bc

Hasta que te Pueda Ver.

book_age16+
54
SEGUIR
1K
LEER
otros
familia
distante
banda
drama
tragedia
bxb
pelea
victoriano
béisbol
like
intro-logo
Descripción

Alison es una chica que esboza alegría a pesar de la noticia devastadora de su desahuciada vida, le quedan pocos meses, y de hospital en hospital anda, hasta que se consigue Jess, el chico que le hará recobrar la esperanza, tras portentosos trabajos difíciles para que ella no deje de sentir, y por ende muera.

¿Pero será suficiente la mirada honesta de un amor puro, aquello que pueda supurar a la misma muerte?

chap-preview
Vista previa gratis
Prologo
Jess era el chico normal, pasaba sus días en un hospital esperando que alguien le sacara de aquel aburrimiento, no podía conversar con nadie, era solo el contra el mundo, era un pequeño chico de Diecisiete años que no le gustaba en lo más mínimo el amor. Solo las aventuras que pasaba con sus amigos desde que eran una banda de pequeños criminales destinados a hacer travesuras por su vecindario. Alison era una adolecente que sufría de una enfermedad terminal que nadie podía curar, ni el mejor de los médicos. Pensaba que sus días estaban contados por aquella terrible noticia, su último medico dijo claramente.> las palabras fueron tan terribles para sus padres, que nunca le contaron nada. Ella se enteró por otra parte. Una conversa que mantenían en voz baja en el cuarto de su casa. Alison se escabullo para ver que estaban hablando, pero solo le costaría una verdadera faena. Luego que se sintió desesperanzada. Lo único que pudo hacer era resignarse a ver como los demás seguían sus vidas. Viendo el esfuerzo en vano que hacían sus familiares, mientras ella moría paulatinamente. Las cosas en los últimos meses se complicaron para la chica, Alison enfermo mucho, hasta tal punto que no podía respirar. La enfermedad avanzaba muy rápidamente. Tuvieron que llevarla hasta un hospital de inmediato. Hasta que los dos se encontraron. Un camillero llevo a Alison a una habitación donde pasaría mínimo dos meses en unos cuidados intensivos. —Maldición.—Mascullo esa mala palabra, ya se había convertido en un rutina desde que dijo la primera. En la habitación había un chico como de su misma edad, en el que no se molestó por mirar de reojo. Luego el hombre: un moreno fornido y alto, la cargo de la silla de ruedas hasta la segunda camilla al costado de una pared. Poco después el enfermero conecto una mascarilla y encendió el regulador de la bombona de oxígeno, finalmente dejó la sala y se llevó la silla de ruedas. Jess así conoció a su nueva compañera. De un salto se levantó de la camilla y entonces se dirigió a ella con la intención de ponerle una conversa solo para sacarle algo de información. Su mirada malévola se dejaba resaltar con aquellos colmillos vampíricos. Alison se sintió un poco incomoda. Estremeció su cuerpo de miedo. El muchacho de la otra camilla la miraba mucho. Parecía que se iba a devorar con la mirada. Ella quería que él se quedara quieto en su camilla, pero por algo él se movió y no era para coger algo de agua del filtro. Inmediatamente se puso encima de ella. —Hola… Escuchó la voz del chico que estaba distante. Para nada era su tipo de chico. Era un joven de cabello marrón y ojos cafés, muy blanco para su gusto y parecía estar padeciendo de desnutrición porque era muy raquítico. Alison asintió con la cabeza. Era lo único que quería hacer antes de que sus padres llegaran a su  típica escena de drama con aquello de que la enfermedad había vuelto otra vez. Pero tampoco tenía que molestarse mucho. En pocos meses iba a… era una palabra fuerte para una criatura que apenas tenía quince escasos años de edad. Era una tortura para la pobre chica cargar con aquella cruz seguramente iba a morir siendo virgen. El problema con aquella noticia de su muerte era nada más y nada menos, que no sabía cuándo podía morir. Porque si le hubieran dado una fecha exacta claramente estuviera ya haciendo aquellas cosas que quería hacer desde que era niña: Ver un jardín de flores por ejemplo. Un sueño que llevaba en su mente desde que tenía memoria. Pero que nunca consiguió realizar por su grandiosa enfermedad. —¿Porque te han traído aquí? Ella hizo caso omiso de aquellas declaratorias, mientras que sus padres llegaban para traer la comida y la ropa, con la que pasaría las próximas semanas. Karen y Maikel, se pusieron enfrente de la camilla mientras que se acomodaban en la habitación. Jess entonces se alejó hasta su camilla para volverse acostar esta vez saco un libro que ponía en la portada: Un Té El Destino Nos Unió.  Alison se interesó completamente… no sabía que alguien de esa apariencia pudiera leer algo que no fuera solo los mensajes que recibía en los buzones de sus r************* . Tampoco demostró más interés. Los padres de Alison entraron y acomodaron un poco más aquella infame y aburrida habitación que solo dejaba un olor a muerte que nadie le quitaba. Comió algo de la pequeña maletita que le hizo su madre, entonces poco después se acostó a dormir. Karen antes de salir de la habitación le advirtió al chico que no la despertara, que más le valía quedarse dormido. Jess puso los ojos en blanco aquellas advertencias no le iban a quitar las ganas de descubrir que ocultaba la extraña chica que llego hoy al hospital. Poco después de aquellos padres tan bordes se fueran. No dejo cerrar los ojos de la chica. —Vale sé que no te gusta hablar. Pero podría siquiera saber tu nombre, la estadía aquí sería mucho mejor. Si es que vamos a ser vecinos por algo de tiempo. Ella lo volvió a mirar de arriba abajo. —Leías a Goyo D… ¿Cierto? Jess se echó una carcajada. —Pues si… pero no pensé que lo leías tú también. Ella sonrió pero al esbozar los labios vio cómo su delicada salud le estaba jugando algunas malas pasadas. Le costaba sonreír. —Me gusta, sus historias de amor… tan reales y tan misteriosas. Sus mensajes,  sus letras. —Vaya parece que lo conoces bien. Alison asintió con la cabeza. —El que leo…—Jess busco el libro— se llama… Un Té. Es de acción y de aventura. —Lo se… lo he leído. En mi Tablet. Bueno ahora no he leído nada más de él. Quien sabe cuándo salga una nueva historia… Jess noto que a la chica de la cual no conocía aun el nombre le costaba algo para respirar. Poco después de conversar por unos minutos volvió a pedir su nombre, —Alison… —Contesto sin muchas dilaciones. —Yo soy Jess es un placer conocerte. ¿Qué tienes? Jess miro a la bombona de oxígeno inmediatamente. —Dejémoslo así… La chica seguramente se sintió ofendida, su enfermedad debió ser grande, así lo pensó Jess. Entonces dejo de hurgar en su enfermedad. Las leyes del hospital impedían que hablaran mucho sobre las condiciones que los habían llevado a estar ingresados y en una camilla de cuidados intensivos, era un pecado preguntar el porqué. Antes de que  volviera a su camilla para seguir leyendo. Ella hablo. —Tengo una enfermedad leve en los pulmones… Claro si leve pudiera considerarse como algo que te está matando lentamente. —¿Muy grave?—Respondió Jess. —No tranquilo… dime ¿tienes otro libro de Goyo D.? El negó con la cabeza. —Pero le pediré a mi hermano que traiga uno… tengo varios de su colección, seguro te va a gustar Magic History. Los ojos de Alison se iluminaros claro que le gustaba Magic History había querido leerla desde hace rato, pero nadie le daba dinero para comprar el libro y en internet aún no estaba publicado. Analizando más a fondo al muchacho que estaba en la camilla de al lado. ¿Por qué él estaba allí? se veía algo sólido. Como un adolecente normal… entonces no tardo en mascullar algunas palabras interrogativas. —¿Porque tu estas aquí…? ¿Qué enfermedad tienes Jess? A Jess le pareció grato como la linda chica entonaba su nombre, con aquella dulzura que no conocía antes. En cambio su hermano y sus amigos solo lo hacían para mandarlo a hacer algo, solo le mostraba su lado rudo. Del cual no se arrepentía pero tampoco quería que las cosas siempre fueran duras. —Me corte con una podadora y pues ya llevo algunos días aquí. Jess levanto aquella bata médica que le impedía moverse muy bien. A la vez tampoco podía entrar en alguna conversa muy larga, entonces decidió mostrársela directamente que era lo que tenía, los doctores allí pasaban a cada rato. Con cuidado señalo a una brecha en su piel clara, iba desde su rodilla hasta más debajo de su canilla. Eran en total quince puntos. Y había derramado tanta sangre que creí que iba a morir entonces entro en pánico y fue a la casa buscando a su hermano.  Jess se lanzó al piso al no encontrar a su hermano y gritaba mucho hasta el punto de asustar a los vecinos. Nunca antes se había cortado una pierna. Cada vez que salía más sangre entraba en pánico, tanto que su hermano tuvo que darle algunos calmantes para llevarlo al hospital en donde se encontraba internado actualmente. —¡Wow! ¡Es gigantesco!—Dijo Alison asombrada. —No en lo absoluto, solo fue un rasguño ni siquiera me dolió. Pero me han dejado aquí por más tiempo del que necesitaba. Estoy pensando en fugarme. Alison lo miro con espanto. Se quería fugar de un hospital en donde estaría más seguro que en un hospital. ¿Además era eso posible? —¿Crees que puedes fugarte de un hospital? —¡Ja! ¿No sabes quién soy? Soy el puto amo de las escapadas. Esta noche lo hare, tengo todo preparado. —¿Estás loco? Jess sonrió. —No jamás solo estoy haciendo una fuga ya lo veras. Un doctor llego a inyectarle antibióticos a Alison, entonces luego mando a Jess para su camilla mientras le suministraban el medicamento necesario. La noche llego rápidamente la habitación se había convertido en un  confesionario. Alison conoció al chico tan fantástico que escondían aquellos ojos café, mientras que Jess conocía más a la chica con la enfermedad rara, de la cual no escucho más el resto del día. Seguramente aquel plan para fugarse de Jess estaría operativo. Pero tampoco le creía mucho. Para entonces Alison había querido que él se quedara un poco más. Aunque seguramente lo vería en la mañana, acostado en la camilla como siempre. Alison estaba durmiendo cómodamente, como a las doce de la noche entonces sintió que algo se movió a su lado. Entonces abrió los ojos y examino la habitación. Estaba oscura no podía ver nada, estaba completamente  en las penumbras. Entonces quitándose un momento la mascarilla de oxígeno llamo a Jess. —Jess… Jess. ¿Estas allí? Nadie contesto. Entonces supuso que se fue. Lo había echo se fugó del hospital. Condenado cabeza dura. ¿Ahora a donde iba a ir? Directamente a casa. Pensó Jess al salirse de su camilla y dejar el regalillo a un lado de Alison le había gustado conocer a una bella chica como ella. Pero tenía que poner rumbo a su casa mientras que se abría paso por los enfermeros del hospital. Alison sintió que algo frio estaba al lado reviso y por lo que podía ver en aquella oscuridad era un libro. Con la pequeña luz que emanaba de la máquina que le permitía tener oxígeno en la mascarilla abrió la portada del libro. Alison se sorprendió. Era el libro que estaba leyendo Alex. Dejaba en ella una nota de despedida.   “Para cuando leas esto ya iré muy lejos, espero que te mejores me ha gustado haberte conoció. Te regalo mi libro sé que te gusta más a ti, que a mí. Jess”   Alison quedo boquiabierta. El gilipollas de Jess lo había hecho. —Tonto… ¿Cómo has hecho eso?… te van a agarrar. La chica volvió a dormirse con el libro entre sus manos, era un bonito detalle, él también era de lo más mono con ella. Aunque lo había conocido poco, también deseaba que se mejorara de la pierna aunque no era nada grave y estaba fuera de peligro. Por momentos Alison pensó que él fue el primero que se le acerco sin mirar su enfermedad y detenerse a pensar que era una bomba de tiempo. Creyó haberse enamorado. Más tarde cuando Alison estaba durmiendo. El doctor abrió la puerta haciendo un ruido descomunal. Ella se despertó al escuchar todo el alboroto. Jess estaba siendo atendido por dos enfermeros que le ataron a la camilla, y el doctor parecía furioso. En la cara había una mancha roja que parecía ser algún tipo de salsa. ¿Qué habría pasado? Se veía gracioso. Los enfermeros ataron a Jess fuertemente a la camilla. Los pies y los brazos quedaron completamente atados. Jess hizo algunos esfuerzos por liberarse pero fracaso. Ahora el muchacho se veía como un puerco en pleno día de San Martin. Parecía que lo iban a linchar. —Y no te intentes escapar de nuevo o te pongo un sedante… —Me agarraste López pero solo pasara una vez. La próxima me fugo.—Jess intentaba soltarse de las manos de López con patadas al aire, pero ninguna hizo efecto. —¡Ja! He escuchado eso más de un mes… y nunca pasa,—Continuo— ni pasara.  Los enfermeros haciendo un detestable gesto con sus dedos medios se fueron de la sala dejándolo solos nuevamente. Alison se hacia la dormida mientras que escuchaba todo lo que pasaba sin ningún tipo de contemplación. Luego se volteo en su lugar y hablo a Jess. —Vaya creo que te han pillado. —Sí. Pero la próxima vez no pasara. —Él sonrió con parsimonia. —¿Lo intentaras nuevamente? —Si mañana por la noche, pero a la misma hora. Solo cuando los enfermeros estén dormidos. Sabes me he aprendido de memoria la rutina de cada uno de ellos. Así que me imagino que ninguno me puede pillar. —¿Y lo de hoy? —Solo fue un error de cálculo. López estaba donde no debía por eso me agarro. Alison admiraba el conocimiento del muchacho. —¿Y la cara roja del doctor? —Digamos que fue un plan de contingencia. Alison rio un poco hasta que pudo quitarse la mascarilla, estaba sintiendo calor a pesar de que estar debajo del aire acondicionado que le estaba haciendo pasar la noche de una manera muy lenta. Alison odiaba a los hospitales de verdad. —Gracias por el libro, me encanta leer. Más cuando estoy internada, me parece un lindo detalle. —De nada Alison. Forrajeaba un poco para liberarse de las ataduras. Pero no conseguía nada. —Puto Doctor López me ha amarrado como a un puerco, es que no tiene compasión de sus pacientes. El matasanos ese… Alison se echó una pequeña carcajada. Era gracioso ver como el chico se intentaba liberar pero no podía en lo absoluto. Parecía un puerco. Y también se veía lindo… desde el punto de vista de Alison. Tal vez le estaba empezando a gustar  alguien. No era un moreno apuesto y fornido. Pero también tenía algo con que ayudarse. Era un castaño explosivo que tenía tantas energías como para crear una bomba atómica, bueno si es que primero estudiaba para eso… Más tarde Alison se quedó dormida y Jess acto seguido hizo lo mismo, tampoco podía permitirse estar perdiendo las energías que iba a gastar mañana para escaparse del hospital quería regresar a casa cuanto antes. Ambos se desearon las buenas noches antes de dormir, un símbolo de amistad, o podía ser de algo más. Muy por la mañana los padres de Alison llegaron a desinfectar el cuarto. Era costumbre ya para ellos que después de una nueva medida médica que les dijo el último doctor ahora se tomaran todo tan a pecho. Despertaron a ambos. Karen reciba un tipo de alcohol por la sala mientras que su padre  Maikel solo estaba pendiente de revisar las cosas que parecían ser algo extrañas en cada parte de la habitación. También de asegurarse de que su compañero no le diera cosas contaminadas por nada del mundo. Maikel encontró el libro que se pretendía llevar para su casa, lo reviso y tras no pasar la prueba fue tirado a la basura. Jess se enojó muchísimo pero tampoco podía hacer nada porque estaba amarrado a la camilla, cosa que le indignaba. Jess podía captar el odio que tenían los padre de la chica a los demás, en sus ojos se destilaba aquellas pupilas cansadas que parecían convertirse en algo malo. Entonces ambos terminaron la rutina de saneamiento de la habitación. Alison estaba roja de la vergüenza, como era posible que algo así estuviera pasando, la pena se invadía de su cuerpo. Lo sentía peor que la misma enfermedad que estaba padeciendo. Además habían tirado el libro que su amigo le había regalado, estaba completamente rabiosa. Los padres de Alison siempre guardaban aquella conducta de cuidarla a toda costa, no porque fuera una manera de no morir, sino para alargarle los días que tenía contados. Eso le daba más rabia aún, si ya estaba en las puertas de la muerte porque tenían que esforzarse tanto en un caso perdido, igual tampoco es que les hubiera quedado mucho que dar. Solo tenían que olvidarse de ella, era lo mejor para ambas partes, así ella no sufría ni ellos tampoco. Pero nunca se atrevió a contarlo. Sería una batalla segura contra su madre, estaba claro que tenía que guardar silencio mientras estaban ellos allí. Alison mejoro un poco, tanto como para caminar, aunque los médicos decían que eso le causaba que los pulmones perdieran fuerza. Los diagnostico de esta enfermedad aun no estaban completamente llenos, estaban almenos por la mitad. Y aunque habían intentado algunas cosas que estaban al alcance de sus manos, en otras ocasiones no  proporcionaba nada más que unas pruebas que se consideraban buenas, para el avance de la enfermedad. Los padres de Alison solo estaban jugando a los dardos con una venda en sus ojos, no sabían si estaban yendo en una buena dirección. Tampoco sabían si hubiera una dirección estable a la cual ir. Así que cada vez que oían la palabra > ellos se activaban para poder ver si alguien salvaba a su hija. Alison lo sabía perfectamente. Antes de llegar al hospital, exactamente horas antes, había tenido una discusión con su madre, por la misma razón. Se empeñaban tanto en buscar una manera de salvarla cuando eso no existía, entonces ella había aceptado con ansias su muerte. También observaba las facturas que llegaban a la casa, sin que nadie se diera cuenta reviso algunas, los números eran demasiado elevados. Sus padres se estaban endeudando por nada, se estaban quedando sin dinero por culpa de su enfermedad. No era lo que quería tampoco quería que su familia pasara por necesidades económicas solo por su culpa. —Alison porque no me presentas a tus padres… —Dijo el atado Jess. —Claro. Pareció que la chica se animó más. —Papa y Mama. Él es un amigo que hice ayer se llama Jess. Esta aquí porque se cortó con una podadora. Maikel se horrorizo que la palabra amigo saliera de su boca, nunca antes lo había hecho y menos con alguien que parecía ser enfermo mental. Estaba amarrado de pies a cabeza. Jess esbozo una sonrisa. Maikel pensó que las cosas eran de verdad una locura, ese chico debían llevarlo al psiquiatra. Se cruzó de brazos y entonces negó con la cabeza, mostrando su total descontento. Por su parte Karen fue más pusilánime. Examino al chico y hasta se acercó para saludarlo. —Hola hijo… yo soy Karen y él es mi esposo Maikel. De seguro que ya nos habías visto ayer somos los padres de Alison. Espero que se lleven bien. Jess afirmo con la cabeza. Le parecía ridículo eran de lo más hipócritas ayer lo habían amenazado porque la nueva chica tenía que guardar reposo y ahora se estaban presentado dándole la mano y pidiendo que se llevaran bien. Claro con Alison lo iba  a hacer. Pero con sus padres no. Menos cuando sintió aquella mirada fulminante de Maikel que le hizo polvo. Estaba seguro que hombre se lo estaba comiendo con la mirada. Lo estaba pulverizando en su mente o lo estaba estrangulando poco a poco con sus manos. Los padres de Alison solo duraron un par de horas en la visita, como siempre estaban tratando de buscar una opción para que ella se salvara, pasaban muy poco tiempo juntos. Tanto que casi nunca los veía por más de tres horas. Como era de esperarse ellos se fueron al cabo de unas horas. Pero nada malo estaba pasando porque dentro de media hora más. Llego el hermano de Jess. Coby. Un apuesto muchacho fornido y con el cabello rubio, nada parecido a Jess. Con lo que parecía una guitarra clásica de cuerdas españolas en su espalda. Y también vestido como un motero, su cabello se deslizaba hasta caer a los hombros propios de un gimnasta y además llevaba una coleta que lo mantenía bien comprimido para que nadie se lo fuera a ensuciar. Llego con dos maletas negras llenas de cosas. Una de ellas comida… y ropa… Mientras que la otra… —Vaya ya te amarraron otra vez Jess. Que mal te has portado. —Cállate y ven a darme comida que tengo un hambre descomunal. Alison contemplo aquellas facciones el muchacho era más lindo que su hermano. Él la miro. Entonces Alison aparto la mirada se sentía avergonzada y un poco ruborizada seria que el chico de cabello rubio que entraba por la puerta le gustaba… Por otra parte se preguntaba si era familia de Jess. —Veo que tienes una compañera, que bien así te domestica hombre lobo. —Cállate. —Repico Jess. Coby rio mientras iba desatando las amarras que había puesto el enfermero. Poco después mas tarde de los esperado, el hermano de Jess se presentó con formalidad ante Alison. —Hola yo soy Coby. Soy el hermano de este gilipollas que solo se mete en líos, ¿tú eres…? —Alison.—Respondió ella con algo de avidez. —Bueno Alison cuando estés dispuesta a darle una patada a  mi hermano porque se está portando mal. Puedes hacerlo con todo el gusto del mundo. —¡Ja! Pues creo que además de algunas cosas tengo una buena amistad con él, creo que no sea necesario darle una patada. Coby se echó a reír con algo de simpatía. —Vamos chaval que has hecho una amiga, eres afortunado cabeza dura. Eres muy suertudo. Bueno Alison espero que mi hermano no te de muchos problemas. Entonces  ya sabes que soy Coby y que puedes contar con nosotros para todo lo que necesites. Nuevamente el regreso a la camilla de Jess. El otro pequeño estaba completamente hambriento, entonces cuando Coby saco la comida, Jess se fue directamente a la tacita con un arduo contenido de alimentos.   El olor de las deliciosas porciones de comida esbozaba por toda la habitación. Alison se quedó viendo como la comida tenia aquel vapor que olía increíble. Jess se dio cuenta del interés de su amiga por la comida. —¿Quieres?—Pregunto Jess al mismo tiempo que se bajaba de la camilla para ponerse a un lado de ella. —No.—Respondió inmediatamente. Estaba avergonzada ahora la gente creería que no le daban de comer en su casa, pero a diferencia de las manos de su madre, esta comida tenía algo extraño. Era como si le provocara comer. No con el resto de comida que lo hacía por algún tipo de obligación. Coby se alegró, también pudo ver como el egoísmo del chico lobo—Jess— se estaba erradicando. Jess se levantó de la camilla y fue hasta la camilla de Alison. —Come la comida del cabezota de mi hermano no es muy buena pero sirve para aguantar un poco antes de la fuga. Ella rio un poco. Coby hizo lo mismo. —¿Entonces quieres o no?, porque tengo hambre y además tengo que recuperarme para luego irme de este hospital…—Dijo Jess un poco cabreado. —Posiblemente… Alison tomo la tacita con la que estaba comiendo Jess. —Tranquila seguro que estará bien, el cabezota de mi hermano siempre lo hace bien. Tan siquiera le pone más sal, que la comida de aquí. —¿Oye Jess y como fue tu escape? ¿Lograste escaparte de López? Jess negó con la cabeza. —Entonces que fracasado eres, a tus quince años no puedes fugarte de un hospital, que mal escapista eres… —Cállate—Jess Gruño. Alison rio un poco. Aun no había probado la comida. —Adelante come y dime como quedo… Alison hizo caso a las órdenes de Coby. Entonces con la cuchara hurgo un poco y se la llevo a la boca. Fue una explosión de sabores. Seguramente era arroz, pero estaba combinado con algunas especies y además con un sabor que le recordaba a la uvas. ¡Coby cocinaba bien! Regreso la mirada a Jess, se dio cuenta que el muchacho escondía un brillo sumiso en sus ojos, un destello tierno, que a su vez se mesclaba con la luz del foco claro y luminiscente. Coby tenía un aspecto de Rockero aunque no se lo había pensado mucho antes de soltar el taco. Obviamente discernía entre pensamientos vagos ¿que era el hermano mayor de Jess? Jess vocalizo algunas palabras. —Sabes mi  hermano es músico, hace muy buenas canciones, su A.K.A Es… —Jess cállate ya—Intervino rápidamente Coby—. Mejor ven a comer tu comida ya te traje algunos libros. Inmediatamente Jess al escuchar a su hermano salió disparado a la camilla dejando en dudas el AKA de Coby. Alison sintió una rara sensación en el estómago, era como si algo divertido estuviera pasando a su alrededor. Era carente de cariño, pero con el chico de cabello castaño se sentía mejor, sentía como si pudiera ser querida por momentos, claro solo era una excusa que le ponía al cuerpo. Sabía que en pocos meses iba a… Quería vivir de alguna manera antes de que le dieran la fecha cumbre para su despedida, entonces pensó que tal vez los chicos le dieran una estadía alegre en lo que quedaba de internación en el hospital, dependiendo del tiempo que pasara ella allí. Por alguna razón también le entro curiosidad por el A.K.A de Coby era bueno o ¿no? Tampoco es que escuchara sus canciones en la radio. Mucho menos conocía la voz del hombrecillo. Entonces no tenía una idea segura de que tipo de música hacía, aunque sospechaba que fuera alguna en la que tocara el instrumento que estaba en el cartucho llevadero en la espalda del muchacho. Siguió comiendo un poco de su estofado, estaba bueno por algo le recordaba a la niñez que paso en un verano en Portland: Cuando eso aún no le habían diagnosticado ninguna enfermedad y corría por la arena con facilidad y una sonrisa esbozada al máximo en su lindo rostro, su padre llamaba a un socio, siempre estaba ocupado desde que lo conoció, pero su madre si se jugaba por ella, los primeros días; hicieron algunas travesuras y recogieron las flores que vagaban por la playa, algunas margaritas que estaban en un banco de tierra que no era arena a las lejanías de la carretera junto a las dunas. 

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Mi vida como la esposa del duque

read
610.0K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M
bc

SUMISA POR ACCIDENTE

read
366.9K
bc

Reviviendo el pasado.

read
84.5K
bc

AMOR VERDADERO

read
325.1K
bc

Olvida que te amo

read
501.1K
bc

La hija del duque

read
248.0K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook