NARRA ISHTAR Dolía. Dolía mucho. Hice una mueca de dolor mientras intentaba moverme sobre la cama, mi cuerpo parecía haber sido apaleado tantas veces que había perdido la cuenta, la parte baja de mis caderas me estaba matando y que decir de la extraña sensación que me acongojaba, para mi buena suerte todo aquel dolor había sido compensando con la mayor alegría, tal vez había dolido como nunca pero ahora en mis brazos descansaba mi recompensa. Los ojos verdes de Darian parecían brillar mientras miraba con un fuerte sentimiento a la bebé que descansaba en sus brazos apaciblemente como si en ellos se sintiese segura, parecía extasiado mientras analizaba cada gesto y cada centímetro del rostro de nuestra hija. —Es tan bonita—Afirmó sonriendo mientras volteaba en mi dirección para apreciar

