20. Es buena chica.

639 Palabras
Dos semanas antes Estoy comiendo mi cereal con leche en la isla de la cocina, mientras una chica del servicio prepara lo que parecen ser panqueques. De repente entra Damián descamisado, y con una sonrisa de oreja a oreja. Al verme se incrementa su felicidad, se acerca hasta mí, y me da un beso en la frente. Se sienta a mi lado, me roba la cuchara, y se mete dos o tres bocados de comida a la boca mientras me mira. Cuando ha terminado de tragar, me deja un beso en la nariz. —¿Cómo amaneciste, hermosa? —pregunta en cuanto ha despegado sus suaves labios de mi nariz. —Muy bien, de hecho —contesto a lo que él ríe. —Yo sé por qué amaneciste tan feliz —me susurra al oído. A lo que yo vuelvo a reír. Nuestras risas cómplices se deben a que anoche tuvimos una jornada muy alocada de pasión. Desde que tuve mi primera vez con Damián y justo como he estado pensando desde antes, el sexo se ha convertido en una droga para mí. La forma en la que él me desea, la forma en la que se entrega a mí es indescriptible. En el sexo, me siento poderosa, eufórica y libre, aunque nunca me he sentido atrapada. El sexo es una manera única e inigualable de contactarte con tu dominante. Con tu esencia poderosa, sí, ésa que todas llevamos dentro. Con Damián la he experimentado demasiado. —Mmmm no he visto a Regina desde que tú y tu padre, ya sabes, nos encontraron… aquí —cambio drásticamente de tema. —Bueno… —él comienza a hablar al mismo tiempo que la chica que hacia panqueques le sirve un vaso de jugo—, esa noche ella y mi padre tuvieron una discusión. Regina decidió irse. —¿Qué? ¿terminaron todo? —En realidad no se puede terminar algo que no se ha empezado —frunzo el ceño. —No sé qué clase de relación tengan ellos dos, pero ella lo amo, es decir, lo ama en serio y él no le da muchas opciones. —¿Qué quieres decir? —Yo acabo de llegar, lo sé, pero ella está entregada y él solo tiene una cuestión de hombría, me refiero a que, no quiere que nadie más esté con ella, que sea solo de él, pero él no puede ser solo de ella. Eso es estúpido y realmente cruel. —Yo no puedo opinar nada, es mi padre y está muy grande como para decirle a quién debe amar y a quien no. —No está mal recibir consejos. —Sí cuando no son pedidos. No conoces a mi padre… —Eres su hijo, no creo que se moleste…. —A todo esto, ¿desde cuándo eres tan amiga de Regina? —Desde que es la única mujer de esta casa, que además tiene mi edad. Es divertida y… —Te da coca —me interrumpe. —No seas doble moral, Damián… —¡No lo soy! Es solo que… está bien, estoy siendo doble moral, pero ella es una bomba de tiempo y tú no. No eres así, no quiero que cuando explote estés cerca, eso es todo. —Ella solo ha pasado por cosas diferentes a las mías, eso es todo. Cuando mi padre me daba muñecas y casitas de barbie, el de ella le daba golpes y probablemente abusos sexuales. Estoy segura de que no sabías eso porque nunca te has sentado a charlar con ella, ¿cierto? —Damián se concentra en su vaso—. Es buena chica, Damián, solo que en esta casa no le dan la importancia que se merece. Me levanto del taburete, le doy un apretón de manos a mi chico y me alejo de allí, por una ducha.
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