El tiempo para mí se paralizaba, mis latidos eran lentos y potentes , tanto que podía escucharlos a medida que corría atravesando ese pasillo de el hospital rumbo a la sala de emergencia. Entre todos los vecinos habían conseguido a la pobre Patty gravemente herida tirada en el pavimento, trayéndola inmediatamente a esta clínica. Apenas me enteré vine lo más rápido que pude. En ese momento podía sentir que mis piernas pesaban una tonelada, me costaba muchísimo para llegar hasta el lugar donde los doctores luchaban desesperadamente para salvarle la vida a mi mejor amiga. Era horrible esa sensación de haberla abandonado. Irónicamente ella siempre estuvo para mí, incluso en los momentos en los que ni siquiera yo misma me quería, pero cuando ella más necesitó de mí, no pude estar. Resultaba ser

