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2136 Palabras
Jadeó al ver que en la recepción no solamente se encontraban ellos dos y el señor Lee, sino que también se encontraba el equipo médico que lo había atendido la última vez, haciendo que se sintiera apenado, ya que los pobres deberían estar hasta sorprendidos de verlo nuevamente, su vida viéndose como una desgracia. ―Aquí en el sofá―dijo uno de los encargados, Minho colocándolo en donde se le había indicado, siendo cuidadoso―Bien, el tobillo está hinchándose―detalló. Minho se mantenía viendo todo a un lado del mueble en el cual había colocado al menor, pero claramente estaba sumamente confundido por todo, porque nada había tenido una explicación más que lo que había logrado ver en el baño. Pero igualmente no comprendía porqué el menor lo había echado del departamento casi a gritos en lugar de pedirle directamente que lo ayudara. No sabía cómo Seung podría manejar a el miedo, ni lo que podría llegar a ser en una situación de peligro, por lo que consideraba que tal vez el pánico era parte de sus reacciones y por ello le pidió que se fuera. Pero igualmente, algo no le cuadraba, porque la cantidad de agua que salía del tubo no era lo suficiente como para que el menor no se hubiera dado cuenta de la inundación antes y no hubiera salido a tiempo. ― ¿Está fracturado? ―preguntó Minho mientras regresaba su vista al menor, quien tenía una mueca de dolor. ―No creo que esté fracturado, pero sí puede haber un esguince―comentó mientras dejaba el zapato de goma de lado, ya que eso era lo que estaba usando el menor. Minho lo tomó―Debemos atenderlo, pero no es nada sumamente grave, por lo que no deben preocuparse. Seung asintió, bufando por tener que perder nuevamente clases, como ya había pasado cuando tuvo el problema en su sueño. ― ¿Puedo acompañarlo? ―le preguntó el tatuado mientras el enfermero se levantaba. ―Claro, puede acompañarnos. Seung fue llevado a la clínica para poder atender el esguince, le colocaron una clase de yeso un poco más delgado y le aclararon que debía tener reposo total por cinco días y luego podría utilizar muletas. Minho lo ayudó a salir con cuidado de la clínica, ayudándolo a subir a su camioneta, ya que había acompañado yendo detrás de la ambulancia. ―Con cuidado―le susurró el tatuado al menor, logrando que se sentara correctamente en el asiento delantero, para después colocarse el cinturón―Bien, iremos a mi edificio, solo iremos a recoger a Tanie. Seung iba a hablar, pero la puerta fue cerrada y el mayor dio la vuelta, para poder sentarse en el asiento del conductor. Se sentó y cerró con una sonrisa de lado, haciendo que el menor lo viera, intentado sonreír igualmente. ―Bien, me gustaría que hablemos, pero creo que el auto no es el mejor lugar para hacerlo―dijo Minho mientras encendía el auto, haciendo que el castaño asintiera, mientras soltaba un suspiro―Si es que te parece el hablar de lo que pasó, claramente. Seung vio su regazo, en donde tenía sus manos apoyadas, jugando con sus dedos. ―Sí, quiero hablarlo. Imagino que tienes muchas preguntas―respondió después de unos segundos, viendo de reojo al mayor―Por cierto, lamento el haberte gritado que te fueras, sé que fue extraño y que probablemente te preocupaste más, pero no era la intención. Minho asintió, ya que realmente se había asustado, en especial cuando escuchó tremendo grito del menor llamando su nombre para que lo ayudara. Pero al menos agradecía el haber estado ahí para poder ser de apoyo. ―No te preocupes, si quieres hablarlo, podemos hablarlo cuando lleguemos al departamento―dijo con una sonrisa, siguiendo con el camino―Tanie estaba asustado, así que por eso debemos ir por él, se lo dejamos al pobre señor Lee, quien también estaba muy asustado. Seung hizo una mueca, había olvidado a su pobre cachorro después de todo lo que había pasado, e sentía un mal dueño y esperaba que él estuviera bien. ―Ay, mi chiquito. Espero que no esté demasiado asustado. Minho se mordió el labio inferior y con cuidado sacó su celular de su bolsillo, tendiéndoselo al menor. ―Háblale a Daehyun, estaba muy preocupado y no le he dicho nada después de que me echaras del departamento―dijo, el castaño tomando el aparato, antes de nada el tatuado colocó su huella digital, para poder desbloquearlo para el menor. ― ¿No está en clase? ―preguntó mientras buscaba el nombre del menor en la lista de contactos. ―No lo creo, estuvimos algunas horas en la clínica, así que es probable que ya haya salido ¿No ha llamado? ―Seung se dio cuenta que sí, había algunas llamadas perdidas rubio, Sook y Hyun. ―Uh sí, los chicos han llamado―dijo, comenzando a llamar a Daehyun y colocando el altavoz. Se escuchó el tono, esperando a que la persona contestara, no siendo una espera demasiado larga. ― ¡Jodido niño de mierda! ¡Sabes que me preocupo demasiado y aún así se te ocurre dejarme con la duda y no contestar ni una de las llamadas! ¿Quieres que me de un ataque de ansiedad o algo así? ―Seung apretó los labios con gracia y ternura, el tatuado levantando ambas cejas con gracia. ―Uh…hola Daehyungie―habló con algo de vergüenza el menor, haciendo que un jadeo se escuchara al otro lado. ― ¡Lo siento, lo siento! ¡Esas maldiciones no eran para ti! ―aclaró exaltado, notándose que estaba sumamente nervioso. ―Espero que te de vergüenza, Park Daehyun. Ahora Seung conoce tu verdadero ser, detrás de esas mejillotas y manos de bebé―dijo el tatuado un poco alto, para que el menor fuera capaz de escucharlo. ― ¡Tú cállate y espero que hayas escuchado todo lo que te dije! ―le riñó, haciendo que el tatuado soltara una carcajada―Seungie ¿Cómo estás? ¿Qué sucedió? El menor soltó una risita y se acomodó en el asiento, intentando dejar de lado la ligera picazón que sentía en su tobillo. ―Dentro de lo que cabe, estoy bien. Solamente que tengo el tobillo con un esguince―dijo con cuidado, haciendo que Daehyun se volviera a alterar. ― ¡¿Qué sucedió?! ―Es una historia un poco larga y si les soy sincero, quiero comentarles todo desde el inicio hasta el final―dijo con voz un poco apagada, haciendo que Minho lo viera por unos segundos, preocupado―Ahora con Hyung nos encontramos yendo a mi edificio para traer a Tan y luego iremos a su edificio para poder mantenerme mientras mi departamento es arreglado, por lo que les agradecería si pudieran ir al departamento de Hyung, para poder comentarles lo que pasó, porque no es algo muy fácil de explicar. ―Claro que sí, de hecho, estábamos pensando en ir a tu departamento, pero no pensamos que había sucedido algo en él. Igualmente, no te preocupes, llegaremos en poco tiempo―dijo con voz compresiva, haciendo que el castaño sonriera― ¿Quisieras que te llevemos algo? ¿Helado, algunos dulces? Seung se sintió cálido, sonriendo. ―Bueno, si traen un poco de helado sería lindo, prometo invitarlos en la próxima―dijo, haciendo que el rubio negara, aunque el otro no podía verlo. ―No tienes que pagar nada. Llegamos pronto. Seung soltó una risita. ―Nos vemos. La llamada finalizó y Seung mantuvo el celular en su regazo, ya que el mayor seguía conduciendo y pronto llegarían al edificio. ― ¿Ves cómo me tratan? Yo siendo buena persona, informándole de la situación y él maldiciéndome en todas las formas posibles―dijo con falso lamento, haciendo que el menor sonriera. ―Se preocupa mucho, es un amor. Pero creo que es normal que te maldiga, ya no le dijiste nada―dijo, haciendo que Minho soltara una risita. ―Lo siento, estaba demasiado preocupado como para llamarle, hasta se me olvidó que le había contado. ―Bueno, igualmente me gustaría decirles a todos de una vez, no es tan fácil como pudieran pensar. Lanzó la piedra sin dar demasiados detalles, sabía que estaba formando demasiado dramático, pero realmente el tema no era algo normal, no era algo que pudieran escuchar cualquier día, por lo que tenía que prepararlo mentalmente para el shock no fuera demasiado o al menos él pensaba que eso podría ser algo de ayuda. Esperaba no estar equivocando. Finalmente llegaron al edificio y el señor Lee corrió hasta el auto del mayor con el cachorro en brazos. El pobre cachorro estaba bastante agitado y comenzó a llorar y lamer el rostro de su dueño cuando se lo pasaron por la ventanilla. El señor Lee estaba bastante preocupado y sintió un poco de alivio cuando le contaron que solamente fue un esguince, cosa que sí, era bastante dolorosa, pero era mejor que tener una fractura. ―Hablé con los fontaneros y me dijeron que había un problema con uno de los tubos del baño, pero estamos un poco confundidos, ya que el agua no sale con tanta presión― dijo el señor mientras veía a Seung―Yo tuve la teoría de que se encontraba dormido, joven. Pero me gustaría que nos confirmara, para salir de las dudas. Seung sintió alivio, intentando no ser demasiado obvio. ―Yo estaba dormido y cuando desperté noté que mi departamento comenzaba a inundarse, mi perro estaba dormido conmigo, por lo que no ladró en ningún momento, hasta que ambos notamos el agua en el suelo. Quería averiguar qué es lo que estaba pasando, por lo que fui al baño y noté el problema y cuando quise ir por mi teléfono, me deslicé ahí fue cuando me lastime―mintió en algunas partes, pero por la mueca que hizo el mayor, fue convincente. ―Oh, entiendo. Sí, realmente la fuga no es tan ruidosa, por lo que comprendo que no haya logado detectarla―asintió el mayor―Bueno, le comunicaremos cuando el departamento esté nuevamente apto para poder ser habitado, se debe reparar el incidente y sacar el agua. Seung asintió, abrazando a su cachorro. ―Creo que subiré por algunas de tus cosas, para tener ropa―dijo mientras se quitaba el cinturón, haciendo que el castaño asintiera―Uh, tendré que sacar ropa interior ¿Estás cómodo con eso? El menor se sonrojó ligeramente, pero asintió. ―No hay problema. Se quedó charlando un poco con el señor Lee y le comentó lo que le habían dicho en la clínica, el tiempo de cuidado y los medicamentos que tenía que tomar. Él le deseo mucho reposo, cuidado y le recordó que, a pesar de no estar en el edificio, si necesitaba algo podía contar con él. Incluso le dio su número por alguna emergencia, para que la próxima vez que pasara algo en el departamento, pudiera llamarle y el atendería rápido el problema. ―Muchas gracias, señor Lee. Nos vemos pronto―dijo Seung cuando Minho entró al auto, el tatuado dejando las cosas del menor y el cachorro en el asiento trasero. ―Nos vemos pronto, cuídense―les dijo a los dos jóvenes, quienes partieron al otro edificio. Seung se sentía un poco apenado por tener que quedarse en el departamento de su mayor, aunque él no se lo había dicho directamente, era algo claro el que se quedaría con él en esos día, ya que hasta había ofrecido el ir por sus cosas. Sabía que para su situación, en la que sus capacidades no estaban en un buen control, no era algo bueno. Pero no tenía muchas opciones. ―Como te conozco y sé que vas a decir que no quieres ser una molestia al quedarte en mi departamento, te digo desde ya de que no serás una molestia, es un favor. Y no tienes que pagarme absolutamente nada, por lo que deja esos pensamientos de lado― el castaño se sorprendió ante la habilidad que había desarrollado el tatuado para saber lo que estaba pensando, bufando bajito. ―Aunque sea déjame invitarte a algo de comer, algún día―le pidió con un puchero, haciendo que el mayor lo pensara. ―Bien, pero solamente eso. Seung sonrió y retomó sus pensamientos, ya que el viaje era silencioso. De pronto el pensamiento de dónde se iría a quedar sí su mayor se asustaba de él o lo despreciaba después de comentarle que tenía poderes, era algo que podía pasar y no sabría qué hacer con su tobillo dañado y temporalmente sin hogar. Pero no quería pensar de más, no quería causar otro desastre.
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