Capitulo 5

1537 Palabras
Román "Estábamos por partir hacia California cuando le mandé un mensaje de texto a mi hermana informándole que regresaba y que esperaba que me pusiera al día con las novedades en casa. Cuando subo al avión, apago mi celular y Karen se sienta a mi lado. Desde que salimos al aeropuerto, no ha quitado esa estúpida sonrisa burlona, pero trato de no prestarle atención porque ella siempre tiene algo que decir. Me pongo unos cascos y empiezo a escuchar música, y por más que trato de ignorar a Karen, a cada rato toca mi hombro hasta que volteo y le digo: —¿Qué diablos quieres? —Vaya, parece que no dormiste. ¿Acaso estás nervioso? No, yo creo que más que nada estás desesperado por llegar a California. —Karen, por Dios, ahora no. Quiero dormir un poco, anoche no pude hacerlo. —¿Tu conciencia que no te deja dormir? Sabes que hasta ahora todo lo has hecho mal y que hay una gran posibilidad de que la pierdas. Yo suspiro porque realmente eso es lo que sucedió, no pude dormir solo de pensar que he cometido muchas idioteces y ahora no sé ni siquiera cómo acercarme a ella, cómo platicar. Definitivamente soy un idiota muy grande. No le digo nada y cierro mis ojos, me quedo dormido casi la mayor parte del viaje. Cuando escucho que anuncian que estamos a punto de aterrizar, abrocho mi cinturón, enciendo mi celular y comienzan a llegar mensajes. Estoy bajando del avión cuando abro el mensaje de mi hermana. Mensaje: **Dentro de lo que cabe, bien. Un poco triste. Sofía tuvo un problema en la universidad. Mandy decidió ir una temporada con sus abuelos y de ahí viajar a Alemania con Ricardo. Todavía no estoy convencida de que lo haga, pero sabes que siempre apoyo sus decisiones. Creo que después de todo le hará bien. Pues creo que eso es todo. Espero que puedas llegar a casa, me gustaría hablar contigo y tengo muchas ganas de verte. Te amo. Que tengas buen viaje.** Cuando termino de leer el mensaje, estoy en shock. ¿En qué momento Alemania? Por Dios, jamás pensé que se fuera, y menos tan lejos. Empiezo a caminar para recoger mis maletas. Tengo que hablar con ella, es que solo he regresado para decirle que la amo y estoy dispuesto a todo. Mierda, espero de verdad que no sea demasiado tarde. Karen viene corriendo tras de mí. —Oye, ¿puedes esperar un poco por favor? Mis tacones no ayudan a correr. —Lo siento, pero no tengo tiempo. —Y ¿cuál es la prisa? Apenas vamos aterrizando. Ya habrá tiempo para todo. Yo me paro en seco y siento cómo una lágrima derrama por mi mejilla. Ella lo nota y se acerca a mí y la limpia. —¿Qué sucede? —Se va, Karen, se va muy lejos. Necesito verla, decirle que la amo y que estoy dispuesto a enfrentar al mundo si es preciso. —No te entiendo, Román. ¿A dónde se va? Vamos, ¿qué tan lejos puede irse si su familia está aquí? —A Alemania. Ricardo está en Alemania y ella se quiere ir con él. —Mierda, había olvidado a ese chico. Y vaya que está muy lejos. Pero ¿qué piensas hacer? Aunque corras ahora para ir a buscarla y la encuentres, eso no garantiza que te perdone y de igual manera se vaya. —Lo sé, pero haré el intento. Tomo mis maletas y beso su mejilla. —Lo siento, tienes que tomar un taxi. Voy a casa de sus abuelos, espero todavía encontrarla ahí. —Está bien, anda ve. No te preocupes, yo me las arreglo. Salgo del aeropuerto. El chofer que tengo aquí en California ya estaba esperando. Me ayuda a subir mi maleta y yo me subo al coche. Cuando él sube, pide indicaciones. —A su departamento, joven. —No, ahora no. Vamos a mi departamento. En un momento te mando la dirección. Le mando la dirección y él la pone en el GPS. Es un poco retirado, pero no me importa. Abro mi galería y empiezo a ver todas las fotografías que tenemos juntos. Realmente no sé en qué momento tomé esa estúpida decisión de dejarlo ahí. Estoy perdido en mis pensamientos cuando el chofer me llama. —Joven, hemos llegado. —Gracias. Me bajo del coche y me acerco al gran portón. Solamente está el guardia de seguridad que cuida la propiedad. Me acerco a él y le pregunto: —Buenas tardes, ¿se encontrarán los señores o la señorita Mandy? —Lo siento, joven. Hace como una hora se fueron. No puede ser. ¿Cómo que se fueron? Mierda, no la alcancé. Yo suspiro para tranquilizarme un poco. —Disculpe, ¿sabe a dónde se fueron? ¿Puede ser a la casa de su hijo? —Lo siento, joven, pero ellos no dan explicaciones, así que no sabría a dónde fueron. Pero si tiene el teléfono de su hijo, él puede darle esa información. Yo agradezco y me subo al coche. Claro que no le llamaré a Victoria y le preguntaré a dónde se fueron, pero sí le puedo mandar un mensaje a Mandy. Si le llamo, estoy seguro de que no me contestará, pero un mensaje espero y sí me lo conteste. Abro la bandeja de mensajes y estoy como idiota pensando en qué le puedo decir que no me mande a la mierda. Resoplo solo de pensar que no sé ni cómo empezar una conversación con ella. Mensaje: **Hola Mandy, ¿cómo estás?** Espero su respuesta y no llega. Diablos, qué iluso al pensar que me podría contestar. Mando un mensaje más. Si no me contesta, trataré de averiguar con Gabo o Sofi a dónde se fue. **Podemos hablar.** Después de un rato más, llega su mensaje y mi corazón late con fuerzas que parece que se vaa salir. **Hola, estoy bien gracias.** **No creo que tengamos algo de qué hablar. La última vez tú lo dejaste muy claro y soy una persona que respeta las decisiones de los demás. No me amas y está bien, lo voy a superar. Por favor, no me busques más, déjame olvidar y hacer mi vida. Te deseo lo mejor.** No es verdad lo que me está diciendo, olvidarme, no, eso no. Si soy un idiota egoísta, jamás tendría las pelotas para verla con alguien más. **Solo dame la oportunidad de vernos y hablar. Si después de eso tú decides irte, está bien, lo voy a respetar, pero por favor, no te vayas sin dejarme decirte lo que pienso y siento.** Ella tarda mucho en contestar, pero al último lo hace. **Está bien, Román, pero eso no quiere decir que se me haya olvidado todo lo que me has dicho, ni mucho menos que tú y yo podamos tener algo. Solo vamos a hablar. Estoy donde te vi por primera vez.** Mi sonrisa se expande. ¿Cómo olvidar dónde la vi por primera vez? Espero que me escuche y, como dice Karen, si es necesario rogar, lo haré. Ella ha dado todo por mí y yo solo me he acobardado. Todo es tiempo, pero lo que ella jamás va a entender es que lo hice por ella y por mi familia. Sé que Aaron, incluso mi hermana, no lo va a aceptar. Llego a mi departamento y me meto a la ducha. Necesito relajarme un poco. Mi teléfono empieza a sonar. Veo la pantalla y sonrío. Estoy seguro de que quiere saber si la encontré, es una chismosa. —Hola. —No la encontraste. —Así es, no la encontré, pero la veré mañana. —Vaya, qué buena noticia. Pero, Román, no te quiero desanimar. —Sí, Karen, lo sé. Eso no quiere decir que me va a perdonar. —Y si no lo hace, ¿qué piensas hacer? ¿Te vas a rendir? —Estás loca, jamás, Karen, jamás en toda mi vida había encontrado a una mujer que me volviera así de loco. Es más, jamás me había enamorado de esta manera. —No mientas, si te enamoraste alguna vez. Yo la conocí, ¿recuerdas? —Pues ni ella me hizo sentir lo que siento con Mandy. —Y si la amas tanto, ¿por qué no luchaste por ella? De verdad que eres un idiota, sabes que mujeres como ellas no se consiguen fácil. Yo sonrío porque, si no fuera mi amiga, estoy seguro de que trataría de enamorarla. —Lo sé, y tengo la esperanza de que me dé una oportunidad. Y si eso pasa, créeme que no la voy a desaprovechar. —Amigo, te deseo toda la suerte del mundo, porque la vas a necesitar. Esa chica no estoy muy segura de que te perdone a la primera. —Lo sé, Karen, créeme que lo sé. Ella cuelga el teléfono y yo me pierdo en mis pensamientos. Si ella me diera la oportunidad que tanto pido, la voy a hacer la mujer más feliz. Pero si no lo hace, no me voy a rendir. Ella ha esperado por mí por mucho tiempo. Es justo que yo luche por ella el tiempo que sea necesario.
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