(Punto de vista de Alessandro) Pasé junto a ellos con la calma estudiada de quien no quiere dejar huellas. Ni una mirada de más, ni un gesto que pudiera delatarme. Edward, con su porte impecable y esa sonrisa de fotografía retocada, parecía el mismo de siempre; Ashley, en cambio, tenía algo en los ojos, era como una tensión invisible, como si su cuerpo gritara algo que sus labios no podían pronunciar. Era impresionante cómo podía leer a esa mujer aún después de ocho años en los que no supe nada de ella, pues había ignorado todas las noticias respecto a su vida "perfecta". Seguí caminando. Los ignoré por completo, aunque no pude dejar de ver de reojo a esa chica rubia que estaba siendo mi perdición. No podía arrancarla de mi alma, y cada maldita noche me tenía jalándomela con la esperanz

