—Yo me voy contigo, el señor puede hablar con mi nieta —mi abue se acerca a mí dejando su brazo caer en mi hombro—, vamos mi niño, esto es negocio y a la vez trabajo, ya que mi hija en dos horas tiene que ir a su trabajo.
Abue, cierra esa boca, no quiero que el mafioso sepa que tengo trabajo o de mi vida, solo quiero que desaparezca y no regrese nunca.
—Claro, pero cualquier cosa me llamas mi amor —dice tras darme un beso en mis labios.
Madre mía, este hombre me ha hecho realidad una de mis fantasías, sentir esos suaves y exquisitos labios. Mmm… Gracias al mafioso. Será conveniente que el mafioso se quede más tiempo para que el vecino me dé lo que más quiero en el mundo. Su pepino, su salchicha, su bate duro, su yuca… Ah, tengo un sinnúmero de nombres para ese pene que aún no conozco.
—Adiós, señora Smirnov —dice el maldito hombre tatuado—, no quiere a mi abue, me quiere a mí, ¿qué es lo que me dirá?
El vecino no muy convencido se va en compañía de mi abue, mi abue ni se despidió de mí, al parecer no quiso llamar mucho la atención, dado que el vecino sospecha y por lo que veo el cara larga está que se muere por matarlo, aunque el mafioso está peor.
Espero que mi abue se aleje junto con el vecino para cerrar la puerta, asumo la responsabilidad de quedarme con estos dos, no me importa mi vida, “es mejor una que tres”.
—Señor, me puede decir que es lo que quiere hablar conmigo —pregunto tras cruzarme de brazos—, lo veo en perfectas condiciones, pero no abuse—le advierto.
No sé de dónde agarré las agallas de enfrentar al mafioso y de sobrellevar esta conversación por otro lado, ya que lo único que deseo en este momento es que se vaya y desaparezca de mi vida, ¡de mi vida!
—Cobra, déjame a solas con la enfermera, vigila que nadie entre —ordena y yo caigo en pánico.
Me matará, el mafioso me matará… Dios mío, este es mi fin, estos son los segundos de mi vida, no pude disfrutar de un hombre, no pude follar con ningún macho de macho. Dios, te pedí que me dieras la oportunidad de estar con el vecino, pero solo me diste la oportunidad de un beso, un beso no es nada Dios, yo quiero más que un beso.
Alexander.
Después que la enfermera saliera corriendo de la habitación le ordené a cobra que a las dos mujeres que viven dentro de esta casa no se tocarán, pero se mantendrán vigiladas porque pueden ser un peligro para nosotros, ya que han visto mi rostro.
Mientras debatimos un par de cosas él me ayuda a cambiarme de ropa, ya que necesito mostrar que no tengo ninguna puta herida, aunque tenga dolor caminaré con mucha perfección, dado que quiero que todo este vecindario vea a un hombre admirable y no mostrar lástima, menos a mis hombres.
Luego de levantarme a cobra le llega una llamada, lo pone en altavoz. La llamada proviene de uno de los hombres que están afuera esperándonos, dicen que un hombre acaba de entrar a la casa.
En ese preciso momento la sangre me empezó arder, quien puta será, tengo que averiguar, ya que pueden ser dos razones; una de ellas es que me ha delatado y la otra es que sea el novio imaginario de ella. Ninguna de las dos me gusta.
Les digo a ellos que se preparen por si sucede algo, pero antes tienen que esperar mi orden, ya que cobra estará protegiéndome.
No tardo en vestirme cuando le digo a cobra que salgamos de aquí, pero que no olvide la ropa que me acabo de quitar. A un paso fuera de la habitación cobra me dice que, si ese hombre es un peligro, no dudará en matarlo.
Asiento, no discuto ese tema, ya que no es problema matar a las hormigas que viven por toda esta zona, la única que me importa es ese par de mujeres, me salvaron la vida, solo por eso les estoy dando la oportunidad, ya que el que me ha visto sin mi traje y expuesto, son las personas que no viven para contarlo.
Escucho como la enfermera comienza a decir una sarta de mentiras, pero todo se debe a la mentira de la abuela. ¡Soy el inquilino que quiere una habitación para mi hija! ¿Cuál hija? Estas mujeres están locas y lo malo es que no saben mentir porque lo que puedo apreciar de esta casa es que solo hay dos habitaciones, un baño y una mini sala en conexión a la cocina, ¿esto es una casa?
Cuando la enfermera me confirma que el imbécil que está frente de mí es su novio es cuando la sangre comenzó a hervir y sentir que en cualquier momento podría explotar, ¡ese gay no puede ser su novio! Es que de largo y de cerca se puede apreciar lo gay que es y lo peor que es un puto imbécil. Qué malos gustos tiene esta mujer.
Mi rabia aumenta cuando ella se quiere librar de mi presencia sin antes despedirse de mí, prefiere a ese puto infeliz que a mi persona. Nadie, nadie en este puto mundo me hace un desplante y menos me ignorará. No, eso no se hace enfermera.
Me negué a que ella se fuera sin antes despedirse conmigo, la enfermera entendió la directa que le mandé, dado que le dijo al imbécil que se fuera, que luego lo alcanzaría. La abuela le echa segunda, ahí no puedo interferir, ya que no quiero a la abuela, quiero a la enfermera.
Ahora que el imbécil se ha ido junto con la señora, es cuando quiero aprovechar que me he quedado con la enfermera y por ello le he ordenado a cobra que se retire. No pienso matarla, pero quiero darle un pequeño susto y de una vez decirle que su vecino no es de su tipo, ella tiene que sentir que es un verdadero hombre, le puedo hacer el favor y a la vez demostrarle el tipo de hombre del que tiene que buscar, aunque yo no soy cualquier hombre.