Aguarde, no sé cuánto tiempo, tal vez hayan sido solo unos segundos, hasta que sus ojos clavados en mi nuca fueron imposibles de soportar. Con nerviosismo e intentando ser disimulada, me removí de mi asiento y volteé mi rostro para observarlo. Su cabello azabache brillaba y sus ojos verdes resplandecían, aun mas gracias a una lampara que se hallaba cerca. Vestía un caro traje de diseñador color azul oscuro y camisa blanca.
Mi corazón, que se había detenido al igual que mi respiración, comenzó a palpitar con rapidez cuando vi de su brazo cual pulpo, a Victoria Romanatti. Si esta noche suponía no ser la mejor, al menos para mí, esto lo empeoraba completamente. Me removí en mi asiento con la vista fija en Giovanni, que seguía sumergido en la conversación sobre programas informáticos, mientras yo oraba internamente porque Xander ni siquiera se nos acercara. Pero claro, yo no tenía la suerte de que mis deseos se cumplieran al parecer y al cabo de solo unos instantes, los dos se hallaban frente a nuestra mesa.
- Que coincidencia Emily- Dijo Xander y supe que no era una maldita coincidencia que él y ella se encontrarán en el mismo restaurante que Giovanni había elegido para nuestra cita de esa noche. ¿Cómo sabia siempre donde estaba yo? - ¿No nos vas a presentar a tu amigo? - ¿Por qué esta noche intuía terminaría en desastre si no jugaba al juego que Xander proponía?
- Claro, Giovanni, él es Xander Mitsotakis, mi jefe y ella es la señorita Victoria Romanatti; él es Giovanni Di Pinto- conteste rápida y cordialmente, como si fuese solo una presentación en el trabajo. Giovanni, nervioso y entusiasmado se levantó para estrechar la mano delicada primero de Victoria y luego la de Xander.
- Es todo un placer señor Mitsotakis, señorita Romanatti- repuso rápidamente- ¿Les gustaría acompañarnos en esta velada? - pregunto Giovanni y sentí como todo el cuerpo se me tensaba. ¿Por qué por todos los cielos debía de preguntarle aquello?
Mire la escena, como si estuviese ajena a esa realidad, Xander sonriéndole a Giovanni, Victoria con los ojos como platos no pudiendo creer lo que sucedía, al igual que yo; y yo rogando, una vez más, que no aceptara la propuesta.
- Claro Giovanni- contesto en un tono tan falso, que me provocaba nauseas- Y dime Xander, esta es una cena informal-
Haciendo gala de su caballerosidad, Giovanni ayudo a Victoria a sentarse a su lado, mientras que Xander se acomodaba a mi junto. Mi cuerpo estaba atento a su ser, como si fuésemos uno solo y lo maldije por eso. ¿Por qué tenía que tener una conexión tan profunda con él? ¿Por qué no podía superarlo? ¿Quizás lo olvidaría si no fuese porque la más ligera de las caricias que me proporcionaba me hacía estremecer, o si no fuese por el hecho de que con tan solo un beso podía hacerme perder la noción del mundo?
Mire con una mezcla de incomprensión y resentimiento a los dos hombres de la mesa. A Giovanni por invitarlos a nuestra cita y a Xander por aceptar la propuesta. claro que de Giovanni podía creerlo porque era un caballero y a su vez uno no conoce al dueño de un imperio todos los días, pero ¿Como se había enterado Xander donde seria la cita? y ¿Como era capaz de entrometerse de esa forma en mi vida? Sabía que pocas cosas podrían detenerlo de conseguir o hacer lo que quisiera, pero esto sobrepasaba cualquier limite imaginable.
En un intento absurdo por sentirme mejor pensé en Victoria, quien bajo esas capas de maquillaje y su aspecto de fingida tranquilidad, tampoco parecía estar muy de acuerdo con la decisión de Xander de arrastrarla a una cita con otras personas.
- Emily me ha contado que irán a Francia- Dijo Giovanni en un intento de comenzar una conversación trivial.
- Así es. Debo terminar con unos asuntos que precisan de mi atención urgentemente, pero, no hablemos de mí, ¿Así que eres ingeniero en informática? - pregunto Xander, pero yo lo conocía, seguramente él ya sabía absolutamente todo de Giovanni, incluso no me sorprendería que lo haya investigado de alguna manera, más allá de que era empleado de su más reciente adquisición, Xander revisaba personalmente los expedientes de sus empleados. Yo misma había visto los expedientes en su despacho.
- sí, pero... ¿Como...? - comenzó a decir mi amigo, pero Xander lo freno en seco.
- Es que Emily ha hablado de ti en varias ocasiones- repuso rápidamente Xander, y vi en Giovanni una sonrisa de orgullo y satisfacción curvándole los labios; y pesé que odiaba tener que fingir o mentir, recurrí a una sonrisa nerviosa para evitar tener que hacer algún tipo de comentario. Para mi suerte, el camarero apareció en ese instante para tomar nuestras órdenes y así la conversación giro hacia otros ámbitos.
Dejé que Giovanni decidiera por mí el plato principal luego de haber declinado la propuesta de comer una entrada compuesta por diferentes tipos de quesos y fiambres que los otros tres ocupantes de la mesa habían optado y preferí seguir tomando solamente vino.
Pese a que el plato de pastas gratinadas con setas se veía absolutamente delicioso, mi estomago se había cerrado completamente a la comida, quizás por la cantidad de vino que estuve ingiriendo desde que nos sentamos en esa mesa o por la ansiedad y nerviosismo que me carcomían por dentro ante la presencia de Xander. Él era consciente de lo que me provocaba su cercanía y aprovechaba cada ocasión que tenía para tocarme, sonriendo ante la ignorancia de nuestros acompañantes y del resto de los comensales, todos enfrascados en sus respectivas conversaciones sin notar como mi piel temblaba de placer al contacto con los dedos de él.
- ¿No crees que has tomado ya demasiado? - inquirió molesto Xander en el momento en el que tanto Giovanni como Victoria habían aprovechado para ir al baño.
- Soy mayor de edad, si quisiera, puedo emborracharme- replique molesta.
- No me gustan las mujeres borrachas- gruñó ante mi respuesta.
- No quiero gustarte- dije mordazmente pero no pude evitar sonrojarme ante la mirada enfadada de él.
- Eres mi mujer y como tal espero un comportamiento adecuado- replicó imitando mi tono.
- Dios, ¡Eres imposible! no soy nada de ti, ¿Por qué no me dejas en paz de una buena vez? ¿has enviado a alguien para que me siga como para saber que estaba aquí? ¿Qué tengo que hacer para que no me molestes más? - Pregunte desesperada sabiendo su respuesta. Estaba en mi limite, quizás el alcohol me había afectado demasiado o tal vez estaba cansada de luchar contra la fuerza y el ímpetu de Xander.
- Solo decirme la verdad- sentí todo el vello de mi cuerpo erizarse ante la frialdad de su voz, gélida como un tempano-
¿Era eso lo que quería? Satisfacer sus ansias de saber la verdad ¿Y luego qué? ¿No me abrazaría ni besaría más? ¿tendría que verlo enamorarse quizás de la rubia siliconada y ser feliz mientras yo intentaba guardar ese amor que le tenía en lo más profundo de mi corazón? Las lágrimas comenzaban a llenar mis ojos, amenazando con salir en cualquier momento.