014.

1977 Palabras
Jungha Estaba agotada. Odiaba la lógica de la vida, es decir, después de un sábado tan intenso, el domingo olvidé todo y me dediqué a dormir la mayor parte del día. ¿Se suponía que dormir ocho horas era bueno para la salud, no? Bueno, las dormí y justo ahora estoy luchando para no caer dormida, lo he hecho desde que desperté. Mientras otras veces, cuando duermo cuatro o tres horas estoy más chispa que nunca. I Wait de DAY6 sonaba desde mis audífonos, podía escuchar a mis amigas hablando, pero no les entendía. Estaba sentada como indio en la mesa en la que nos encontrábamos en uno de los jardines del campus. Mis brazos cruzados sobre la mesa, mi cabeza sobre ellos y mis ojos cerrados. Me sentía de lo peor. Y apenas era el primer periodo de descanso, quedaban como cuatro horas de clases. — Hey, Junie...— Ryumi me llamó. Levanté la cabeza y saqué un audífono para escucharla mejor.— ¿Ya nos contarás cómo te fue el sábado? — Ya lo hice. Y automáticamente sonreí al recordarlo. La carrera. Mi beso con Hoseok. Lo que vino después. — Sólo se lo contaste a Ryu.— Acusó Dorim, Hana a su lado me miró con los ojos entrecerrados. — ¿Qué? — ¡Necesitamos saberlo todo! Me reí ante las demandas de Hana y empecé a contarles todos desde que salí de casa. Las tres se emocionaron, pero a la vez se quejaron porque su fin de semana había sido un fiasco. Ryumi tuvo que acompañar a su mamá a Busan. Dorim tenía que trabajar en la firma de su padre. Hana tenía que cuidar a sus hermanos. Entonces yo fui la afortunada y sí, lo fui realmente. Una persona se sentó a mi lado cuando yo me había vuelto a recostar. No me digné a ver quién era hasta que me sacudió. Sungjun estaba aquí. — ¿Podemos hablar?— Miré a Sungjun, estudiándolo. Estaba serio, pero no estaba enojado. Él solía sonreír siempre. Por lo menos cuando estaba conmigo o alrededor. — ¿Involucra una pelea?— Pregunté cansada. No tenía ganas de eso. Sungjun estaba molesto conmigo, pero yo no había hecho nada malo, así que no había ningún motivo para discutir. — Jungha, por favor. Suspiré levemente y asentí, parándome y saliendo de la banquilla. — Nos vemos en clase.— Se despidió Hana. Le sonreí de la misma manera. Era la única con la que compartía vocación, amabas estábamos en Fisioterapia. Ryumi estudiaba cosmetología y belleza. Dorim estaba en la carrera de Mercado Internacional. Y Sungjun estaba en Derecho, preparándose para ser abogado en la especialidad de Derecho Penal, creo, ¿o era Mercantil? No lo recuerdo. Estudiábamos en la universidad privada de más prestigio en Corea. Los primeros semestres estuve en contra de mi voluntad porque quería estudiar en una universidad pública, pero en ese entonces aún era menor de edad y se hacía lo que mi madre quería. ¿Y cómo su hija no iba a estar en la mejor escuela de Corea? Basura. Sungjun y yo fuimos a una de las bancas que estaban por los pasillos de Administración, que eran los más cercanos de donde veníamos y los más tranquilos porque seguían en clases. — Así que...— Mi tono aburrido. Yo tampoco estaba muy contenta con él. Le había dicho mierdas sobre Hoseok a mi madre. — Escucha. Unos amikgos me dijeron que estuviste en Boukdo el sábado.— Fruncí mi entrecejo.— Y que corriste en una de las carreras. — ¿Me estás siguiendo? — No, Junie. Fue mera casualidad.— Fue sincero pero aún así me encontraba molesta.— No quiero que vuelvas a ese lugar. Ignoré eso. — ¿Sabes lo que hacen en Boukdo? — Todos saben lo que hacen en Boukdo. He ido a Boukdo. Sabía que Sungjun iba a carreras. Nunca me llevó porque era "peligroso". Él corría, pero no era un corredor oficial así como Hoseok y sus amigos. El ambiente de Sungjun consistía en fiestas, clubes nocturnos, bares, sus amigos y chicas; ir a los arrancones era como una diversión extra y no tan constante como lo anterior. Pero esas carreras eran con las personas de nuestro círculo social y las hacían en residenciales. Jamás creí que conocería Boukdo o los arrancones a los que Hoseok iba. ¿Conocía a Hoseok? Me refiero a antes de que me viera con él, pudo haber una probabilidad. Si conocía Boukdo, tenía que conocer a Hoseok. Todos conocían a Hobi allí. — Soy adulta ahora. Sé cómo cuidarme y conozco buenas personas. — No son buenas personas.— Replicó. Sonaba tan seguro. Pero no me convencía. No lo haría. Hoseok y sus amigos eran locos, extrovertidos y les valía lo que pensaban de ellos; ellos tan sólo se divertían y no había nada de malo en ello. Pero no eran malos. Todos estudiaban o tenían su vida asegurada con un camino muy claro. Y me habían mostrado que era digno de confiar en ellos. — No los conoces. Entonces lo vi. Esa jodida cara que ponía cuando decía algo que parecía bueno o inocente pero estaba cargado de intenciones malas. Parecía un angelito, pero era un demonio. Viví toda mi vida con él, conocía bien esa cara y todos sus trucos. — Y no quiero hacerlo de fondo.— Bufó.— No me llevó con él y sus amigos, deberías averiguar por qué.— Lo consiguió el maldito. Despertó mi curiosidad.— Creo que también deberías preguntarle a Hoseok qué hace con sus amigos. Hijo. de. puta. Este era Sungjun. El que estuviera preparándose para ser abogado le quedaba muy bien, sin duda ganaría muchos casos. Era mentiroso como el infierno, derrochaba de seguridad y autoridad, y sobretodo era un manipulador. Manipulaba a su madre, a los maestros, sus amigos y me manipulaba a mí; digo, hasta la fecha hago lo que él tendría que hacer por su hermana. — Lo haré.— Dije finalmente. No le preguntaría a él. Eso sería estúpido.— No te preocupes. Vi el disgusto en su rostro. Jungha 1 - Sungjun 1000; hey por lo menos tenía un punto. Él quería que le preguntara, pero no lo consiguió y no lo haría. Si era asunto de Hoseok, debería preguntarle a él y confiar en él. Sungjun era capaz de alterar la verdad y eso me alteraría a mí y no quería eso. No quería un problema con Hoseok por culpa de un tercero. Así que mejor me despedí, antes de que otra cosa saliera de su boca y me fui a clase. Pero después de todo Sungjun lo había conseguido y la pizarra en la que marcaba un punto mío se bajó hasta -0000. Y ahora estaba enojada conmigo misma porque en lugar de prestarle atención al señor Choi y su explicación sobre la clasificación de cartílagos, miraba por una de las ventanas sin observar algo fijo y dudando de Hoseok. ¡Bae Jungha, reacciona! Pero... ¿Cómo es que Hoseok tenía un auto tan genial? Él no trabajaba y recién entraba a la academia de baile. Si sus padres se lo hubieran comprado, ya me lo hubiera dicho. Sabía que ganaba algo en las carreras, pero, ¿lo suficiente para un Mustang? ¿De dónde sacaba tanto dinero? Porque digo, no es sólo el auto, las piezas, mantenimiento y el taller tenían un precio. ¿Por qué había ocasiones en las que llegaba con ligeras cortadas en su ostro o cuerpo? Trágame tierra. Maldito Sungjun. Jodidas dudas. *** Ryumi estaba en la puerta del salón de clases de Jungha y Hana, esperándolas. Se les había informado que las carreras del área de la salud pasarían las últimas dos horas de clase en el auditorio porque habría una conferencia. — ¡Esperen!— Exclamó la pelinegra.— Estaremos mucho tiempo allá adentro, en mi auto tengo unos bocadillos.— Sonrió.— Vamos por ellos. — ¿Y si mejor nos escapamos?— Preguntó Jungha, siguiendo a Ryumi y Hana al estacionamiento. Tenía años sin escaparse de una clase. Lo extrañaba. Con la tirana de su madre, Jungha fue retenida a hacer muchas cosas cuando era pequeña y eso causó que creciera con muchas ganas de conocer el mundo. En la adolescencia se reveló, asistiendo a fiestas sin permiso, escapándose de la escuela o de casa... Pero aún así no se sintió libre del todo, no tenía la libertad suficiente para vivir la vida como quería. Y empezaba a dudar que algún día la tendría... Entonces llegó Hoseok. Él era su escape. El escape que siempre necesitó. Las luces del Lincoln de Ryumi iluminaron el estacionamiento, sacando de sus pensamientos a Jungha. Su cuerpo se paralizó y soltó un grito ahogado al ver que el Mustang que tanto le gustaba estaba estacionado al lado del auto de su mejor amiga y que Hoseok estaba recargado en el capo, sonriéndole. Sonrió aun con los nervios a tope, pero eso no le impidió el correr y saltar a los brazos de Hoseok. — ¿Qué haces aquí?— Preguntó aún sin creer que Hoseok estuviera en su escuela. Él besó su mejilla antes de hablar. — Quería darte una sorpresa. Se escucharon murmureos, pero Jungha prefería estar con Hoseok que prestarle atención a sus amigas en ese momento. Entonces se escuchó movimiento proveniente del Lincoln, puertas abriéndose, puertas cerrándose y la alarma. — Yah, ustedes dos.— Hoseok y Jungha miraron a Ryumi y ella cargaba bolsas de frituras.— Lo de los bocadillos era verdad, Hoseok sólo era un extra.— Hizo un ademán con la cabeza.— Vamos, llegaremos tarde. Jungha se giró de nuevo a Hoseok, mirándolo apenada. Él sonreía porque Ryumi lo había tratado de extra. Jungha no quería que se fuera y tampoco quería ir a la conferencia, quería estar con él. Entonces él tomó su mano y la apretó, tirando de su cuerpo para hacerla caminar. — Vamos. — ¿En serio entrarás conmigo? Él asintió, sonriendo. Fueron hasta el auditorio, en el camino Hoseok había conseguido robarse una bata blanca, poniendo de excusa que quería sentirse en el mood. Ya estando en sus asientos, esperaban que los demás estudiantes llegaran para que empezara la conferencia. — Los chicos quieren ir a un club el sábado, ¿quieres ir?— Hoseok le preguntó muy casual mientras jugaba con las manos de Jungha. — Sí, eso será divertido. ¿A cuál iremos? Puedo recomendarles algunos. — Olvidaba que eras experta en eso.— Rió. Jungha lo fulminó con la mirada y lo empujó, haciendo que Hoseok riese más. — El auto de tu amiga es lindo.— Comentó.— ¿Ella te lleva a casa?— Jungha asintió, aunque a veces lo hacía Sungjun también.— ¿Tú no tienes auto? Las mejillas de Jungha se tiñeron rojas y miró a otra parte apenada. — No sé conducir.— Confesó. La mandíbula de Hoseok casi cayó al suelo.— Papá no tiene tiempo para enseñarme y mamá nunca lo haría. En realidad no sé si sepa, toda la vida ha tenido chofer. Hoseok bufó y negó con la cabeza. ¿Cómo que Jungha no sabe conducir? Era inaceptable. Soltó un suspiro y Jungha lo miró confundida porque estaba sonriendo. Hobi pasó su brazo sobre sus hombros, abrazándola. — Entonces señorita, usted y yo tendremos una pre-cita el sábado. Oh no... Jungha trató de asimilarlo, pero no pudo porque la conferencia empezó en ese momento. Pasaron unos veinte minutos y ya estaba aburrida, soltando varios bostezos, a veces se reía de Hoseok porque él prestaba atención a la conferencia, pero parecía que la estuviera escuchando en c***o. Y entonces se rindió. Se acercó a Jungha para hablarle sin que nadie más escuchara. — ¿Quieres salir de aquí?
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