Soltó una risita nerviosa mientras se retorcía ligeramente, ya que el pelo de Tan le hacía cosquillas, siendo que el cachorrito se encontraba paseándose por su cuello y dando lamiditas en su mejilla y oreja.
―Ay, no seas un meloso, hoy saldremos contigo―dijo mientras se mordía el labio inferior, aprovechando el momento en el que Tan lo dejó libre unos segundos y se levantó del suelo, corriendo hasta la sala, para poder tomar sus cosas y la correa del cachorro―Tendré que cargarte como a un bebé la mayoría del tiempo, pero no hay problema.
Se acercó a la mesa de centro, en donde había dejado la correa y una pequeña maleta, en la cual llevaba algunos premios, agua, entre otras cosas para el cachorro.
Ese día irían a un vivero para poder comprar lo necesario para poder comenzar con las plantitas de los chicos, cuando Minho les comento a todos que le enseñaría a cultivar bien las plantas, a cuidarlas y mantenerlas, para que no mueran en una semana después, todos quisieron probar. Por lo que le pidieron a ambos que si podían comprarles los materiales y claramente ellos se los pagarían después y así el día de la pijamada todos podrían trabajar en una planta.
No pidieron especificaciones, porque realmente no sabía absolutamente nada de plantas, pero Seung les ofreció hacer el juego que él solía hacer de comprar varios tipos de semillas, mezclarlos y luego sorprenderse sobre cuál le tocaba cuidar.
Por lo que Minho iría a recogerlo y él se estaba preparando, también preparando las cosas para su bebé peludo.
Mientras guardaba su billetera en la pequeña mochila donde tenía las cosas de Tan, su celular comenzó a vibrar y una melodía comenzó a sonar, sabiendo que posiblemente Minho le estaba llamando, al estar ya en el edificio o cerca.
Se tropezó un poco al intentar tomar el celular, el cual estaba sobre el sofá, pero logró tomarlo y contestar.
― ¡Hyung! ―contestó emocionado, haciendo que el tatuado soltara una risita por lo emocionado que se escuchaba.
―Vaya, alguien está muy emocionado―comentó con una enorme sonrisa, apoyándose en el asiento de su auto, mientras veía el edificio.
―Claro que lo estoy, sabes que esto de las plantas me gusta mucho―dijo mientras se colocaba la mochila, agachándose para poder colocarle su correa a Tan, apoyando su celular entre su cabeza y su hombro―Y ya que hoy iremos a tu departamento para dejar las cosas y así tenerlas listas para mañana, claramente puedo emocionarme.
Se levantó del suelo con la correa de Tan en su mano, comenzando a caminar hasta la puerta para salir.
―Claro que puedes emocionarte, es lindo―dijo con timidez, aunque claramente el menor no podía verlo como tal, pero sí logró escucharlo―Bueno, estoy frente al edificio, los espero.
―Llegamos pronto.
El castaño despegó el celular de su oreja y colgó la llamada para poder guardarlo en su bolsillo y así organizarse con las cosas que llevaba, para evitar enredarse con todo lo que llevaba o dejar caer algo en medio del camino.
Tomó la correa de Tan con la mano derecha y en el hombro izquierdo se colgó la mochila, para que una cosa no chocará con la otra. El pequeño perrito estaba emocionado de salir, sus pequeñas y cortas patitas se movían con emoción sobre el piso del pasillo, haciendo que Seung soltara una carcajada, ya que se veía como una pequeña bola de pelos moviéndose entre los pasillos.
Era la primera vez que Tan salía a caminar desde que había llegado a su vida y claramente debía tener mucho cuidado, porque sabía que era bastante pequeño aún como para estar por las calles, por lo que la mayoría del tiempo trataría de llevarlo cargado y cuando estuvieran en un lugar seguro, lo dejaría en el suelo un momento.
Cuando subieron al ascensor, se agachó para tomar al cachorro, dándole mimos en sus orejitas y cabeza. Cuando salió del ascensor se despidió rápidamente de la recepcionista, empujando la puerta principal, viendo el auto de Minho estacionado frente al lugar.
Sonrió y bajó los escalones, dirigiéndose hasta la ventanilla de Minho.
―Hola precioso―dijo con voz aguda mientras estiraba sus manos hacia Seung, el castaño tendiéndole al cachorro, quien comenzó a mover su colita de lado a lado, dándole lamiditas en el rostro al tatuado―Mírate, todo precioso y bien cuidado.
Seung entró al asiento del copiloto, dejando su mochila a sus pies y cerrando la puerta, para después colocarse el cinturón de seguridad.
―Hola hyung―lo saludó, sonriendo ante la vista que tenía delante, en donde el cachorro colocaba sus patitas delanteras sobre el pecho de Minho y le daba lamiditas―Alguien te extrañaba mucho.
El tatuado le dio un beso en la cabeza al cachorro, prestando atención al castaño.
―Me alegra mucho saber que me has extrañado, yo también lo he hecho, Seungie―dijo mientras se encogía de hombros, tomando al cachorro para tendérselo al menor, quien lo tomó con las mejillas ligeramente sonrosadas.
―Eres un idiota, me refiero a Tanie― su voz fue suave, pero intentando mostrarse enfadado, siendo bastante inútil, en realidad.
―Claro, también extrañé a Tanie―el tatuado quitó el freno de mano y comenzó a retroceder, para salir del espacio en donde se había estacionado, para poder salir.
―Bueno, los chicos me han pedido cómo quieren que sean sus macetas, aunque yo les dije que les compraríamos lo primero que viéramos, por querer darnos órdenes cuando les haremos el favor de traerlas―comentó el tatuado con la vista fija en la calle, el castaño abriendo un poco la ventana.
―Ay, no seas malo. Si las encontramos podemos llevarlas, los pobres tenían ocupado el día y no pudieron acompañarnos―se encogió de hombros―Además de que ellos también están emocionados, aunque pensé que al inicio lo verían como una tontería.
El tatuado levantó una ceja, curioso.
― ¿Por qué pensabas que lo veríamos como una tontería? ―preguntó mientras le daba un pequeño vistazo, no queriendo perder la vista en la carretera.
―No lo sé, simplemente no creí que fuera algo que les llegara a interesar. Sé que a muchas personas les interesa la jardinería o el tener alguna planta en su departamento, pero no pensé que realmente quisieran plantar conmigo, desde un inicio, desde la semillita―soltó una risita, recordando cómo sus plantitas bailaban suavemente cuando las hacía crecer, sabiendo que no podría hacer eso con la de sus amigos, al menos no hacerlas crecer, pero sí darles fortaleza.
―Normalmente probamos cosas nuevas, por ejemplo, cuando Daehyun se unió a nuestro grupo y nos habló sobre el baile contemporáneo, quisimos practicar con él para saber qué se sentía. Claramente fue un desastre, Sook terminó con un esguince, Hyun casi se parte la pierna y yo renuncié a mitad de la rutina―Seung abrió la boca con sorpresa, soltando una corta carcajada al escuchar el desastre que había sido―Pero igualmente fue divertido y es algo que recordamos con gracia.
―Bueno, no sé si plantar será algo igualmente divertido, pero estoy seguro de que no será algo desastroso―el comentario los hizo reír a ambos, Seung acomodándose en el asiento― ¿Tienes algún vídeo de ese día? En el que practicaron el baile.
―Claro que sí, te los mostraré cuando terminemos las compras―dijo con una sonrisa de lado―Eres malo ¿Eh? Queriendo ver los vídeos para reírte.
Seung rodó los ojos con una sonrisa.
―Claro que quiero reírme, estoy seguro de que esos vídeos son muy divertidos y quiero reírme de ellos cuando comiencen a molestarme―acarició a Tan, como si fuera de esos gatos que los villanos tenían en las películas, el cachorro aceptando los mimos―También sería bueno que me los enviaras, para tenerlos y poder verlos cuando tenga los ánimos bajos―dijo mientras veía de reojo al mayor, quien soltó una risa más escandalosa y contagiosa.
―Eres malvado, pero claro que te mandaré todo.
El viaje fue corto, ya que al tener buenos temas de conversación, el camino se sintió corto.
Se estacionó en el vivero y pronto Seung se bajó junto a Tan, dejándolo en el suelo para poder caminar algo, al menos hasta la entrada del vivero, ya que no estaba seguro si dejarían que él estuviera caminando entre plantas, lo más seguro es que no.
Cuando llegaron, le avisaron que el perrito podía entrar, pero en sus brazos y no caminando, por lo que la teoría de Seung fue acertada.
No se tardaron demasiado en encontrar las macetas, semillas, tierra y todo lo necesario, porque el castaño tenía experiencia en el tema y sabía las cantidades que debía usar, la calidad, las marcas, entre otras cosas, por lo que lo único que tuvieron que elegir con más cuidado fueron las macetas y regaderas, ya que cada uno de los chicos había sido un poco específico con lo que querían y claramente iban a darle lo que habían pedido.
― ¿No te parece turbio que Sook pidiera una maceta con forma de gnomo? ―preguntó Minho mientras hacía una mueca, viendo a la extraña maceta, quien tenía una mano levantada y una sonrisa bastante macabra, a su parecer.
―Debo admitir que jamás me llevaría esa maceta, pero pues cada quien con sus gustos―dijo mientras se acercaba al mayor, ya que un trabajador del vivero colocaba todas las compras en el maletero del vehículo, mientras ellos esperaban fuera―Me sentiría observado…sí, es algo turbio.
―Quizá le gusta porque es… ¿Gracioso? No lo sé, solamente intento encontrar una razón por la que alguien querría una meseta con forma de Gnomo―soltó una risita mientras veía cómo el trabajador cerraba el maletero, dándoles una reverencia de despedida―Muchas gracias.
―Por nada, tengan buen día.
Se subieron al auto y partieron hasta el departamento de Minho, el cual realmente no estaba demasiado lejos del edificio del castaño, pero al ser nuevo en la ciudad, no había visto esa zona, por lo que le interesaba conocer.
―Los chicos están obsesionados con mi departamento, porque el edificio tiene piscina, pero de ahí en más no hay nada que les interese―rodó los ojos del tatuado mientras volvía a colocar el freno de mano, ya que ya habían llegado al edificio y se encontraban en el estacionamiento subterráneo―Por eso siempre intentan que las pequeñas fiestas sean en mi departamento, realmente no me molesta.
Seung dejó a Tan en el suelo y ayudó con las bolsas con tierra y las masetas, logrando cargar con todo con un poco de dificultad.
El edificio de Minho era ligeramente diferente, la estructura era bastante similar a la del castaño, en realidad, pero había varias cosas que distinguían a ese edificio del suyo. Lo primero era que tenía más pisos y dentro de ellos se veía un poco más lujoso que el suyo, lo cual no era absolutamente nada malo, solo era un detalle que notó. Igualmente, cuando le dejaron llegar al departamento, notó que era ligeramente más grande que el suyo.
Lo primero que pudo hacer al entrar, fue halagarla bonita decoración que el mayor tenía, ya que tenía varios cuadros colgados, la mayoría siendo fotos familiares o con los chicos.
―Aww, tu decoración es muy bonita―admiró nuevamente mientras se quitaba los zapatos y se colocaba las chanclas para andar en casa, haciendo que Minho sonriera―Tienes fotografías muy lindas.
―Me gusta tener fotografías como decoración, en especial de mi familia―dijo mientras se agachaba para dejar la tierra en la esquina de la sala, junto al televisor―Puedes dejar las cosas aquí, ya mañana nos movemos a donde sea que vayamos a hacer la actividad.
Seung dejó la correa de Tan en el suelo, para que el cachorro pudiera caminar libremente mientras ellos ordenaban las cosas.
―Gracias por dejarnos guardar las cosas aquí y también hacer la actividad, probablemente el suelo termine lleno de tierra―dijo mientras se mordía el labio inferior, viendo el limpio suelo casi con pesar.
―No te preocupes, obligaremos a Hyun a pasar la aspiradora al final―se encogió de hombros, sacando su celular del bolsillo―Por cierto, te enseñaré los vídeos de humillación ¿Puedes quedarte un tiempo más?
No tenía nada que hacer en su departamento, le encantaba pasar tiempo con Minho y su Tanie estaba ahí con él, por lo que la invitación no fue negada.
―Muy bien, los llevo a casa cuando terminemos de reírnos de las situaciones vergonzosas que nuestros amigos han pasado.
Minho conectó su celular con el televisor y comenzaron a ver los momentos graciosos mientras comían palomitas de maíz, ambos soltando carcajadas ante los gritos o caídas de los chicos, incluso ante las caídas exageradas de Sook, quien terminaba rodando en el suelo exageradamente.
Incluso el cachorro se mantuvo en el sofá con ellos, solo haciendo ruido cuando era su hora de comer, por lo que Minho sacó pequeños platos para el agua y la comida, la cual Seung había llevado.
El tiempo pasó volando entre risas y anécdotas, pronto cayendo la noche, no siendo del conocimiento de los jóvenes hasta que vieron por la ventana, el cielo oscuro alertándolos.
―Oh, creo que es hora de irnos―dijo mientras se levantaba lentamente del sofá, Minho asintiendo.
―Claro que sí, los llevo a casa.
Minho ayudó a ordenar las cosas de Tan y pronto estuvieron manejando de regreso al edificio del castaño. Las luces de veían muy bonitas en el trayecto y tanto el castaño como el cachorro mantenían la vista en la ventana, apreciando las luces y los letreros que se alcanzaban a ver.
Cuando se detuvieron en un semáforo, Minho aprovechó el momento para sacar su celular de su bolsillo y tomarle unas fotos a los castaños, quienes no se dieron cuenta por mantener la vista en la ventana, quedando unas fotos muy bonitas.
Las vio por unos segundos con una sonrisa, bloqueando el celular para después guardarlo, ya que el color verde había anunciado que debía moverse.
Pronto estuvieron frente al edificio de Seung y el castaño abrió la puerta para salir.
―Muchas gracias por la salida de hoy, me divertí mucho, hyung―dijo mientras lo veía sonriente, notándose cansado―Tanie también se divirtió ¿Verdad que sí?
Tomó las patitas delanteras del cachorro y las movió de lado a lado.
―Me alegra que la hayan pasado muy bien, yo también disfruté la salida―dijo con voz cálida, haciendo que ese sentimiento se transmitiera hasta el castaño, quien sonrió―Nos vemos mañana, descansen.
―Hasta mañana, ve con cuidado y descansa también―le dijo el menor, despidiéndose con una bonita sonrisa.
El tatuado vio al menor entrar al edificio, despegando la vista de la puerta tiempo después, dirigiéndola hasta el volante. Sonrió contento, comenzando a encender el auto para poder regresar a su departamento. Le gustaba pasar tiempo con el castaño, el tiempo pasaba sin darse cuenta y consideraba que tenían varias cosas en común.
Le gustaba la amistad que estaban desarrollando.