013.

3294 Palabras
Hoseok pudo entender por qué los padres de Jungha se habían divorciado. Él era un doctor, ayudaba y salvaba a las personas, de eso se ganaba la vida y era una excelente persona. Ella era una diseñadora de modas, a su vista no todas las personas eran dignas del lugar donde estaban, se encargaba de seleccionar y desechar, y claramente era influyente de las clases sociales. ¿Le afectó la manera en la que se expresó de él? En lo absoluto. No le importó el hecho que lo había insultado, le importó la manera en la que Jungha fue afectada. — ¡Sigo sin creer que Hoseok en el periódico!— Sunmi expresó anonadada mientras observaba la sección de Sociales del periódico más leído de Seúl. — Sunmi, supéralo.— Hoseok dejó escapar una sonrisa.— Eso fue hace más de una semana. Sus amigas lo ignoraron, ya que Jinyoung también estaba admirando la bella foto que compartía con Jungha. Jimin y Yoongi hablaban casual y aunque Hoseok quería unirse, no podía por tener su cabeza y mente en otro lado. Kangmin y Yookjo se acercaron a la mesa con sus tacos de billar. — ¿Quién quiere que le patee el trasero en una partida?— Yookju presumió lo bueno que era, Kangmin había perdido tres veces seguidas y aún así seguía en el juego. Kang miró lo que Jini y Sunmi hacían con el periódico y los lápices que estaban en la mesa para anotar las sugerencias y quejas. Sonrió malicioso y miró a Hoseok. El castaño al sentir su mirada, lo miró también e hizo una mueca al ver la sonrisa de Kangmin. Daba miedo. — Quieres decir algo. Dilo.— Incitó. Kangmin tenía la punta del taco presionada con su barbilla y cuando por fin decidió hablar, quito el taco de ahí. — ¿Cuánto tiempo tienes sin follar? Las chicas los miraron por un fragmento de segundo y rodaron los ojos volviendo a lo que estaban haciendo antes. Jimin y Yookjo prestaron más atención. Hoseok se quedó callado. Y entonces Yoongi explotó en carcajadas. — Amigo, Hoseok se ha vuelto virgen. Hoseok lo fulminó con la mirada y le sacó su dedo cariñoso, Yoongi se lo devolvió al doble. — Que te jodan, Yoongi. — Y una vez más tenemos la pelea de gatas.— Canturrió Jinyoung sin prestarles atención. — No has respondido mi pregunta. — Es fácil.— Jimin se metió esta vez.— No soy el matemático aquí pero, si Hoseok conoció a Jungha los finales de noviembre y ha estado clavado con ella hasta hoy día...— Suspiró y contó sus dedos.— Un poco más de un mes sin acción. — Un nuevo record para la polla de Jung Hoseok.— Yookju se rió, claramente divertido. Los chicos hicieron bulla, riéndose del pobre Hoseok quien no podía negar el estar necesitado. Las chicas bufaron. — De verdad no puedo creer que estén hablando de esto frente a nosotras.— Se quejó Sunmi, lanzándole el periódico a Hoseok. Sunmi y Jini se pusieron de pie y se alejaron de la mesa para ir al bar, Hoseok las miró divertido mientras se alejaban y bajó sus ojos a la imagen, riendo fuertemente al ver que le habían dibujado alas y una a*****a a Jungha, con estrellas y brillos alrededor, así como si fuera un ángel; mientras que a él, cuernos, cola de diablo, remarcado sus cejas como si estuvieran enojadas e incluso un bigote. Volvió la vista a ellas y estaban tranquilas sentadas en la barra, mirando lo que pasaban por la pantalla que colgaba en la pared y bebían algo. — Volviendo al tema contundente...— Jimin aclaró su garganta.— No sé como sigues viviendo, Hoseok. Bueno, por lo menos yo no aguantaría. — Te aguantaste un año completo.— Señaló Hoseok.— No puedes negar que desde la primera semana que la conociste ya le tenías ganas. Jimin se encogió de hombros, mostrándose desinteresado por la aclaración de Hoseok, pero terminó sonriendo. — Fue la mejor espera del mundo. De verdad que valió la pena. Kangmin y Yookju había vuelto a la mesa de billar, Yoongi se había ido tras Sunmi y ahora los únicos que quedaban en la mesa eran ellos dos. — Acepto que estoy necesitado de mi dosis de sexo.— Hoseok habló después de un rato.— Y acepto que cuando veo a Jungha esa dosis aumenta, porque vamos amigo, la has visto.— Rascó su cabeza, tomó un trago a su cerveza y volvió a hablar.— Pero no la quiero como esas chicas con las que follo y no las vuelvo a ver, sabes, quiero que sea constante, no de manera enferma, sino que, sabes a lo que me refiero... Jimin sonrió, haciendo que sus ojos se cerrasen. — La quieres como novia.— Dijo como si fuera la razón de la vida.— La quieres como tu chica, no esas de una hora como acostumbras, la quieres de todos los días. Que dure. Hoseok se quedó callado por el hecho de que Jimin había explicado perfectamente su sentir, y aunque era muy fácil de explicar, no podía encontrar las estúpidas y simples palabras. — ¿Cómo carajos lo sabes? Y la sonrisa de Jimin apareció de nuevo, seguido miró en dirección al bar y se volvió a Hoseok ahora con una pequeña sonrisa, la cual jodidamente decía muchas cosas. — Porque es exactamente lo que sentía por Jini. Ese "sentía" Hoseok lo podía entender. Ahora, estando donde estaban en la actualidad, con una relación más que estable, Jimin quería mucha más que una novia. Él amaba a Jinyoung, se le notaba hasta en los poros y Hoseok sabía que Jimin era capaz de morir por ella. — O sea, me estás diciendo que Jungha me está estúpidamente enamorando. — Exacto.— Jimin tomó de su cerveza.— Y estarás perdido cuando tengas eso que tanto necesitas.— Ligeramente se burló de Hoseok.— En estos momentos está cegado, pero recuérdalo Hobi, esa chica es salvaje y atrevida.— Hoseok tragó duro y se puso rojo al sentir el bulto entre sus piernas. Mierda, no ahora.— ¡La comida está aquí!— Gritó Jimin para que todos escuchasen. Las sillas en las que estaban las chicas se escucharon arrastrarse y en menos de un segundo ellas estaban en la mesa igual que los chicos. Comieron tranquilos, y por tranquilidad se implicaban las quejas de Yoongi, las bromas de Hoseok y Kangmin, los regaños de Sunmi y Yookjo, Jini gritándole a Jimin que no se comiera sus papas francesas y las risas de Jimin. El bar en el que se encontraban era uno que solían frecuentar mucho, pero debido a que llegaron pasadas las seis de la tarde, el lugar estaba solo omitiéndolos a ellos y a los empleados. — ¿Ya no querrás eso?— Le preguntó Jimin a Jinyoung, quien había dejado un poco menos de la mitad de su hamburguesa. Ella negó con la cabeza, Jimin sonrió y le dio un beso en la mejilla, seguido se robó aquel pedazo. — ¡Pero las papas sí las quiero, Hoseok!— Gritó enfadada, pegándole en sus manos para que dejara de robar su comida. — ¡¿Y por qué Jimin sí puede robarte de tu comida?! — Porque es mi novio, duh.— Dijo obvia, metiéndose una papa a la boca. Jimin quería gritar un "esa es mi chica", pero estaba masticando así que sólo la abrazó. Hoseok la miró con los ojos entrecerrados, Jinyoung le devolvió la misma mirada. — Pero si yo también soy tu no... Mierda, ya no lo soy.— Susurró, asombrado de aquello. Todos en la mesa rieron por la expresión en blanco de Hoseok, pero lo dejaron en el olvido cuando Hyukjo y Jiwoo aparecieron. — Arreglé unas carreras en Boukdo.— Fue lo primero que hizo, sin siquiera saludar.— Hoseok, Kangmin, ustedes correrán. Kangmin sonrió emocionado y asintió estando más que de acuerdo. Hoseok lo primero que hizo fue sacar su teléfono. Hay carreras esta noche. ¿Quieres ir? No tuvo que esperar tanto para la respuesta y al leerla sonrió aún más entusiasmado. Estás de suerte, hoy me quedo con papá. *** Hoseok Jungha estaba tranquila tomando de su cerveza, sentada a mi lado, balanceaba la cabeza al ritmo de la música, entonces empezó a reír por los chicos que se lanzaban del techo y aterrizaban en el trampolín. Y yo no podía dejar de verla. Ella se giró a mí, sonriendo. Mi pecho se infló. — ¿Qué no iríamos a una carrera? Sonreí por la demanda en su voz. Le gustaban las carreras y a mí me gustaba que le gustaran. Me encantaba que se sintiera cómoda en esa parte de mi entorno. — ¿Recuerdas las tres ubicaciones donde se hacen las carreras?— Ella asintió.— La de hoy es un Boukdo, y esas suelen ser un poco más locas, ya que primero es fiesta, la carrera y otra fiesta. — Y me supongo que es más loca porque los conductores van embriagados. — Exacto. — ¿Y tú sueles embriagarte?— Mi sonrisa me delató.— Entonces, ¿por qué no has bebido ni una gota? — Tengo algo en mente. Y no preguntó más. Presionó su espalda contra su pecho, acomodándose mejor. Estuvimos así un rato y hablando de su semana ya que ella ya había vuelto a clases. Pasada una hora cuando ya era media noche, Hyukjo vino por nosotros, ya que la gente empezaba a irse a Boukdo. Así que tomé la mano de Jungha y la llevé hasta mi auto. No estábamos muy lejos de todas maneras, llegaríamos en cualquier momento. Amaba el hip-hop, era mi género de música favorito y lo escuchaba la mayor parte del tiempo, además de la electrónica. Pero Jungha compartía algo en común con Jini, y creo que era la única cosa: gusto musical muy versátil. Y justa ahora me encontraba escuchando a Pink Floyd. Ella coreaba la letra de Another Brick in the Wall, en algunas partes se giraba sobre el asiento, señalándome y cantando con más pasión. Me reía ya que era lo único que podía hacer, no me sabía la letra de la canción. Las chicas que solían ir conmigo en el auto iban tocándome o coqueteando, en el caso de Sunmi ella dormía, Jiwoo viajaba en silencio y siempre exagerando si rebasa el límite de velocidad, y Jinyoung cantaba en voz baja, la mayor parte del tiempo estaba viendo por la ventana o usando su celular. Jungha no tenía miedo de cantar en voz alta, incluso montar un pequeño concierto. De alguna manera, sentía que ella podía ser libre en mi Mustang y de eso se trataba esta mierda. — Cantas hermoso, nena.— Solté en broma, ella me fulminó con la mirada. Me agradaba que ya estábamos entrando en la etapa pelea-amor. — ¡We don't need no education!— Estiró sus brazos, su mano chocó contra mi pecho y sabía que eso había sido intencional.— ¡We don't need thought control! La diferente música de afuera se mezcló con la nuestra, las orillas del bulevar estaban forradas de los autos de los espectadores. Estacioné el Mustang al lado de Yoongi. — Hey, iré con los chicos— Ella asintió y bajó del auto, la seguí con mis ojos y confiado me bajé del auto cuando la miré hablando con Sunmi. Me reuní con los demás chicos que estaban bajo el semáforo de dónde se partiría. — Hola, hombre.— Me saludó Gwangki, el chico contra el que correría esta noche. Era un buen amigo.— ¿Estás listo para que te patee el culo? Reí por su comentario tomándolo en broma. Okay, él era bueno, pero no lo suficiente para vencerme sin pasarla difícil. Y, ¿su Camaro contra mi Mustang? Pff... — No te vi en la fiesta.— Comenté. — Fui a la casa de mi novia, y pues, nos entretuvimos— Alargó la palabra. Sonreí asumiendo que venía libre de alcohol. Eso me beneficiaba. — ¿La has traído contigo? — Sí, ¿por qué? Después de hablar con Gwangki, me reuní con mis amigos y Jungha. La primera carrera había pasado y por lo que entendí había ganado el Toyota Supra. — Sigue la carrera de Kangmin.— Me dijo Jungha con emoción.— ¿Qué autos son? Miré en aquella dirección, los autos ya estaban alineados y la chica estaba cantando las indicaciones. — El del otro chico es un Mercury Cougar.— Dije al ver la maquina plateada, entonces sonreí al ver el auto de Kangmin.— Y el de Kang es un Playmounth Barracuda. Jungha me miró. — Veo que te emocionan.— Pegó su cuerpo más al mío.— ¿Tienes idea de quién ganará? — Sinceramente, le voy a Kangmin, pero él bebió mucho y hay un porcentaje que indica que puede arruinarlo. El auto de Kangmin era genial, yo lo amaba. Sin duda, si no estuviera obsesionado con los Ford Mustang, tendría un auto como el de Kang o cualquier otro Playmount. Los autos se dispararon y pude sentir a Jungha ponerse rígida los primeros tres segundos, seguido se relajó y miró emocionada el resto de la carrera. En esta ocasión miré la carrera también y casi estuve por ir a gritarle a Kangmin en cuanto llegase a la meta. Ambos estaban corriendo de una manera sucia y eso no era aceptable porque sus autos eran modelos clásicos. No se podía dañar tal arte. La gente festejó al ver que el ganador había sido Kangmin. Cabrón suertudo. No tenía tiempo para regañarlo. Eso sería después. Rodeé la cintura de Jungha con mi brazo, ella me miró, encontrándose con mi sonrisa. — Vamos a alinearlo. Ella sonrió emocionada, como una niña recibiendo un caramelo. Me abrazó también y subimos al auto. Conduje a la velocidad mínima hasta alinearlo correctamente y esperé a Gwangki. Miré de reojo a Jungha y después me giré para verla mejor. Ella miraba hacía enfrente, admirando el largo del bulevar donde todos los aficionados a esto se encontraban. El Camaro se hizo presente. Miré por la ventana y sonreí al ver una silueta extra dentro. — Creo que es hora de irme.— Jungha tomó la manija.— Mucha suer... La corté, no hablando, simplemente puse mi mano sobre su muslo y la miré. Ella miró mi mano y después a mí. — Quiero que vayas conmigo. Se quedó quieta sin saber cómo reaccionar. Correr una carrera de estas era peligrosa, y ella lo sabía. Miedo se notaba en sus ojos, pero era opacado por el destello de emoción que también tenían estos. — Yo... — ¿Confías en mí? Rígida de nuevo, pero se partió en una gran sonrisa. — ¡Diablos, sí! Y yo sonreí también al mismo tiempo que aceleraba para hacer sonar el motor. Jungha a mi lado se ponía el cinturón de seguridad. La chica que indicaba la salida caminó entre los autos, Hyukjo llegó a su lado y dio el anunció que sería carrera de parejas; todo el mundo se volvió loco, tocando sus bocinas, gritando y derramando sus cervezas. Escuché la risa nerviosa de Jungha, sus manos sobaban sus muslos, intentando calmarse. Tomé una de ellas y la apreté con delicadeza, Junie me miró. — Todo estará bien. Sólo diviértete. Hella Hoes sonó desde mis bocinas. Okay, estábamos listos. La chica señaló al Camaro de Gwangki y él hizo rugir su motor. Entonces me señaló a mí y dejé que todos escucharan de lo que estaba hecho mi bebé. Le dio vuelta al pañuelo en el suelo y lo dejó caer, entonces tocó el suelo y mis pies soltaron el embrague y pisé el acelerador a la vez que subía los cambios a primera. El gritó de adrenalina que soltó Jungha me hizo emocionarme más. La miré rápido, ella estaba pegada al asiento por el impacto y sonreía. Sentí el impulso del auto cuando bajé a segunda, mis ojos se situaron en el espejo de la izquierda y el Camaro estaba atrás pero podía alcanzarme. Así que subí a tercera y me posicioné enfrente de él por el carril que andaba. — ¡Oh por Diosssssss!— Jungha miraba para atrás.— Se está cambiado de carril.— Y aunque no era buena noticia, ella sonreía por lo emocionada que estaba.— Hoseok, se está acercando... Oh no, amigo. Liberé el embrague de nuevo y bajé a cuarta, metiéndome en el camino de Gwangki de nuevo. No subas a quinta, Hoseok. Aguanta. Ya había pasado el tercer semáforo, así que me abrí paso hasta el centro de la calle y giré rápidamente en el cuarto, enderezando el auto en el otro lado del bulevar. Nuestros cuerpos se sacudieron junto el Mustang. Empujé el cambio y subí a quinta, la aguja del kilometraje pasaba de los cien hace rato, ya no me importaba nada. — Jungha, nena.— Grité sobre la música, ella me miró.— Agárrate. Sentí su mano sobre mi hombro y lo apretó. — Hagamos esto. Fuego. Hice mi juego de pies y hundí la palanca hasta el fondo, bajando a sexta, haciendo que el Mustang deje al Camaro en mucha desventaja. *** — Maldito, no puedo dejar de sonreír y temblar.— Acusó. Me reí porque incluso su voz se escuchaba temblorosa. Ella estaba experimentando lo mismo que cuando te bajas de una sorprendente montaña rusa, la adrenalina y emoción sigue en tu cuerpo. La entendía perfectamente, yo pasé por eso en su momento. Después de la celebración por nuestra victoria, todo el mundo se dirigió a donde se continuaría con la fiesta. Estaba emocionado, esta vez era una fogata y eso se acreditaba ya que el clima era muy frío. — ¿Aquel es Jimin?— Señalé un Camaro que recién se aparcaba con el resto. — Sip.— Respondió cuando miró a Jimin y Jini bajar. Había un espacio a su lado, así que aparcaría junto a él. El jodido estacionamiento estaba tan oscuro que apenas y podía maniobrar con los espejos, pero finalmente conseguí. Apagué las luces y el motor. Jungha y yo bajamos del auto al mismo tiempo, rodeé el carro para encontrarme con ella en la puerta, Jungha se estaba poniendo su chaqueta. Me alejé para darle espacio y miré en dirección a la puerta del lugar, entonces Jungha me llamó. — ¿Hoseok? — ¿Qué su... Ni siquiera me dio tiempo para girarme completamente cuando sus labios tomaron por sorpresa a los míos. Ella. Estaba. Jodidamente. Besándome. ¡Jungha estaba besándome, mierda! Olvidé todo en ese maldito instante. Mis manos tomaron su pequeña cintura, ella se sintió libre de rodear mi cuello y de un momento a otro yo ya tenía su cuerpo pegado al Mustang, nuestros cuerpos juntos. Un hormigueo viajó desde mis labios a todo mi cuerpo y j***r, esto era lo mejor que me había pasado en años. Los labios de Jungha encajaban bien con los míos, malditamente lo hacían y quería besarla siempre desde ahora en adelante. Me hice cargo del labio superior, después saboreé el inferior y la exploré toda. Y casi me caigo cuando ella hizo lo mismo. ¡Infiernos, esta chica sabe lo que hace! Millones de fuegos artificiales explotaban de mi pecho. Nuestros labios se separaron lo suficiente para poder hablar. Pero yo no podía, estaba en trance y lo único que quería en ese momento era subirla al carro y sacarla de aquí para ir a un lugar solos. Entonces Jungha habló. — Sólo quería asegurar que no nos interrumpieran después.
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