Leonardo Saqué mi arma e hice un disparo arriba, esa era la señal, para que mis hombres entrarán. —¡Es mejor que la dejes ahí!, Ella viene conmigo —exclamo al ver que el estúpido de Lucas se agacha a tomarla en sus brazos. Mi sangre hierve de solo ver como él coloca sus asquerosas manos sobre ella. —¡Por qué no te largas por dónde viniste!, Ella ahora es mi mujer, y tú sales sobrando. —En mi rostro se dibuja una enorme sonrisa. «Mi mujer» ese término le queda demasiado grande a él, así sea como sea, una mujer como lo es Ana, es muy grande para él. —En eso te equivocas, pues no escuché al padre decir puedes besar a la novia, ¿o sí?, ¿O algunos de ustedes los presentes escucharon algo?, En vista de que nadie responde, es mejor que te hagas a un lado, y no te atrevas a colocarle un dedo

