Cuando él creía que todo estaba saliendo bien y que pocos problemas podrían llegar a presentarse, la vida le daba una cachetada haciéndolo regresar a la realidad y no sabía si era algo bueno o malo.
Todo había sido tan inesperado que realmente nunca pensó que, hasta dormido, tendría algún descontrol dentro de sus capacidades. Aunque debía habérselo esperado, ya que había tenido un problema mientras dormía, cuando casi aplastaba al pobre Tan en su inconsciencia.
Lo que había sucedido era que había tenido una pesadilla, una en donde, por algún motivo de su increíble imaginación, los chicos terminaban dándose cuenta de que tenía poderes y tanto como su desconfianza terminaban traicionándolo en cualquier momento, soñó que estos lo delataban ante personas del gobierno y esto es lo atrapaban para hacer investigaciones con él.
¿Se notaba un poco su trauma o pasaba desapercibido?
Inclusive llegó a verse a sí mismo en un laboratorio, siendo amarrado y torturado para saber el origen de sus capacidades y claramente ese no era un sueño que le pudiera permitir un buen despertar, por lo que se despertó exaltado y se dio cuenta de que sus dos manos eran unas cascadas terribles de agua, las cuales comenzaban a inundar su departamento.
Como un buen chico que él era; responsable, analítico y maduro, lo primero que hizo fue entrar en pánico y eso lo único que logró fue que el agua empezara a salir en mayores cantidades y él no supiera qué hacer para detenerlo.
― ¡¿Tanie?! ―lo llamó exaltado mientras se bajaba de la cama con rapidez, intentando encontrarlo, ya que no estaba con él en la cama.
Un ladrido se escuchó desde la sala, por lo que comenzó a caminar con cuidado de no resbalarse hasta poder llegar al sillón del centro en donde pudo observar a su cachorro.
―Oh j***r, estás bien. No te bajes de ahí, por favor―le dijo con pánico, corriendo nuevamente hasta la habitación, intentando encontrar una solución.
Había escuchado sobre los sueños húmedos, pero eso era una ridiculez.
Jamás le había sucedido eso, ni en sus mayores momentos de crisis dentro de su conciencia. Ni siquiera sabía que podía llegar a crear agua de esa forma, por lo que estaba realmente sorprendido, de mala manera. Él no sabía realmente qué era lo que podía llegar a hacer y qué no, por lo que jamás estaría preparado para todo, porque su propio cuerpo era un enigma para él y le frustraba el no poder llegar a comprenderse.
Si él no se comprendía a sí mismo ¿Quién lo haría?
¿Qué le garantizaba que sus amigos no se iban a alejar de él en esos momentos, cuando vieran que sus que sus vidas podrían estar en peligro con tan solo relacionarse con él?
¿Qué le garantizaba que nadie saldría corriendo, ni lo tacharía de raro, ni divulgaría sus secretos?
La inseguridad lo estaba llenando y no sabía si era el agua o su mismo terror el que no le permitía respirar correctamente. El agua llegaba a cubrir la planta de sus pies, pero comenzaba a subir y sabía que mucha agua podría comenzar a salirse por los pasillos y no quería que nadie entrara a ver qué estaba sucediendo.
Pero para doblar su mala suerte, no recordaba que Minho llegaría a recogerlo, como casi todos los días. Intentó ir al baño para poder colocar sus manos en la bañera y así no siguiera cayendo en el suelo. Funcionó y utilizó esa oportunidad para poder respirar hondo.
―Debo relajarme, debo relajarme―comenzó a decirse a sí mismo mientras respiraba hondo, cerrando los ojos mientras pensaba en que las cosas estaban bien y que no debía angustiarse.
Sin embargo, como el mundo le detestaba, escuchó su celular a la distancia, haciendo que sus ojos se abrieran de golpe.
―Mierda, de seguro es Minho―jadeó mientras veía hacia atrás, la melodía escuchándose por un buen tiempo, para después detenerse― ¿Cómo coño le contesto?
Sabía que si no le contestaba, el tatuado subiría a buscarlo y definitivamente no era una buena idea. Bufó cuando escuchó nuevamente el tono, pensando en que si, tal vez lograba contestar, podría decirle que no se preocupe y que fuera a la universidad.
El agua había disminuido, pero seguía saliendo, por lo que podría lograr contestar de alguna forma.
Corrió hasta su habitación, intentando tranquilizarse, pero cuando pudo estar en el marco de la puerta, el celular dejó de sonar. Igualmente intentó acercarse, sintiendo lo helado del agua en su cuerpo, ya que ante el movimiento, se había mojado casi por completo.
Cuando iba a acercarse a su celular, se deslizó por la zona en la que no había alfombra, sino que el suelo solo.
― ¡Ay! ―chilló con dolor, sintiendo su tobillo doler, ya que había chocado contra el mueble que tenía como mesa de noche―Lo que faltaba ¡Mundo de mierda! ―chilló al aire mientras intentaba levantarse.
En medio de la molestia, no escuchó el timbre, hasta que los ladridos de Tan lo alertaron y posteriormente el grito de Minho lo hizo asustarse, manteniéndose en el suelo.
― ¿Seungie? ―el tatuado se asomó por la puerta, viéndose notablemente asustado.
― ¡Hyung! ¿Qué haces aquí? ―preguntó en pánico mientras intentaba ocultar sus manos, si el mayor se daba cuenta que el líquido salía de sus manos, todo se iría a la mierda, por lo que se quedó detrás de la cama, aunque tampoco es como si pudiera levantarse fácilmente.
― ¿Cómo que qué hago aquí? ―Seung quería abrazar al mayor, porque se veía realmente asustado y no quería que se preocupara. Sin embargo, era casi imposible que no lo hiciera.
― ¡Espera! ¡No te acerques, por favor! ―chilló en pánico, ya que si se acercaba, notaria que el agua estaba saliendo de sus manos y claramente no tendría una explicación razonable.
― ¿D-De dónde sale el agua? ―Seung notó que el mayor comenzaba a ver hacia al baño y si notaba que la inundación no había sido ocasionada por alguna parte del baño, estaría en problemas.
―Hyung, por favor, sal un momento. Te explicaré después―le rogó mientras respiraba rápidamente, ya que estaba poniéndose más nervioso y claramente eso empeoraría las cosas―Por favor, todo estará bien, solo sal con Tanie un momento.
El tatuado lo vio por unos segundos y comenzó a retroceder, saliendo del departamento. Seung pudo respirar tranquilo cuando escuchó la puerta ser cerrara y se levantó del suelo como pudo, jadeando adolorido cuando su tobillo estaba siendo una molestia.
De nuevo se dirigió hasta la bañera y colocó sus manos ahí, el agua comenzando a irse por el desagüe. Tenía que relajarse lo mejor que pudiera y después buscar alguna excusa para lo que había pasado, ya que no tenía lógica alguna el que no pudiera ayuda a nadie cuando su departamento se estaba inundando, menos cuando alguien ya había llegado para ayudar.
―Por favor, ya detente―comenzó a sollozar ante la angustia y la impotencia, el dolor en su tobillo no siendo más que un aumento a su estrés, esperando que pudiera hacer algo antes de que entraran los encargados del edificio.
Cerró los ojos e intentó pensar en cosas buenas, algo que le regresara la calidez en el pecho que se había esfumado de un momento a otro. Recordó a los chicos, las hermosas palabras que le han dirigido desde que los conoció. También pensó en sus padres y lo felices que estaban por verlo triunfar en lo que quería.
Un puchero adornaba sus labios por el llanto, el agua comenzando a disminuir hasta detenerse.
Jadeó agradecido y se dejó caer sobre el suelo, el tobillo punzando de forma dolorosa, por lo que pensó que inventaría lo mejor que pudiera.
― ¡Minho hyung! ―gritó con todo lo que su garganta le permitió, jadeando mientras se acomodaba sobre el agua, esperando que el mayor lo escuchara― ¡Hyung! ¡Ayúdame!
Sabía que era ilógico el llamarlo para pedirle ayuda, cuando lo había echado de su departamento segundos antes, pero realmente no podía arrastrarse hasta la entrada del departamento en medio de toda el agua, porque sería algo ilógico también. Por lo que simplemente intentaría inventar alguna excusa para la inundación, no sabía qué, pero algo se le ocurriría.
―Ojalá algo se rompiera y justificara esta mierda―dijo en voz baja, viendo atentamente uno de los tubos que se mantenía conectado debajo del lavabo, el cual dirigía el agua hasta el mencionado. Pensó en que este se rompiera, en que estallara y comenzara a salir agua de esa dirección, lo deseo con mucha fuerza―Rómpete, j***r.
Gritó ligeramente y el tubo mencionado reventó, comenzando a soltar agua, pero no siendo una cantidad sumamente exagerada. Jadeó con lágrimas en los ojos, pensando en que eso era suficiente para poder mentir sin ser demasiado increíble.
― ¡Seungie! ―escuchó el chillido de Minho, quien entró a la habitación y lo buscó, no encontrándolo.
― ¡Estoy en el baño! ―lo llamó, poco tiempo después el tatuado entrando al lugar y logrando ver de dónde salía el agua.
―Oh mierda ¿Por qué estás en el suelo? ―preguntó agitado, agachándose para poder ayudar al menor.
―Me caí y el tobillo me duele, pensé que podría resolver el problema solo―dijo en una mentira piadosa, enrollando sus brazos en el cuello del mayor mientras este lo levantaba, una de sus manos en la parte trasera de sus muslos y espalda.
―Vamos, el señor Lee llamó a mantenimiento para que vean el problema, él tiene a Tanie. Igualmente Sook y Hyun vienen para ayudar.
Seung sollozó una vez más, amaba a los chicos, pero no quería que ellos estuvieran involucrados también, porque tendría que mentirle a más personas y él era realmente malo con las mentiras.
― ¡Joven Seung! ―lo llamó el señor Lee, asustado cuando lo vio salir. Haciendo que el castaño suspirara en pena―Por Dios santo ¿Por qué tiene tan mala suerte? ―preguntó mientras se acercaba con el cachorro en brazos, notándose preocupado.
Yo también me pregunto lo mismo.
Pensó con pesar.
―En el baño, algo está provocando la inundación y Seung se lastimó el tobillo al resbalar―habló al pelinegro mientras veía al señor mayor, asistentes de fontanería comenzando a llegar―En el baño―repitió.
―Vamos a recepción, allá podrán atender su tobillo―dijo el señor Lee mientras avanzaban.
Seung pegó su frente a la mandíbula del mayor, sintiéndose tan estúpido por su simple existencia y todos los problemas que podía causarse a sí mismo y a los demás. Todo porque no podía dejar de lado ese pensamiento idiota de que los chicos lo dejarían de lado si se enteraban de eso, era algo que no lo dejaba tranquilo y que odiaba con toda su alma.
Quería decirles, sentirse liebre y no temer todos los días.
―Hyung…―susurró mientras iban por el ascensor, haciendo que el tatuado lo viera, ya que había hablado muy bajito.
― ¿Te duele mucho? ―preguntó, haciendo que el castaño sonriera de lado ante la preocupación en sus luces.
― ¿Me aprecias?
Esa pregunta tomó totalmente de sorpresa al tatuado y su rostro lo demostró. Su ceño frunciéndose ligeramente, pero no viéndose molesto.
―Claro que sí, te aprecio a pesar del poco tiempo que llevamos conociéndonos―dijo sin dudarlo, la sinceridad siendo su brillo especial―Pero ¿Por qué lo preguntas ahora?
Seung se mordió el labio inferior, notando que el señor Lee era externo a su conversación.
―Si yo fuera raro ¿Seguirías siendo mi amigo?
Sabía que no había formulado de mejor manera la pregunta, que era algo extraña, en cuanto al contexto en el que se encontraban y en general.
―Claro que sí, me divierto mucho contigo y creo que hemos logrado congeniar muy bien.
Seung asintió mientras pegaba nuevamente su frente a la del mayor, cerrando sus ojos.
Se lo diría, le contaría su secreto.
Solo esperaba que nada se fuera a la mierda.