Leonardo Ella me observaba con soberbia, esa que suele caracterizarla, pero me tiene completamente loco en el momento, su pecho sube y baja una y otra vez. Mis ojos la escanean por un momento, toda ella está llena de lujuria, tanta que es imposible no sentirse completamente idiotizado por ella. Sus labios entreabiertos me invitan a que puedan probar de ellos una y otra vez, a quién engaño por más se quisiera negar lo que más deseo es probarla de nuevo rectificar que sigue siendo mía a pesar de todo ese tiempo que estuvimos lejos, pero sobre todo a pesar de aquel imbécil que quiso hacer la suya toda cosa. —Leonardo ¿No te cansas de ser tan prepotente y pensar que eres capaz de hacer que yo vuelva a estar contigo? No te creas tan importante solo eres un payaso, nada más —ella y puedo no

