*** 2005 ***
~ Carla ~
Desperté de pronto, extrañamente me había quedado dormida, y ya habían pasado al menos dos horas.
Se había hecho de noche, los salones de la gran biblioteca estarían oscuros si no fuera por luz de los pasillos de las estanterías, que se colaba por la ventana.
¿Pero cómo había podido quedarme dormida aquí? Y lo que es peor ¿Cómo era posible que se hayan ido y nadie haya sido capaz de despertarme?
- ¡Pero qué le pasa a esta gente de mierda! - Exclamé de manera casi automática.
En fin, no podía seguir ahí, era de noche y mi madre debía estar preocupada esperándome en casa. Y si no me llamaba, lo más seguro es que fuera porque se le quedó el móvil en su trabajo. Eso podría apostarlo.
Me levanté, estiré un poco mi falda, y acomodé mi blusa. Guarde mi libreta en la mochila y salí de la sala, y doblé por el pasillo principal, este constaba de grandes Estanterías, tanto así que se debía usar una escalera con ruedas, para acceder a la parte más alta.
Y pesar de que estaban todos los pasillos iluminados, se veía muy tétrico.
Jamás imaginé que la biblioteca se viera así de noche. Ese era mi único pensamiento y ya estaba comenzando a perturbarme.
Apresuré paulatinamente el paso.
Mi corazón latía a mil por segundo. Estaba tan atemorizada, que de seguro moriría de un infarto ahí mismo, si algún idiota apareciera de improviso, de entre los pasillos.
Pero era difícil, ya que por la hora de seguro no habría nadie. Y al parecer, sólo había guardias en la entrada principal de la facultad. Y de ahí que salieran a merodear, la verdad no lo creo. Supongo que a cualquiera le asustaría andar por aquí de noche.
Estaba por llegar a la entrada principal del edificio, y aún faltaba cruzar todo el puto Campus. Pero de pronto comencé a tener esa horrible sensación de estar siendo observada. Con mucho nerviosismo giré para verificar, di el primer vistazo, y noté que algo se movió en la intersección del pasillo principal, y uno de los que llevaban a los sanitarios. Titiló la luz, grité con todas mis fuerzas y cuando iba a girando para arrancar, salió corriendo de entre los pasillos una maldita, asquerosa y gran rata.
- ¡HIJA DE PERRA!- le grité, mientras dejaba de jadear y me agachaba un poco. puse mis manos en las rodillas, y comencé a tranquilizarme.
Cuando ya estaba con un poco más de calma, me erguí, y salí a toda prisa.
Por fin abrí la puerta, pero aún me faltaba cruzar todo el Campus, me quedé unos segundos contemplando el escenario...
Este constaba de un parque central, en el cual había muchos árboles agrupados, hasta dar con uno de los grandes muros que circundaba los terrenos de la universidad. Aquél muro nos separaba del oscuro bosque, para luego perderse entre las faldas de las montañas, que rodeaban toda la ciudad.
La entrada principal estaba a dos o tres kilómetros. Había cinco edificios distribuidos (Incluyendo el de la gran biblioteca en una de las esquinas, junto al bosque), más un edificio en la entrada principal...
...Luego de abrir la puerta, me quedé observando, una vez más mi corazón comenzaba a latir más aprisa. Todo sería tinieblas, si no fuera por las pequeñas luces iluminando el sendero que llevaba a la única entrada y salida del recinto.
Sé que quizá parecería un acto de completa inmadurez, pero debía salir corriendo de ese lugar inmediatamente. Así que salí y comencé a correr muy deprisa, debía llegar al estacionamiento que se encontraba del otro lado del terreno, junto al edificio principal.
Hay leyendas al respecto: Se cuenta entre los pasillos y los antiguos salones, qué intentaron muchas veces acabar con los árboles que están dentro del terreno, para poder hacer una nueva construcción ahí. Pero de manera muy extraña, cada vez que comenzaba los trabajos para hacerlo, uno o dos trabajadores morían.
Quizá por eso, y a pleno día, se escuchaban murmullos, llantos...
Ahora que lo pienso, este Campus siempre me ha dado bastante miedo, no sé cómo me armo de valor a diario, y cruzo todo el recinto para ir a mi amada biblioteca.
El recorrido se me hizo casi eterno, pero por fin dejaba de ver árboles, y comenzaba a asomarse el estacionamiento.
Llegué por fin al límite del bosque. Ya más tranquila, comencé a buscar la llave en mi mochila, cuando de improviso volví a tener la sensación de ser observada. Sabía que era sólo mi paranoia, pero aun así miré hacia atrás para verificar, inmediatamente lancé un grito y me quedé estupefacta, luego todo se fue a n***o.
Desperté al día siguiente, sin saber lo que me había pasado.
Y por lo que más tarde me enteré, los guardias escucharon el grito y fueron en mi ayuda. Y luego de revisar mis documentos, pudieron mediante terceros, hacerle saber lo ocurrido a mi madre.
Hasta donde supe, Andrés se ofreció para ir por mí.
Pero ¿Por qué perdí el conocimiento? Sólo recuerdo que buscaba las llaves, y giré por la sensación que tuve, pero después, si llegué a ver algo terrorífico que me hiciera desmayar, no la recuerdo, es cómo si la hubieran borrado de mi memoria. Sólo me quedó una extraña y triste sensación.
Sonó el teléfono, y me asusté. Tan metida en mis pensamientos estaba, que un simple mensaje me hizo levitar del susto.
(?)!Vaya qué oportuno mensaje! (?)
Era de Claudia:
- ¿Cómo estás, pendeja, qué mierda te pasó? - Preguntó.
En seguida nos pusimos a platicar de lo que me había ocurrido...
- Te pasaremos a ver al finalizar las clases - Fue lo último que dijo antes de colgar.
Recién había dejado de hablar, y sonó el timbre. ¿Quién podría ser? Estaba desnuda, me levanté, me puse la bata y bajé.
Lo hice porque quería comer algo, de lo contrario ni me molesto en bajar a abrir.
Me encontré en la cocina con una nota de mi madre:
- "Te dejé algo de comer en el horno. Y llámame apenas despiertes, por favor.
Besos, te quiero mucho hija". -
Volvió a sonar el timbre, me apresuré a abrir, quería despachar de inmediato a quién fuera, sólo quería comer y descansar.
Abrí, y era él...
- Hola, mi amor - Me dijo.
Mientras se avalanzaba sobre mí, metió su mano entre mi bata. Parece cómo si supiera que no traía nada debajo. Inmediatamente me calenté y mientras él tocaba mi entrepierna, nos besábamos cómo si no nos viéramos desde hace años.
Cerré la puerta, me tomó en sus brazos y me llevó al sofá.
Me dejó sentada ahí, mientras él sacaba desesperadamente su ropa. Yo sólo sonreía con lujuria, mientras abría la bata y también mis piernas.