Keira. —Vaya, vaya—freno mis pasos al escuchar esa voz. —. ¡Mira quién nos dignó con su presencia! Con temor de encontrar decepción y dolor en su mirada, me giro agachando mi cabeza. Mis pies se mueven solos y la impotencia de no atreverme a mirarlo se presiona en mi pecho, mientras retumba en mis emociones. Levanto mi cabeza, topándome con dos de las personas con las que compartí muchos momentos divertidos. Todos esos recuerdos abruman mi pecho y trato de no soltar un jadeo al ver cuán cambiados están. Joaquín y Sean, me observan con tanta intensidad, no hace falta pronunciar alguna palabra para saber lo que transmite sus miradas. Camino hacia ellos, mis pasos son cortos pero decisivos, con miedo a su rechazo me acerco y me detengo frente a ellos. —¿Sabes cuánto tiempo hemos esper

