EXPLORANDO SUS TATUAJES

1079 Palabras
Linne Punto de Vista Se ríe mientras el ascensor se detiene y las puertas se abren. —No te sonrojas tanto”, dice mientras salimos. —Sí, pero ahora mi base tiene quince centímetros de espesor, así que no se nota tanto”. Se ríe entre dientes y camina por el pasillo silencioso hacia una de las dos puertas que se encuentran una frente a la otra en el medio. —Aún tienes una tez rosa inglesa. Solía ​​pensar que eras linda, pero ahora eres hermosa. —Agita la tarjeta de acceso sobre el teclado de la puerta de la derecha, la abre y entra, sujetándola para mí. Me detengo un momento en el umbral. Él me observa frunciendo el ceño. —¿Estás bien?”, pregunta. "Sí." "¿Vas a entrar?" —Dame un segundo. —Cierro los ojos y respiro profundamente un par de veces. —Linne —dice en voz baja—. No lo pensé. Ya no me conoces de nada. No debería haberte invitado a venir aquí. —Está bien. Sólo dame un segundo. —Pienso en su encantador cumplido. Solía ​​pensar que eras linda, pero ahora eres hermosa. No es un extraño. Pasamos mucho tiempo solos juntos, caminando por los bosques alrededor de Greenfield, hablando de arqueología y viajes. Era como un hermano para mí y estoy segura con él. Abro los ojos. —Estoy bien ahora. —Paso junto a él y entro en el apartamento, y él cierra la puerta detrás de él. —¿Puedes cerrarla con llave, por favor? —pregunto. —Por supuesto. —Cierra la puerta con llave. Compruebo la cerradura y entro. —Vaya, creo que desde aquí se ve toda la ciudad”. —Sí, es una vista bastante buena. —Me mira con el ceño fruncido—. ¿Estás bien? —Estoy bien, no me hagas caso”. —Está bien. Vuelvo en un minuto. —Camina hacia lo que supongo que es el dormitorio. —¿Bebes café?”, pregunto. Ninguno de los dos lo hacía en ese entonces. —Por galones.” —¿Nos hacemos uno?” —Me encantaría tener uno. Gracias. —Sonríe, como si no estuviera acostumbrado a que la gente haga cosas por él. Luego desaparece en el dormitorio. Entro en la cocina, que es enorme y reluciente y parece intacta. Sobre la encimera hay una máquina de café y una caja con una serie de cápsulas, así que enciendo la máquina, elijo dos y me pongo a prepararlas. Mientras el café empieza a verterse en la taza, mi teléfono vibra en el bolsillo de mi pantalón, lo saco y leo el mensaje de texto de Zoyla. Ve a secarle la frente, chica, dice. El calor me invade las mejillas cuando abro el pequeño cartón de leche del frigorífico. Solía ​​pensar que eras linda, pero ahora eres hermosa. Las palabras siguen dando vueltas en mi cerebro como hojas azotadas por el viento. Fue algo bonito de decir, pero no debo dejar que se me suba a la cabeza. Sólo estoy aquí para ponerme al día con una vieja amiga. No hay otra razón por la que yo... Mi cerebro se detiene de golpe cuando él vuelve a salir, vestido con un par de vaqueros viejos y descoloridos, descalzo y con el torso desnudo, llevando una camiseta y frotándose el cabello con una toalla. Me quedo mirando su cuerpo tenso y musculoso. Dios, el tipo está musculoso y cubierto de tatuajes. No pensé que me gustaran los tipos tatuados, pero ¡santo cielo, Batman! Tengo que cerrar la mandíbula para evitar que mi lengua ruede por el suelo como la de un personaje de dibujos animados. —¿Tomas… um… azúcar?”, grito. —No, gracias. —Se acerca a recoger una taza, apoya la cadera en la encimera y tira la toalla a un lado—. Pensé que quizás querrías ver los tatuajes —dice, señalándose a sí mismo—. Me interesará ver cuántos lugares puedes identificar. Sorprendida por la visión de toda esa tinta, dejé mi taza de café y me quedé frente a él con los ojos muy abiertos. Dejé que mi mirada recorriera su cuerpo musculoso y caminé lentamente a su alrededor mientras estudiaba cada tatuaje. —Parece del mosaico del Arca de Noé encontrado en una sinagoga de Israel —digo, observando la escena del Génesis en el lado derecho de su pecho, que muestra un par de osos construidos con pequeños cuadrados de colores. "Correcto." Le toco el brazo derecho. —No hay premio por adivinar dónde está esto”. Es una pirámide egipcia. —Sí, ayudé a excavar un entierro infantil de la Segunda Dinastía en Saqqara”. Paso mi dedo por su antebrazo. Tiene un dibujo inusual del perfil de un hombre. —Esto parece el grafiti de la Roca Escrita de Gelt”. —Eso es exactamente lo que es. Es una caricatura del oficial al mando a cargo de la explotación de canteras encontradas en el Muro de Adriano”. —¿Principios del siglo III?” —Sí, AD207.” "¿Estuviste en la excavación?" "Sí." Un poco envidioso de sus experiencias, continúo mi camino hacia su espalda. En uno de sus omóplatos hay un extraño patrón de cuadrados deformes y líneas curvas. —Esto parece una fotografía aérea”. —¡Lo es! Bien hecho. ¿Sabes dónde está?” —No es casualidad. Dame una pista. —Inglés. En el Libro Domesday. Uno de los pueblos medievales abandonados mejor conservados”. —¿Oh, Wharram Percy? "Sí." —Es fantástico. —Me acerco a su otro omóplato. En la parte superior hay un tatuaje de un conejo—. No estoy segura de qué es esto. —Se refiere al hueso de conejo encontrado en el Palacio Romano de Fishbourne en Sussex”. —¡Ah, ya leí sobre eso! Hace que la fecha de llegada de los conejos a Inglaterra se retrase unos mil años, ¿no?” —Sí. Fue excavado en 1964, pero en ese momento no se pensó que fuera nada especial. Estaba catalogando los restos y me di cuenta de que se trataba de un conejo. Las pruebas genéticas lo confirmaron”. Niego con la cabeza con asombro y continúo caminando a su alrededor.
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