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1601 Palabras
Suspiró mientras se acomodaba en el asiento del auto, manteniendo sus manos juntas mientras todos comenzaban a bajar, para poder disfrutar del almuerzo que habían comprado en unas mesas de un parque que habían encontrado en el camino. Aún se sentía ligeramente afectado por lo que había pasado minutos antes y era algo que no podía dejar de lado, aunque sabía que no podía hacer mucho más. No tenía apetito en esos momentos, aunque sonara una estupidez, se sentía mal, como si él hubiera sido aún más útil en el momento del accidente, pero que no fue realmente capaz de hacer algo. Se asustó cuando la puerta del copiloto fue abierta, viendo a Minho parado junto a él, quien tenía una sonrisa de lado. ― ¿Qué sucede? ―le preguntó con voz suave, colocando sus manos sobre las del menor, las que estaban sobre su regazo. Seung quería decirle que las luces del chico estaban demasiado apagadas, que apenas se veía aquel brillo que mostraba la vitalidad de las personas, siendo esa una señal de que posiblemente, el chico murió en el camino al hospital. ―Es solo que…yo pude ayudarlo―dijo con lamento mientras veía las manos que tenía junto a las de su mayor, pensando―Creo que no sobrevivió. Minho negó con la cabeza suavemente mientras colocaba sus manos sobre las piernas de Seung, para que el menor pudiera acomodarse en el asiento de costado, quedando ambos frente a frente. ―Sé que había mucha sangre, pero esperemos que el trabajo en el hospital sea bueno y que pueda tener otra oportunidad, esperemos así―intentó confortarlo, no sabiendo en lo absoluto lo que Seung podía ver y lo que era realmente su preocupación. Seung sabía que podía confiar en ellos y Minho tenía que saberlo si pensaban en tener algo más que una amistad. ―No lo entiendes, lo que realmente me tiene mal es que…yo puedo ver las luces de una persona―comenzó a explicar mientras entrelazaba sus dedos con los del mayor, pensando que así evitaría que escapara de su agarre, con algo de temor en su interior―Yo puedo ver luces en cada persona, esas luces pueden indicarme muchas cosas de ellas, sus emociones, estado de salud o emocional―dijo, haciendo que el tatuado lo viera con sorpresa―No lo veo siempre, solo cuando yo lo quiero, eso sí he podido controlarlo desde hace mucho. Minho apretó ligeramente el agarre con las manos del menor, ligeramente nervioso. ―Uh, tú ¿Pudiste ver cuando comenzaste a gustarme? ―preguntó, para después morderse el labio inferior, haciendo que Seung sintiera la necesidad de ver sus luces, temiendo el ver algo negativo―No sé si eso puedes verlo. ―En realidad sí puedo, pero no lo hice cuando yo no era consciente de tu gusto por ti, me refiero, cuando no lo demostrabas tanto―se encogió de hombros, esperando que aquello no incomodara al mayor―Suelo verlas, pero no siempre. Minho asintió, comprendiendo. ― ¿Y qué viste en el chico? ―Su luz era baja, muy débil y parpadeaba rápidamente, eso quería decir que estaba a punto de perder la vida. Pero yo no soy capaz de saber cómo detenerme al curar, me refiero, seguramente haría que su herida desapareciera y claramente eso causaría problemas―suspiró, haciendo que el mayor comprendiera mucho mejor las cosas y el motivo de la tristeza contraria―Y por eso me siento mal, porque estoy muy seguro de que él perdió la vida, pero también sé que no pude hacer mucho más ¿Me entiendes? ―Te entiendo y sé lo horrible que debe ser el ver cómo una persona comienza a perder sus luces, poco a poco. Pero piensa en que hiciste justicia en su caso, de no ser por ti, probablemente no hubieran dado con el causante de todo―le sonrió mientras colocaba una de sus manos en el rostro ajeno, acariciando la bonita mejilla con su dedo pulgar. Seung sonrió con un pequeño sonrojo, inclinando su cabeza ligeramente en donde la cálida palma ajena descansaba, cerrando sus ojos por unos segundos. ― ¿Te sientes un poco mejor ahora? ―le preguntó entre pequeñas caricias, sintiéndose fallecer cuando vio al menor abrir lentamente los ojos, sus pobladas pestañas viéndose hermosamente en medio del movimiento. ―Sí, creo que hasta el hambre regresó―dijo con gracia, haciendo que el tatuado riera también. Minho no soltó el rostro del menor y se acercó para poder darle un beso en la comisura de sus labios, al menos ese era el plan inicial, porque se alteró cuando Seung movió suavemente su rostro y sus labios quedaron a disposición del mayor, pegando sus labios con los contrarios. El tatuado aprovechó que tenía el pulgar sobre el rostro del menor, para poder bajar con suavidad la mandíbula ajena y que así el beso fuera más profundo, ambos moviendo sus labios lentamente, en medio de succiones y pequeñas mordidas, haciendo que Seung se inclinara en el asiento. ―Ah, con razón no se apuran, si ustedes ya están comiendo―se separaron de un susto cuando escucharon la voz de Hyun, quien los veía con los brazos cruzados y las cejas alzadas―Estamos esperando para comer con ustedes ¿Aún tienen hambre o ya se llenaron? Seung comenzó a bajarse de auto con un sonrojo, manteniendo una de sus manos entrelazada con la de Minho, para después cerrar la puerta. ―No seas idiota ¿O quieres que te recuerde la vez que te encontré con Daehyun? ―le amenazó el tatuado con el dedo índice, haciendo que el pelirrojo rodara los ojos, bufando. ―Mejor cállate y vamos, nos morimos de hambre y como somos buenas personas, elegimos el esperarlos. Minho dio al pequeño botón del auto para que este pudiera bloquearse, los tres comenzando a caminar hasta la mesa que habían visualizado anteriormente. Seung vio con pena a los chicos cuando llegaron, porque por sus cosas ellos habían tenido que esperar, solo esperaba que Hyun no los delatara. ―Se estaban besuqueando. Seung vio al pelirrojo con los ojos bien abiertos, incluso estirando su brazo para darle un pequeño golpe, haciendo que hasta el pálido se sorprendiera, pero solamente atinara a sonreír. ―Ya, ya estamos aquí, vamos a comer―dijo Minho mientras tiraba suavemente de la mano de Seung, para que ambos pudieran sentarse juntos. Disfrutaron del pollo y los complementos que este traía, comentando sobre lo que pensaban hacer cuando llegaran a Daegu, no siendo mucho más que presentarse con la familia de Seung, cenar con ellos y caer muertos entre las mantas, porque sabían que terminarían terriblemente cansados, aunque durmieran un poco en el auto. ― ¿Tu familia está cómoda con tenernos en su casa? ―preguntó Sook mientras masticaba, manteniendo la boca abierta, haciendo que Minho le diera un golpe con asco. ―Claro, realmente están felices por conocerlos, en especial desde que les conté el desenlace de todo el problema, ya saben, cuando les conté de mis capacidades―los chicos se vieron entre ellos, haciendo que Seung sonriera―No se preocupen, ellos no tienen una mala idea de ustedes, al contrario, están felices de que hayan logrado comprender la situación y quieren conocerlos. ―Nosotros también queremos conocerlos―dijo Daehyun mientras daba un trago a su bebida. ― ¿Tus padres también tienen alguna capacidad? ―le preguntó Sook, ahora sin comida en la boca. ―No, ellos no. No entendemos cómo pasó, ni por qué, pero ellos son totalmente humanos―se encogió de hombros, siendo el origen de todo bastante desconocido para él y para sus padres. Solo sus padres conocían de las capacidades de Seung, su abuela y tíos no sabían nada, porque realmente no lo habían visto como algo necesario, por lo que el secreto era bastante grande entre las familias, logrando así evitar que alguno causara un problema. ―Eso es extraño, aunque bueno, yo no sé de estas cosas―dijo Daehyun mientras masticaba su Nugget, haciendo que Seung asintiera. ―Realmente jamás hemos intentado saber el origen de todo esto, sino intentar sobrellevarlo, solamente. ―Supongo que es lo mejor, porque sería difícil el conocer el origen de algo como eso, además de que no será de mucha ayuda el conocerlo―agregó Minho, quien ya había terminado de comer― ¿Esto te ha causado algún problema? Seung asintió sin dudarlo, tomando su pastelito de moras caliente, para poder tendérselo al tatuado y que le diera un mordisco. ―Normalmente cuando tengo algún descontrol emocional todo se sale de control y causo algunos desastres―dijo, para después darle un mordisco a su postre. ― ¿Eso ha pasado recientemente? ―preguntó Sook, preocupado. ―No, por el momento no. Han pasado cosas que no he podido controlar del todo, pero no tanto como en otras ocasiones, en donde mi casa quedaba hecha un desastre―dijo con lamento―por suerte en la zona que viven mis padres, hay bastante distancia entre las casas, por lo que los vecinos no se daban cuenta realmente de lo que pasaba. Todos asintieron, comprendiendo. ―Si sientes que en algún momento pueda pasar, sabes que puedes llamarnos e intentamos ayudar―dijo Minho, haciendo que el castaño sonriera de lado, encantado. ―Muchas gracias, lo aprecio. Esperaba pronto pudieran llegar a Daegu y que sus padres conocieran a las hermosas personas que había tenido la fortuna de conocer.
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