Samantha
Llego a casa y tomo un baño, necesito comprar medicina estoy muy adolorida, estoy pensando muy seriamente en ir a un hospital, voy sangrando un poco por mi centro.
Salgo de casa y tomo un taxi al centro de la ciudad, necesito ir a una farmacia, anoche no usamos protección y necesito un anticonceptivo de emergencia.
Compro todo lo que necesito y me acerco a una firma de abogados.
Cuando estoy llegando me encuentro con un conocido, no recuerdo su nombre, pero si su rostro.
- Sam, eres tu? Wow como has crecido, ya no eres una pequeña.
- Hola.... Sonrío
- No te acuerdas de mí nombre, no puede ser, si jugábamos cuando éramos pequeños Sam
Me abraza, no lo aparto, se siente bien de hecho huele muy rico y es muy apuesto.
- Me llamo Leonardo, pero siempre me llamabas Leo.
- Hola Leo, como va todo.
- Bien Sam, trabajo en esta firma de abogados, y tú necesitabas algo?
- Si necesito que me asesoren con algo.
- Vamos, yo te ayudo.
Entramos a la oficina de Leo, es todo un caballero, abre la puerta para mi, corre el asiento y me siento en la confianza de hablarle.
- Leo, mi padre está en la quiebra, no sé si supiste ( siente con la cabeza) hace dos años, empecé trabajar como bailarina en un club y todo ese dinero lo he ahorrado, creo que llegó la hora de entregárselo a papá para que reconstruya la empresa, pero no quiero que el se de cuenta en que trabaje, ni mucho menos que soy yo la que le va a dar el dinero. Me entiendes.
- Si Sam, cómo piensas hacer entonces?
- Quiero que el crea que va a tener un socio y que ese socio le va a dar el dinero esperando ciertas ganancias.
- Esta buena tu idea Sam, pero porque no entregarlo y ya, acaso es dinero mal ganado, hacias otras cosas ademas de bailar.
- Claro que no Leo, solo bailaba, pero si papá se entera de que estuve trabajando para ayudarlo puede entrar en depresión sabes que solo somos nosotros dos.
- Bueno que te parece si me das tu contacto, yo redacto un contrato y paso a mostrarte a tu casa, puede que yo sea ese abogado que represente al supuesto socio.
Lo veo sonreír y es muy atractivo ahora lo recuerdo bien, cuando éramos pequeños el decia que yo era su esposa.
Le sonrio de vuelta
- Claro que si, esposo.
Le respondo sonriendo.
- Ahora lo recuerdas Sam, jajajaja eran tiempos muy bonitos, estábamos muy pequeños.
- Que tiempos bonitos Leo, bueno, me retiro, muchas gracias Leo.
Trato de levantarme y me doblo un poco del dolor, no puedo evitar jadear un poco, empiezo a sudar frío.
- Estas bien Sam, te llevo al hospital, vamos.
- NO! No, tranquilo estoy bien.
- Vamos, no estas bien, estas como una hoja blanca.
Llegamos al hospital en el carro de Leo, el me acompaña a urgencias y una doctora pasa a revisarme, le pido a Leo que me deje sola.
- Doctora, tuve mi primera vez y estoy sangrando un poco, por eso tengo dolor.
La doctora me pide que me suba a la camilla para revisarme.
- Cuando se tiene la primera vez se debe de ser muy suave, el cuerpo no esta acostumbrado a tener sexo.
Aplica esto y guarda reposo, sin sexo minimo por dos semanas ok?
Asiento con mi cabeza, tengo la cara un poco roja por la vergüenza.
Salgo del hospital con Leo y una gran bolsa de analgésicos.
- Me vas a contar que paso, por que la doctora me miraba raro y me dijo que sin sexo por dos semanas. Jajajajajajaja
- Tengo cólicos menstruales muy fuertes, entonces me dijo que no tuviera sexo, eso es todo, quiza penso que eras mi pareja
- Ya veo a Sam, pues entonces el mensaje es para tu pareja.
- No tengo pareja Leo.
Le respondo casi por inercia.
- Eso es una buena noticia Sam. sonrie nervioso
- Ya veo.
Ahora soy yo la que se queda en silencio, me siento un poco incómoda el no tenia por que saber eso.
-Dónde queda tu casa Sam, en la villa a las afueras aun?
- Te acuerdas de la villa?
- Claro, es la mejor villa de esta ciudad, como crees que la voy a olvidar.
Estuvimos hablando un rato sobre nuestras vidas, me cuenta que hace un año termino la universidad y se asocio con la firma de abogados donde ahora trabaja y yo le cuento lo duro que ha sido la vida con papá cuando la empresa quebro, papá entro en depresión.
Hablamos de todo un poco hasta que llegamos a la casa.
Me ayuda a entrar a mi cuarto, le agradezco por todo, el dice que en menos de una semana me envia el borrador del contrato y que puede presentarse como el abogado del socio apenas lo tenga redactado.
Cambiamos los contactos y sale de mi casa.