Apagaré la luz del mundo para ti. Ares Tengo que controlarme. Me repito una y otra vez, aunque solo pienso en arrancarle el maldito vestido y poseerla hasta que ya no pueda respirar por sí sola y necesite de mi boca para poder hacerlo. Pero no lo haré, no ahora. Solo la haré mía cuando ella me lo suplique, sin embargo, eso no me impide jugar con sus emociones y conducirla hacia el camino que quiero que elija. Y ese no es de nuevo a los brazos del imbécil de su esposo. —¿Puedo saber a dónde vamos? Todo en ella me gusta, desde el tono de su voz hasta la suavidad de su piel. —De compras —respondo escueto. —¿Compras? No estoy acostumbrado a que cuestionen las decisiones que tomo. Pero ella es diferente. —Necesitas más cosas. —Me mira con curiosidad en los ojos—. Cosas de mujeres, qui

