Suspiró mientras se sentaba en el sofá de la sala, manteniendo una sonrisa de lado en su rostro. En ese momento se encontraban viendo una película, aunque quienes realmente lo estaban disfrutando eran los demás, pero no tanto él, ya que no podía disfrutarla del todo.
Había pasado un día desde lo sucedido en el acuario y el castaño no había despertado desde aquel entonces, la mayoría no estaba preocupado, porque ya sabían cómo funcionaba el tema de los desmayos y las curaciones, en especial los padres de Seung. Sin embargo, para él era casi imposible mantenerse tranquilo, no sabía si era por el hecho de verlo dormido y saber que probablemente no despertaría en unas buenas horas o saber que, hacer algo tan bueno como lo que hizo el día anterior, le quitaba demasiada energía.
No quería que su preocupación fuera demasiado notoria, por lo que tomó el tazón de palomitas y comenzó a comer, riendo bajito cuando escuchó las carcajadas de todos.
―Hey…―escuchó el llamado de Taeyang, haciendo que lo viera―No debes preocuparte, te aseguro que despertará pronto, siempre lo hace.
Minho sonrió, ya que sabía que él era alguien bastante transparente en sus emociones y que difícilmente podía ocultar algo como la preocupación, siendo las palabras del padre bastantes confortantes.
―Es solo que se me hace algo extraño el no verlo moverse por tanto tiempo―se encogió de hombros, apenado―Además de que tuve que alejar a Tan en muchas ocasiones, porque insistía en despertar a Seung y no quería que alguno saliera lastimado de alguna forma, por lo que creo que ha sido algo extraño para mí.
El hombre asintió, porque claramente entendía el sentimiento, al ser una de las dos personas que había tenido que ver a su hijo en situaciones difíciles desde que era pequeño, por lo que no podía evitar el querer tranquilizar al chico.
―Lo único que le sucede es que, a veces, se le duermen las piernas y brazos―dijo antes de encogerse de hombros―No sabemos por qué, pero solíamos hacerle algunos masajes cuando despertaba, dándole tiempo a reaccionar sobre lo que ha pasado.
―Oh, yo soy bueno con los masajes, tal vez podría ser de ayuda―dijo rápidamente, haciendo que el padre del castaño levantara las cejas con curiosidad, haciendo que el tatuado pensara en otras cosas y se apenara―No es que quiera aprovechar la situación, por favor no lo piense así. Es solo que mi madre y yo tomamos un curso de fisioterapia por mi papá, porque estuvo lesionado por varios meses y queríamos saber cómo apoyarlo, por lo que ahora somos buenos.
Taeyang sonrió ante la caja de sorpresas que era ese chico, siendo todo lo que había descubierto hasta el momento, cosas buenas.
―No había pensado en que pudieras hacerle algo malo, no te preocupes―dijo mientras colocaba una mano sobre el hombro del menor, aliviándolo―Solo me sorprendió lo rápido que contestaste, pero no pensé nada malo de ti, no te preocupes. Sé que no tienes intenciones negativas.
De repente la curiosidad sobre el tema de las capacidades de Seung volvieron a la luz, no sabiendo si era prudente el preguntarle sobre ellos al padre del castaño o simplemente quedarse con la duda, porque tampoco quería verse como un entrometido o algo más.
―Hablando de Seung y sus capacidades ¿Saben algo del origen de estos? Me refiero, a cómo comenzaron―preguntó con cautela, fijándose en las reacciones del adulto, no mostrándose incómodo ni nada similar.
―No tenemos ni idea, sinceramente. Con mi esposa intentamos saber un poco más, ya sabes, información en Internet o en libros, pero todo lo que teníamos era de fantasía y en muchos aspectos esta no terminaba de encajar con el caso de Seung, siempre había algo que estaba de más o que simplemente no cuadraba―se lamentó, viendo a su esposa, quien se mantenía viendo la película con los chicos―No sabemos de algún familiar que haya tenido algo similar, aunque tampoco es como si anduviéramos preguntándoles a todos, porque nos tomarían de locos al pensar que Seungie podía tener algún poder sobrenatural. No queríamos arriesgarlo de ninguna forma, por lo que preferimos el callar y afrontarlo por nuestra cuenta.
Minho asintió, ya que era lo mismo que Seung les había comentado en el acuario y realmente era algo difícil el encontrar una fuente de información confiable, en esos casos.
―Entiendo, pero creo que lo han hecho muy bien, aunque todo sea algo complicado, han logrado que Seung se sienta un poco más tranquilo sobre ellos, creo―dijo el tatuado con mirada brillante, ya que al pensar en su menor en una situación de real peligro, era algo que no lo dejaba muy bien.
―No te creas, nosotros le hemos dado una base de su tranquilidad, pero ustedes han sido de ayuda también―dijo el hombre mayor con una gran sonrisa―Cuando salió de aquí estaba completamente desconfiado y temeroso, dudando en si alejarse de nosotros era lo mejor y ahora que hablamos con él, se escucha más seguro de sí mismo y eso es algo que, como padres, les agradecemos enormemente.
En ese momento la madre de Sung se acercó con un plato vacío, donde anteriormente había palomitas, sentándose junto a su esposo.
―Hablábamos de cómo Seungie se sentía antes de salir de Daegu y que ahora es más seguro, respecto a sus capacidades―le explicó el mayor a Sunhee, quien asintió rápidamente.
―Por eso, cuando nos contó que quería decirles sobre sus capacidades, fue algo que nos asustó, pero alegró al mismo tiempo. Por lo que escuchábamos de su parte, no pensábamos que tendrían una reacción realmente negativa, pero también estábamos nerviosos, porque nada se sabe―Minho asintió, sonriendo suavemente―Cuando nos llamó llorando pensamos en lo peor, pero intentamos darle los mejores consejos, para que no se alejara de ustedes totalmente y los dejara procesar la información, pero realmente pensamos que él se alejaría totalmente, pero por suerte no fue así.
― ¿Hola? ―ese quejido desde la planta de arriba hizo que todos los presentes vieran rápidamente hasta la dirección, incluso colocándole pausa a la película.
―Oh, ya despertó―dijo el padre mientras se levantaba, todos yendo tras los adultos para poder ver a Seung y saber más de su estado.
Cuando entraron a la habitación, el castaño tenía una mano sobre su cabeza y la otra en sus muslos, su nariz soltando un hilo de sangre de una de las fosas nasales.
―Hola cariño, estás sangrando―Minho se apresuró a ir al baño y tomar algo de papel, regresando para poder sentarse al lado del menor y ayudarlo a limpiarse, ya que Seung estaba demasiado aturdido en esos momentos.
El padre se sentó al otro lado y comenzó a dar masajes en las piernas del menor, para que dejaran de hormiguear.
― ¿Qué pasó? ―preguntó en voz baja mientras se apoyaba en el hombro de Minho, porque realmente sentía su cabeza dar vueltas y no quería golpearse en la pared.
―Curaste a un hombre en el acuario y te desmayaste, llevas un día y algunas horas inconsciente―le dijo Daehyun, quien tenía un trozo de chocolate en sus manos y se lo tendió a su amigo, quien lo recibió con una pequeña sonrisa.
― ¿Y funcionó? ―preguntó antes de darle un mordisco al chocolate, sintiéndose bien cuando Minho comenzó a masajear su brazo libre y su padre las piernas, ya que las sentía entumecidas.
―No lo sabemos del todo, pero sí lo notamos más feliz y ya no hacía muecas de dolor―comentó Sook, quien se mantenía igualmente preocupado, pero no queriendo dañar al menor si lo abrazaba.
―Todo bien, entonces.
Taeyang y su esposa se encaminaron a la cocina para poder hacer el almuerzo y los chicos se quedaron con Seung, Minho comenzando a dar masajes en las piernas, haciendo que Seung cerrara por ojos por lo bien que se sentía, dejándose hacer mientras se apoyaba en el hombro de Daehyun, quien se había sentado a su lado mientras veían una película.
Se sentía débil, hambriento y con ganas de tomar una ducha, pero no quería abusar de los tratos de los demás y pedirles que le ayudaran a darse un baño, por lo que atendió lo más urgente primero.
―Mi vejiga va a explotar―confesó con un puchero, haciendo que todos se vieran entre ellos, pensando en qué hacer― ¿M-Me ayudan a llegar al baño? ―preguntó con vergüenza.
Minho era quien tenía más fuerza de todos, por lo que lo sostuvo de la cintura para casi cargarlo hasta el baño, ayudándolo a que se apoyara en la pared, para que pudiera hacer lo suyo. Cuando el tatuado soltó a Seung, este se tambaleó ligeramente, pero logró mantenerse.
―Me avisas cuando termines y te ayudaré a ir a la cama―dijo el tatuado con una sonrisa, tomando la cabeza del menor suavemente para acercarlo y darle un beso en la frente, haciendo que Seung sonriera.
―Gracias.
Suspiró con felicidad, sintiéndose completo con la atención que recibía de sus padres y amigos, sabiendo que todo valdría la pena si los tenía a ellos a su lado, siempre siendo su apoyo.