—Tranquila pequeña, llamaré Alexander, tengo que estar segura para poder dejarte ir y no es que desconfíe de ti Fran, pero sabes que la señorita Ekatenina es de mucho valor para el jefe —la señora Katia saca su móvil, agradezco todo lo que ella está haciendo. Guardo la calma, no sé cuáles son las intenciones del mafioso, porque quiere estar fuera de su casa, eso de que está sangrando es una excusa, además no puede salir si se siente mal. La señora asiente y me dice efectivamente que las cosas que Fran está diciendo son ciertas. Trago grueso esperando que todo fuese mentira, pero ahora viajaré con un desconocido, ya me estaba haciendo la idea de que me quedaría en la mansión, encerrada en la habitación o andar en cada rincón de esta casa. —Bueno, que tengo que llevar, ropa, ¿puedo ir a l

