"Intercambio de bebés"
Se acerca el momento de traer al mundo a sus mellizos, pero lo que Marcelina no sabe es que sólo uno de ellos regresará en sus brazos desde el hospital.
Al poner la mesa para la cena, Michelina nota que le corre agua por la pierna y llama a su marido.
- Giacomo.
Michelina se sienta en la silla.
- ¿Qué era Michelina?
- La bolsa se rompió Giacomo.
Giacomo mira hacia abajo donde ve un charco de agua en el suelo.
- Sí lo hizo. Tranquila querida, nos vamos al hospital.
- Quien está nervioso eres tú Giacomo. Me toma de la mano y me ayuda a levantarme, me mojé por todas partes, necesito cambiarme este vestido para poder ir al hospital.
- Me parece bien que nos vayamos de todos modos Michelina, los bebés pueden nacer aquí y no sabré cómo hacerlo.
- Por supuesto que no nacerán aquí, pero estarán en el hospital como acordé con ellos. ¿No es mis amores?
Giacomo lleva a su mujer al hospital y casi tres horas después, los mellizos nacen sanos y de forma natural el 28 de febrero.
En la sala de partos vecina, otra mujer lucha por dar a luz.
- Ya no soporto al doctor.
- Le pediré permiso a tu esposo y haremos la cesárea.
- Señor. Tiziano, vengo a decirte que nos vamos para una cesárea.
- Pero porque doctor, mi esposa y yo preferimos el método natural.
- Su esposa está perdiendo fuerzas y el bebé puede estar en riesgo.
- ¿Qué estás esperando entonces? Haz la cesárea.
Aún con la cesárea autorizada, Lucía se desmaya y el médico se ve obligado a tomar otra decisión.
- ¿Qué haremos doctor? El niño coronado y estaba a punto de nacer.
- No hay tiempo para más de una enfermera de cesárea. Sacaremos las pinzas.
El parto con fórceps es cuando se usa un instrumento para extraer al bebé, cuando está en sufrimiento fetal o la madre no puede forzar el descenso al canal vaginal. En el caso de los fórceps, se ajustan dos palas en la cabeza del bebé y se tira de él a través del canal vaginal.
Dos madres dan a luz con media hora de diferencia en un día frío y lluvioso en Palermo, Italia. Ellas son Lucía y Michelina.
El nacimiento de Antonella y Elisabetta.
- Él nació. Ella es una niña hermosa.
- Esta se llamará Antonella.
Una fuerte contracción más y nace el segundo gemelo.
- Aquí está tu otra hija Michelina.
- Esta se llamará Elisabetta.
- Son gemelos idénticos y aparentemente sanos.
Después de que Michelina gana a los gemelos, la llevan al dormitorio.
- Desde hace un tiempo nuestras hijas no nacen el 29 de febrero Giacomo.
- Sí, querida, este año es bisiesto.
- Sería un desastre en casa, porque no sabríamos el día correcto para celebrar su cumpleaños. Si es 28 de febrero o 01 de marzo.
- O sino solo celebraríamos cada cuatro años.
Dice Giacomo sonriendo.
- ¿Dónde están Giacomo?
- La enfermera se los llevó para ordenarlos y ponerlos en la guardería. Ahora descansa querida.
Cansada de tanto esfuerzo, Michelina se duerme y Tiziano sale triste de la sala de partos.
- ¿Qué pasó mi hermano?
- Lucía está teniendo dificultades.
- ¿Y por qué no estás con ella?
- No me dejaban quedarme a su lado.
- Seguramente debes estar muy nervioso, ¿verdad?
- Sí, soy mi hermano, un manojo de nervios. Ansiosa por que Lucía tenga pronto a nuestra hija.
Pasan las horas y el bebé nace con fórceps, pero no nace sano, lo que preocupa a los médicos.
- Doctor venga a ver algo.
- ¿Qué sucedió?
- Estamos tratando de contener este sangrado, pero él no quiere detenerse.
- Déjame ver.
El parto de Lucía tiene complicaciones y será necesario extirparle el útero, lo que entristecerá a Tiziano.
- Una vez más necesito su permiso Sr. Tiziano.
- ¿Qué pasa ahora?
- Necesitamos hacerle una histerectomía urgente a su esposa. Está sangrando fuera de control.
La histerectomía es la extirpación quirúrgica del útero, que también puede incluir la extirpación de las trompas de Falopio y el ovario adyacentes.
- ¿La vida de mi esposa está en peligro, doctor?
- Sí, pero ahora te sacaremos el útero.
- Ningún médico. No puedo autorizar esto.
- Pero es necesario, de lo contrario ella morirá.
Tiziano se sienta con la mano en la cara y empieza a llorar.
- Mi esposa y yo queremos tener más hijos.
- No entiendes. Su esposa morirá si no hacemos la histerectomía. ¿Tenemos su autorización?
Con el corazón roto, Tiziano asiente con la cabeza al médico y eso es exactamente lo que se hizo esa noche lluviosa.
Por si fuera poco y para completar su tristeza, su hija nace con problemas cardíacos, muriendo durante la noche.
Sin saber lo que está pasando, Tiziano sale del hospital, yendo a su casa a darse una ducha y cambiarse de ropa, ya que el estrés del parto lo hizo sudar, al punto de mojar toda su ropa.
Dentro de la sala de emergencias, los médicos hacen todo lo posible para salvar la vida del niño.
- Doctor, el niño no reacciona a los medicamentos y el corazón se detiene.
- Tratemos de revivirla.
Se utiliza el desfibrilador, pero el bebé no resiste y muere.
- ¿Y ahora doctora? Le extirpamos el útero y además su hija acaba de fallecer.
- Desafortunadamente, no se pudo hacer nada por el niño. Nació con serios problemas cardíacos. Envía por el padre, necesito explicarle lo que pasó.
Tiziano se había ido a casa y dejó en el hospital a su hermano Salvatore, quien recibe la noticia en su lugar.
- ¿Es usted el esposo de la Sra. Lucía?
- No mi hermano, ¿por qué?
- ¿Él no está?
- No, pero puedes hablar conmigo.
- Ya viene el doctor y te explicará mejor. Este es el cuñado del paciente médico.
- ¿Dónde está el marido?
- Mi hermano tuvo que irse a casa, pero puede hablar conmigo doctor. ¿Qué sucedió?
- Hubo una complicación y tuvimos que sacarle el útero a tu cuñada.
- Sí, ya lo sabía, pero ¿ella está bien?
- Aunque está en la UCI, está fuera de peligro.
- Gracias a Dios.
La enfermera se para al lado del médico.
- Pero las otras noticias que tengo para ti no son buenas.
- ¿Qué pasó doctora?
El médico guarda silencio y la enfermera es quien da la noticia.
- El bebé acaba de fallecer.
- ¿Qué?
Salvatore mira al médico, que trata de explicarle lo sucedido.
- Hicimos de todo, pero el niño nació con problemas cardíacos.
- ¿Cómo pudiste dejar que dos tragedias como estas ocurrieran en la misma noche? Primero mi cuñada pierde el útero y no puede tener hijos. Porque eso es lo que le pasó a ella. Ha perdido la capacidad de generar, de traer vida al mundo.
- No podemos ser responsables de eso, señor. Estas son fatalidades que lamentablemente suceden todos los días.
- ¿Y para completar me dices que mi sobrina también murió? ¿Qué estás queriendo? ¿Que mi cuñada se mata cuando se va de aquí?
- No claro que no. Tendrá apoyo psicológico, que yo dirigiré.
- ¿La apoyo psicological? Imagina el dolor que sentirá tan pronto como se despierte por la mañana.
Salvatore camina nervioso.
- Mantenga la calma señor.
- ¿Cómo mantener la calma? Cuando mi cuñada se despierta y recibe la noticia de estas fatalidades en su vida. Ella no lo soportará, la conozco bien.
- Mantenga la calma señor. Si quieres, les ordeno que te den un tranquilizante, te ayudará a relajarte en ese momento.
- Toma tu tranquilizante...
Salvatore agarra enojado al médico por su bata de laboratorio y la enfermera intenta ayudarlo.
- Suéltelo señor. Soy testigo de que el médico hizo todo lo posible para salvar la vida del niño.
Libera al doctor lentamente.
- Me disculpa. Estoy muy nervioso.
- Solo quería ayudar, disculpe. gracias Sra. Rosario.
- De nada, doctor. Ya vas médico.
- Sí. Mi turno ha terminado y mis vacaciones comienzan hoy.
- ¿De verdad vas a dejarnos después de las vacaciones?
- Sí, voy a ir Rosario. Recibí una propuesta para dirigir un hospital en Roma. Voy a mudar a mi familia allí.
- Felices fiestas y mucho éxito por allá, doctor.
- Gracias y mantener un ojo en ese hombre.
El médico se va y la enfermera se queda allí mirando a Salvatore, que está actuando totalmente fuera de control, paseando por el hospital.
- ¿Necesitas algo? Si quieres puedo ayudarte.
- No quiero nada.
Después de que su esposa duerme profundamente, Giacomo sale feliz de la habitación, siendo observado por Salvatore.
- Aférrate.
La enfermera estaba a punto de irse, pero entonces Salvatore tiene una idea que cambiará el curso de la vida de dos familias para siempre.
- Bueno, señor.
- ¿Cual es tu nombre?
- Rosario señor.
- ¿Cuánto quieres cambiar a mi sobrina muerta por una de las gemelas que nació en la habitación de al lado?
- ¿Qué?
- Eso es exactamente lo que escuchaste. Di tu precio, intercambias a los bebés, y nadie necesitará saber qué pasó aquí.
- No puedo. Eso sería un crimen.
- Delito es dejar morir a Lucía o entrar en depresión. Porque eso es lo que le pasará a ella, cuando despierte y descubra que no podrá tener hijos para siempre y que su hija ha muerto.
Rosario está pensativa.
- Es demasiado arriesgado, ¿y si el médico te dice lo que pasó?
- Lo escuché decir que se va de vacaciones y que dejará el hospital. ¿Después? Nadie sabrá nada.
- Espera señor. Necesito pensar.
- Pues piénsalo rápido, no podemos dejar que amanezca el día y despierten las dos madres.
Pensando en el tumor en la pierna de su hijo que necesita cirugía urgente, Rosario decide aceptar.
- Haré el cambio.
Salvatore sonríe y Rosario lo deja en la sala de espera, entrando en la guardería con el niño muerto en brazos, envuelto en una manta.
Aprovechando que las demás enfermeras estaban desayunando, Rosario rápidamente cambió las pulseras y Antonella fue separada de su gemela Elisabetta.
La noticia de que Elisabetta murió se la dan en la mañana a Giacomo y Marcelina quienes lloran sin aceptar el hecho.
- Mi hija estaba bien ayer cuando nació. No puedo aceptar que haya muerto Giacomo. No puedo.
- Ven cariño, la enfermera trajo a nuestra otra hija, no llores más.
- Su esposo tiene razón, Sra. Michelina. Si sigues llorando así, tu leche se secará.
Michelina toma a Antonella en sus brazos y la amamanta y luego se entera que la madre de al lado tiene un problema con su leche y decide ayudar.
Lucía recibe a su bebé para amamantar, pero su leche no llega y Michelina se ofrece a ayudarla, mientras su leche no llega.
- Puedo ayudarte si quieres.
- Sí, ayúdame.
Lucía entrega a la gemela de Antonella a los brazos de Marcelina, quien, sin saberlo, amamanta a su propia hija.
- Mira que está amamantando.
Michelina sonríe y después de que el niño está satisfecho, se lo devuelve a Lucía, creyendo que ella es la madre del niño.
- Muchas gracias.
- Fue un placer ayudarte.
- Escuché que perdiste a una de tus hijas gemelas.
- Sí, nació con problemas del corazón.
- No estés triste, al menos no saldrás del hospital con los brazos vacíos. Te llevarás a tu otra hija contigo.
- Tienes toda la razón, tengo que cuidar a Antonella.
- ¿Cómo se llamaría el otro?
- Elisabetta.
- Pues entonces bautizaré a mi hija Elisabetta.
Lucía cree que está honrando al bebé que murió, nombrando a la hija que cree que es suya Elisabetta, lo que hace muy feliz a Michelina.
Ambos se despiden y nunca más se vuelven a ver.