda etapa de conocernos, salir, convivir ni nada por el estilo ¡Casarte con tu mejor amigo sonaba como la mejor de las ideas! Y ambos bromeábamos con ello todo el tiempo ¡Todo el tiempo! Solíamos hablar de las cosas que haríamos cuando fuésemos coronados ¡Hasta le decíamos a Magnus que deje de molestarnos porque algún día seriamos los reyes de Isteris y podríamos meterlo al calabozo sin motivo alguno! Creo que me duele el que todas esas promesas, todo ese sueño, la ilusión que me causaba el casarme con una persona a la que realmente quería y conocía, una persona que ha sido mi amigo durante toda mi vida, creo que el perder todo eso, que todas mis ilusiones se despedazaran, creo que eso es lo que más me duele…
Todo en mi vida ha sido planeado hasta en el más mínimo detalle ¡Todo! Desde mi educación, el cómo debo de vestir, qué debo de comer, cómo me debo de comportar, quienes deben de ser mis amigos, que carrera estudiaré después de graduarme de la escuela, a qué universidad iré ¡Todo fue planeado al detalle! El que mi futuro consorte también haya sido planificado solo era un guion más en mi agenda, algo más que sabía que tendría que hacer tarde o temprano. Mi problema es que, de toda la lista de deberes que sé que debo de cumplir como princesa heredera de la corona de Isteris, el casarme con Lorcan era la única que realmente me entusiasmaba ¡Incluso más que venir a esta mítica escuela! Casarme con mi mejor amigo era una de las pocas cosas en mi vida que realmente me entusiasmaban. Porque todo en mi vida siempre ha girado en torno a cumplir mi deber de princesa ¡Todo! No sé hacer otra cosa que no sea cumplir con la lista de objetivos y expectativas que tienen sobre mí y eso me estresa, pero lidio con el estrés porque sé que tengo que hacerlo ¡Solo me he dedicado a cumplir con mi deber! Y ahora siento que no puedo cumplir con todo, que esa estabilidad que solía tener ya no la tengo ¡Y siento que todo se me desmorona! ¡¿Por qué?! ¿Por qué me siento así?! ¿A caso mi estabilidad emocional dependía de Lorcan Darlington? No lo creo, porque de lo contrario no podría hacer ni el más mínimo esfuerzo por querer continuar con mi vida, pero sí puedo hacerlo, pero realmente ha sido un golpe muy duro el darme cuenta de que todo lo que quería que suceda, nunca será…
Por suerte tengo a Lyn y a las demás chicas ¡Incluso Jordan! Es un chico muy agradable y tierno, creo que a Anja le gusta, a veces se queda ensimismada viéndole, lo cual causa burlas de parte de Mitsuki y Lyn. Esta última dice que nos hemos vuelto un club, la sociedad de los corazones no correspondidos o algo por el estilo, lo cual es un título un tanto cruel, pero muy conveniente. Anja ha propuesto que nos llamamos “La súper fantástica pandilla de cuatro chicas y un chico”. Mitsuki propuso que nos llamemos “La sociedad de los redactores” ya que siempre nos reunimos para redactar nuestros informes académicos y, según todos ellos, siempre me la paso escribiendo en mi diario, justo como ahora. Debería de estar yendo a arquería, pero necesitaba descargar mi mente, además sé que Derek me esperará un par de minutos y no le dirá nada al profesor Silverman, Derek siempre me protege… él siempre lo hace…
Mi historia con él es realmente interesante. Hemos pasado de ser enemigos a una extraña clase de amigos a dos personas que se siente muy cómoda el uno con el otro. Es decir… ¡Derek no tiene ningún otro amigo! Siempre anda solo, nunca le he visto en los pasillos con nadie. Es una persona un tanto fría en el exterior ¡Apenas y me saluda cuando nos cruzamos o chocamos en los pasillos! Porque seguimos chocando, es como si la gravedad me atrajera a él. Creo que soy su única amiga, creo que soy la única persona en toda Cordelia que conoce lo que hay debajo de esa capa de miradas de odio y actitud amenazadora. Derek es un chico muy agradable una vez que le conoces, aunque las chicas me crean del todo y esto es debido a todo lo que Jordan dijo aquella vez… él dijo que Derek pertenece al Círculo Rojo..
Ya había oído chismes de que Derek Ravenswood simpatizaba con ese grupo y a medida que lo he conocido, he podido confirmar de que él realmente está en contra de las personas que él considera como “Privilegiadas”. Sin embargo, él no las odia por ser privilegiadas, él odia a los alumnos privilegiados de Cordelia porque todo ellos creyeron y creen que, por tener ese privilegio, tenían el poder, y lo que es aún peor, el derecho, de abusar de Derek y de su padre como si ellos fuesen dos bufones y la diversión fuese el ser víctima de los abusos. No tengo ni idea de cómo es el pensamiento del Círculo Rojo, pero por las cosas que Jordan nos ha contado, sobre los rumores que él mismo ha escuchado, puedo suponer que sí son peligrosos. Según Jordan, el curso pasado, dos o tres personas fueron encontradas en el bosque, golpeadas, con una cicatriz en forma de círculo en el abdomen, la misma cicatriz que tenía Angus, el anciano loco del acilo. Jordan también nos dijo que esos dos o tres alumnos no volvieron a la escuela después de ello, simplemente se fueron, sin armar mayor revuelo, lo cual es raro, porque mis padres y cualquier par de padres, si se enterara que torturaron a su hijo en una mazmorra secreta, demandarían a la escuela hasta verla cerrada ¡Cualquier par de padres haría eso! Pero al parecer no sucedió, lo cual me hace sospechar bastante. La directora Wildingham no hizo nada para proteger a Derek y tampoco hace nada por proteger a los alumnos de Cordelia de un grupo que quiere acabar con los propios alumnos ¡No tiene sentido! ¿Cómo es que nadie dice nada? Le pregunté a Jordan si conocía a estos dos o tres alumnos que fueron víctimas del Círculo Rojo, pero lastimosamente, según Jordan, uno de ellos nunca volvió y el otro se graduó, el tercero que no fue confirmado está en último año, pero apenas y sale de la residencia Miguel de Cervantes.
El punto es que, no creo que Derek sea parte de un grupo de personas que le hacen daño a otras. Por más que él haya sido víctima de los alumnos que creen que su privilegio les da el derecho para abusar de los menos favorecidos, no creo que el chico del arete sea capaz de secuestrar alumnos y dibujar círculos rojos en sus abdómenes… aunque sí fue capaz de lanzarle disolvente de pintura en la cara a otro alumno ¡Pero eso lo hizo para defenderse! No creo que Derek quiera hacerle daño a alguien por el deseo de querer hacerle daño a alguien ¡Así no es él! No le conozco de mucho, pero no creo que él sea de esa forma… no lo creo… espero que no lo sea… no quiero más inestabilidad en mi vida… no quiero perder a otro amigo… no quiero equivocarme de nuevo…
***
— En todo el tiempo que llevas aquí… — pongo los ojos en blanco, ya sé lo que está por venir — En todo el tiempo que llevas aquí… — repite, mirándome con seriedad — Eres incapaz de darle en el blanco
— No es mi culpa
— ¿Entonces de quién? — nos miramos fijamente, este chico realmente me irrita — Porque la que está disparando la flecha eres tú, la única responsable de que esa flecha llegue al blanco eres tú
— Quizá el arco esté mal
— El arco está bien
— Debe de tener algo, siempre se va para un costado la flecha
— No digas tonterías, niñata
— ¡Ey!
El chico del arete me arrebata el arco, adopta su pose de dios nórdico de la arquería y dispara la flecha… cae en el blanco.
— Lo ves… — me devuelve el arco — El problema no es el arco, eres tú que eres una inútil
— No soy una inútil
— Entonces dispara correctamente
— Eso intento
— No lo intentas lo suficiente
— Eso no es cierto
Le miro con enojo, él solo niega con la cabeza, odio cuando se toma muy en serio su papel de entrenador personal.
— ¿Ocurre algo?
Pregunta el profesor Silverman, sonriendo como siempre.
— Ninguno — contesta el chico del arete — Solo una alumna testaruda — le dedico una mirada de sorpresa, no puedo creer que haya dicho eso sobre mí — Muy testaruda
— Bueno… — el profesor Silverman le da unas palmaditas en el hombro — Descuide su alteza, está en buenas manos, pronto lanzará al blanco con los ojos cerrados — vuelve a darle palmaditas en el hombro al chico del arete — Trátala con amabilidad
— Eso hago…
Masculla, dedicándome una mirada de reojo.
— Entonces los dejo seguir — el profesor Silverman vuelve a sonreír — Recuerda que tu crédito depende de que ella logre lanzar al blanco…
— Maldición…
Se queja el chico del arete, mirándome con enojo.
— Tal vez si fueras un poco más amable conmigo, como te pidió el profesor Silverman, tal vez podría lanzar correctamente la flecha
— Soy amable contigo, niñata — Derek se cruza de brazos — Pero después de cinco intentos fallidos, pierdo la paciencia
— Hablas como si fueses un experto de la arquería — me quejo — Como si fueras capaz de lanzar al blanco con los ojos cerrados — el chico del arete suelta una risita traviesa — No serías capaz…
— ¿Cuánto quieres apostar?
Pregunta, tomando una flecha de su carcaj.
— No pienso apostar contigo
— ¿Por qué? ¿Temes perder?
Me dedica una sonrisa burlona, frunzo el entrecejo.
— Bien, apostemos
Me cruzo de brazos.
— Si logro darle al blanco con los ojos cerrados, me darás tu cena por una semana
— ¿Qué…? — no puedo evitar reír — Bien, te daré mi cena por una semana si logras atinarle… — niego con la cabeza — Pero si no logras darle al blanco, harás algo por mí
— ¿Qué cosa?
— Luego te digo…
Contesto, él solo me mira y asiente con la cabeza. Hay un sinfín de cosas que quiero preguntarle a este sujeto, pero prefiero darle el beneficio de la duda por la sencilla razón de que en todo el tiempo que he tenido para conocerle, jamás me demostró que sea un psicópata capaz de causarle una cicatriz en forma de círculo en el abdomen a una persona. Así que, prefiero darle el beneficio de la duda, porque en serio no quiero perder a otra persona. No obstante, él conoce el bosque de Cordelia, ha vivido ahí durante años, apuesto a que lo ha recorrido, apuesto a que sabe dónde se encuentra esa mazmorra oculta… la mazmorra donde opera el Círculo Rojo…
— Entonces… — me mira — ¿Me vas a cubrir los ojos o no?
— Eh… sí… — busco en mi bolso, siempre cargo una pashmina por si el clima se vuelve frío de pronto — Agáchate, eres muy alto…
— O tú eres muy bajita
El chico del arete se inclina hacia mí, mi corazón comienza a latir a toda velocidad, el chico del arete tiene unas cuantas pecas en el rostro. Estiro mis manos, cubriendo su rostro con mi pashmina, sus labios tienen bonita forma y su filosa mandíbula le da ese aire de dios griego del que tanto habla Lyn. Ato un nudo detrás de su cabeza, despeinando aún más ese desordenado moño con el que siempre anda. Yo no diría que parece un dios griego, pienso que parece un dios nórdico porque… bueno… somos un país nórdico, cómo podríamos parecer griegos si estamos al otro lado del continente. Sacudo la cabeza, me estoy perdiendo en mis pensamientos nuevamente…
— Listo…
Susurro, alejándome unos centímetros de él.
— Te tardas mucho haciendo nudos
Se burla el chico, respiro hondo, no quiero lanzarle una flecha.
— Ten… — le entrego su arco, el está parado en línea recta hacia la diana — ¿Listo?
— Siempre…
Contesta, adoptando su pose de dios de la arquería, mi corazón comienza a latir a toda velocidad de nuevo, haciéndome sentir un extraño cosquilleo en mi estómago. Derek lleva su mano hasta la comisura de sus labios, sus brazos son musculosos ahora que lo noto, debe de ser por ayudar a su padre a cargar ladrillos y limpiar el castillo en las noches. La flecha sale disparada, miro su trayectoria, da en el blanco… este chico es increíble…
— Wow…
Suelto sin poder contenerme.
— ¿Le di?
Derek se quita la pashmina.
— Sí…
Le miro, él sonríe.
— Genial, esta noche esperaré por la cena en la cabaña de mi padre
— O podrías acompañarme al comedor y cenar conmigo y mis amigas
El chico sonríe y niega con la cabeza.
— No gracias, suficiente tengo con soportar a todos esos imbéciles en clases, me daría diarrea si como en un lugar rodeado de ellos
— Deberías intentar hacer amigos… — me encojo de hombros — He aprendido que los amigos pueden alegrarte la vida…
— No gracias, mi vida está bien así
El chico de pronto se pone serio.
— ¿Entonces yo soy para ti? — me mira — ¿A caso no somos amigos?
— Tú eres la única excepción
Contesta, dedicándome una pequeña sonrisa que borra al instante.
— Pues espero estar haciendo un buen trabajo, alegrando un poco tu vida — tomo una de las flechas — ¿Lo estoy logrando?
Nos miramos fijamente. Este tiempo que he tenido en Cordelia me ha hecho darme cuenta de lo poco que me gusta el estar sola y de lo importante que es tener a tu alrededor a personas que están dispuestas a sacrificar las uñas por ti. Esta enseñanza me la voy a llevar por el resto de mi vida, de cómo no debes de menospreciar o infravalorar la amistad que te ofrece una persona, porque es horrible sentirse sola estando rodeada de personas. Tener amigos, una persona con la cual poder hablar reír y poder ser tu mismo es algo que no muchos valoran, pero ahora sí lo hago y siento que mi vida ha mejorado un poco desde que lo hago. Lyn y las demás chicas, incluso Jordan, en serio alegran mi vida y en verdad espero causar ese mismo efecto en ellos… sobre todo en el chico del arete… en verdad espero estar alegrando su vida después de tantas penurias que ha tenido que pasar…
— Sí, niñata — contesta, sin apartar la mirada de mí — Alegras mi vida, al menos me das razones por las cuales reír
— Ey… no te burles de mí
El chico vuelve a reír.
— Ahora intenta lanzar la flecha para ya irnos
— Sí…
Me coloco delante de la diana e intento adoptar la pose de arquero.
— Alza más el codo… — Derek se para detrás de mí, posando sus manos en mi cuerpo — Endereza más la espalda… — respiro hondo, el estómago se me vuelve a revolver — No tiembles… ¿Por qué tiemblas?
— No estoy temblando…
Susurro, sintiendo cómo mis mejillas se calientan.
— Ancla la cuerda hacia tus labios… — obedezco, le miro de reojo, el lunar que tiene en el cuello tiene forma de corazón — Apunta… — miro hacia la diana — Gira más el cuerpo — posa sus manos en mi cintura — ¿Por qué tiemblas?
— Tengo frío
Miento, el día está soleado.
— Acomoda tu codo… — vuelve a tomar mi brazo — Ahora inténtalo…
— Sí…
La flecha sale dispara, cae a pocos centímetros del blanco.
— Buen tiro…
— No puede ser… — dejo caer el arco al suelo — ¡Casi le doy al blanco!
— Sí, no fue el tiro más perfecto, pero a diferencia de tus otros intentos, de los cuales tres de ellos terminaron en el pasto, este fue el mejor…
— ¡Casi le doy al blanco!
Vuelvo a celebrar, sin poder contenerme, sonriendo de oreja a oreja.
— Ahora sí lo haces más seguido
— ¿Qué cosa?
Le miro sin entender.
— Sonreír…
Contesta, sonriéndome.
— Ya te dije, aprendí que los amigos alegran la vida — le devuelvo el gesto — ¡Casi le doy al blanco! — comienzo a dar unos saltitos — ¡Gracias!
— ¡Ouch! — rodeo su delgado cuerpo con mis brazos — Intentas abrazarme o romperme la columna — bromea — Ya niñata… — intenta apartarme — Niñata…
— Estoy feliz, déjame ser feliz
Pido, cerrando los ojos y sonriendo de nuevo.
— Está bien… se feliz…
Acepta, envolviendo mi cuerpo con sus brazos. Abro los ojos, sintiendo mi corazón latir a toda velocidad por enésima vez. Me separo de su cuerpo, él solo me mira. Siento mis mejillas arder, le vuelvo a mirar, esperando que no note mi vergüenza por mi reciente comportamiento. Jamás había hecho algo como esto con nadie, supongo que solo me dejé llevar por la alegría de haberle dado casi al blanco.
— Eh… bueno…
— Sí… este… — nos miramos, creo que él está igual de incómodo — Terminamos con la práctica
— Sí… — muerdo mi labio — Será mejor que me apresure…
— Claro…
— Debo de hacer mis tareas con mis amigas y…
— Sí… no te pregunte…
— Oh… claro… — respiro hondo — Bien, entonces… nos vemos en la noche
— ¿Para qué?
— Llevarte la cena — le recuerdo — Te la llevaré al cobertizo
— No — pego un brinco ante la firmeza de su voz — Intentaré ir al comedor
— Pero dijiste que te enfermarías del estómago si lo hacías
— Sí, pero…
— ¿Qué…?
— No quiero que entres al bosque…
El chico del arete mira con disimulo hacia los lados.
— ¿Por qué? — frunzo el entrecejo — Es por el Círculo Rojo…
— No lo digas en voz alta…
Se me acerca, quedando a escasos centímetros de mí.
— ¿Por qué? — le miro fijamente, su rostro ha vuelto a ser serio — ¿Qué me ocultas?
— No te oculto nada…
— Mientes…
— No miento…
— ¿Entonces…?
— Te lo cuento en otro momento…
Su rostro vuelve a ser serio.
— ¿Por qué?
— Porque te han venido a buscar
Señala con un movimiento de la cabeza, me giro, ahí está Lorcan.
— Oh… — miro al chico del arete — Dame un segundo
— No, descuida, yo ya me voy
— Derek…
No logro decir nada más, el chico del arete se va…
— Lorcan…