Massimo: Ella sonrió, se levantó de esa cama y corrió hacia lo que creo es su habitación, baje hacia la sala de estar para esperarla e irnos a casa, una sorpresa grata para la berrinchuda que me imagino, en estos momentos ha de estar odiándome aun más. Demetrio llega a mi lado, se sienta y permanece en silencio, no le he perdonado sea lo que sea que estuviera haciendo con Ánikka, la tocó y con eso ya me es suficiente para mantenerme molesto. —Massimo, basta, yo no soy el enemigo y lo sabes muy bien. —Lo sé, y es por eso por lo que el viernes no te quiero en la casa, irás con Steve y los demás a traer un encargo, si las cosas se complican las llevaras a la casa, de lo contrario, si esa transacción no se lleva a cabo, no quiero verte la cara, ¿entendiste? —Entendido. Estoy por lev

