Prefacio 2

4359 Palabras
Para la segunda semana, entonces salieron a comer las distintas comidas ofrecidas en los chiringuitos de las cercanías, un estofado de pescado, como el que estaba probando ahora, y varias parrillas, se la pasaba muy bien en esos días, demasiado bien, la tragedia aun no había tocado a la puerta.  Entonces todos eran felices, ese mismo día fue idílico: Karen llevo a Alison a la playa en la cercanía de  las  olas, en ese momento se metieron al mar, era la primera vez que la marea baja acariciaba sus pies en la arena, era una sensación fascinante era frio pero la arena se mantenía caliente. Karen la llevo hasta la profundidad del mar, Alison estaba asustada, las olas la asustaban, eran enormes. Pero Karen la calmo con algo de tranquilidad:—No te preocupes no pasara nada—. Las palabras de su madre la calmaron una vez más, mientras aprendía a nadar. AL cabo de unas hora Alison ya se había aclimatado con los pasos que debía dar para nadar, mientras que con suavidad iba dominando las formas de hacerlo, aunque nunca le fue fácil del todo, le tomo unas semanas acostumbrarse para volverse una experta. Ese mismo día antes de que se acabara la luz solar, Karen llevo a Alison a la arena húmeda donde antes estaba el oleaje un poco alto. Pero ahora solo quedaba una buena tanda de arena húmeda perfecta para hacer castillos de arena. Alison sonrió con parsimonia, era uno de sus sueños el número cinco de su lista para ser exactos. Seguidos de montar un poni, y cantar en frente de algunas personas: Muchas así era mejor. El sueño en si no era ser cantante, solo pasar cinco minutos de fama sobre una tarima. Eran sueños que había echo con su amiga Lily. Karen puso sus manos sobre las de las pequeñas: Eran cálidas y blancas como la nieve, la piel era suave y en ocasiones un apretón hacia parecer que lo que estaba tocando un algodón de azúcar; desde hace mucho que tampoco probaba uno. Fueron armando el castillo con pocas ayudas, entonces Alison fue a invitar a ciertos niños que aún estaban jugando en las dunas de la arena, allí conoció a tres niños, como de doce años. Una niña de pelo oscuro y de rasgos atrayentes, estaba sentada con los brazos por detrás de sus espaldas y las piernas estiradas hacia al mar, estaba disfrutando del atardecer: también conoció a un chico de cabello rubio era el mayor como de catorce, entonces todos fueron a ayudar en la construcción de su castillo. Se pusieron manos a la obra siguiendo las órdenes de la bella y excepcional Karen. Pasaron algunos minutos más y el ambiente se animó, ahora los padres de los tres chicos hacían equipo para dar forma a un castillo: Tal vez el más grande que la playa de Portland había visto antes; Ya para esas horas hasta Maikel se ensuciaba la camisa hawaiana de color n***o que había tenido intacta en la estadía por la playa, mucha gente se sumaba al espectáculo.  Todos estaban ayudando, los tres chicos de antes ponían esfuerzo en dar las últimas palmadas de arena a la mazmorra del castillo, mientras que los padres con más cuidado y talento hacían el muro exterior ayudando al resto de la gente que también hacia el muro con algo de talento gente de todas las partes de la playa se aglomeraba alrededor. Algunos para ayudar y otros para solo observar las cosas que estaban haciendo. Algunos turistas sacaban fotos, para guardar el momento. Karen rozaba sus manos cálidas con Maikel, él la miro con atención enfocándose en sus ojos castaños. Eran hermosos como si dos perlas del mismo color estuvieran atrapadas en la iris de su esposa. —Termínalo cariño—Pudo decir el hombre. Entonces Maikel haciendo uso de sus brazos fornidos tomo de la esbelta figura a Karen y luego la alzo, para dar la última pincelada a aquella obra de arte. Karen apoyándose en los hombros de su marido, puso una bandera en la punta del castillo, estaba terminado. Todos aplaudieron.  Eran magnifico el mejor castillo que se podía hacer, empezado desde cero por Alison y Karen. Y terminado por mucha gente de la cual no sabían el nombre, más tarde  el atardecer estaba justo por acabarse. Llegaba el crepúsculo de la noche, entonces como una familia unida esperaron a que pasara: la destrucción de su castillo en el que habían puesto mucho esfuerzo, por la llegada de la marea alta. Iba a derrumbar las paredes y finalmente convertirlo otra vez en arena. El paisaje era bello, el son de color rojizo hasta matizar el cielo como una acuarela en una mezcla de algunos colores: Azul, estelas de morado—La noche—Rojo, y naranja en lo más cercano al mar, con el reflejo de algunos rayos de luz rebotando en las aguas. Alison se sentía un poco pusilánime lloro inevitablemente, era el mejor castillo que iba a ser derrumbado por una ola infame del mar que regresaba de su curso por el mundo, todo su esfuerzo en vano, pero su padre como buen conocedor se postro delante de ella. Dándole consuelo. —¿Qué pasa chica? ¿Es que acaso no te ha gustado tu castillo?—Acaricio su cabello de forma consolativa. —Es injusto se lo llevara el Mar. No quiero que se vaya. Nos costó mucho hacerlo. Es que no hay justicia en este mundo. —No pequeña—La voz de Maikel se tornó algo ronca y compasiva sin embargo conservaba la actitud de un profesor que estaba dando una lección—. Has puesto mucho esfuerzo, y tu madre también, todos han puesto sus esfuerzos en hacer el castillo. Y cuando se lo lleve el mar será el momento más bonito, porque será cuando su esfuerzo se convierta en solo un recuerdo. No habrá un castillo para mañana, pero todos se acordaran que alguna vez ayudaron a hacer el castillo más bonito que ha visto Portland. Y sonreirán cada vez que lo recuerden, entonces les causara felicidad en su corazón. Se convertirá en algo que será eterno. Un simple recuerdo. Maikel esbozo una sonrisa para su hija. Alison no podía entender porque su padre estaba tan tranquilo, su esfuerzo también se iba a ir con las olas del mar. Entonces el viento se puso más terco: la marea estaba subiendo poco a poco las olas ya rozaban con fuerza las paredes del castillo. Alison no quería ver como su esfuerzo se estaba  yendo al caño. Entonces cerró los ojos y se aferró a los short de su padre. Maikel tomo de la cintura a Karen y la recostó contra su cuerpo, tomo la pequeña melena de Alison y la acaricio con parsimonia. Viendo como las olas se llevaba todo. Con dos golpes más fuertes de la marea el castillo era solo una ruma de arena. Alison lloro por una hora más haciendo adorables pucheros en la cara. —¡Alison!—Inmediatamente respondió aludida Jess la estaba llamando desde hace rato, pero no contestaba ni daba razones de vida. Entonces parpadeo unos segundos y miro a donde estaba sentado con Coby a un lado de él—Diablos pensé que habías quedado en coma. —Perdona recordaba algo… ¿En qué te puedo ayudar Jess? —Solo quería decirte que si alguna vez después de que salgas de aquí, quieres ir a uno de los conciertos que ofrece mi hermano en algunos lugares de la ciudad, no te puedo asegurar  que sea buena la música—Coby le dio un golpecillo en la cabeza a su hermano menor, Jess soltó un chirrido y se reincorporo a hablar—pero sí que va  a haber buena comida. Alison rio con parsimonia, sí que eran una familia divertida, el hermano mayor que le gustaba hacerle bromas pesadas a su pequeño hermano. Y el intrépido Jess que parecía un pequeño ladronzuelo aunque no podía hacerle daño ni a una mosca. —Pues tendría que ver… Porque ahora mis padres me han puesto vigilancia hasta por debajo de las piedras, no quieren que nadie se pase por mi casa ya sabes por lo que tengo… y pues… —No importa—La interrumpió Jess a Alison— No tienes que rogarles, solo escápate y ya. —Vamos Jess no corrompas a la inocente chica.—Alison se sonrojo, Coby era todo un caballero— escaparse no es una buena opción para este caso. Así que compórtate o no te traeré comida mañana. —¿No hablas en serio? —Si lo hago.—Coby frunció el ceño. Alison rio un poco al ver aquella escena típica de una comedia. La conversa trascurrió con normalidad mientras que cada quien se internaba en la vida propia, Jess no evitaba ver a su lado aquella bonita compañera que le había tocado por esa noche, y algunas otras que le tocaran estar por allí internado. El rato paso y Coby tuvo que regresar a casa para hacer algunas canciones para su nuevo disco que estaba lanzando con la disquera. Jess se sentó sobre su cama y al ver aquel silencio que inundaba la sala, quiso conversar con Alison. Conocerla un poco mejor. —¿Cuántos años tienes Alison? —Diecisiete.—Respondió a secas. Él se bajó de la camilla para dar unos pasos seguidos hasta encontrarse con ella a solo centímetros de distancia. Su cara era hermosa y frágil, era una chica que se veía solo una vez en la calle, y luego se perdía para el resto de la vida. Su cabello cobrizo le daban ganas de cepillarlo eternamente mientras la acariciaba con parsimonia, ¿Cómo una chica podía ser tan bella y estar tan enferma al mismo tiempo? Su piel era clara, y sus manos delicadas, se notaba que nunca antes había tocado alguna cosa que le dejara un dolorosa llaga, entonces Jess con osadía puso su mano para sentir el calor de su cuerpo, y era espectacular, el calorcillo invadía su mano con delicadeza y su piel era aún más suave de lo que parecía. Alison quedo perpleja no había sido tocado así desde… Nunca, nadie la había tocado así antes, pero era aquellas manos ásperas la que la hacían enloquecer, como un chico de facciones delicadas como el, podía tener las manos tan duras. Jess no era del todo un chico feo, al contrario se reflejaba que tenía lo que los hombres llaman estilo. Y además cuidaba muy bien su rostro, no tenía ni una sola espinilla, claramente estaba siendo un chico limpio y cuidadoso con su higiene,  ¿Cuántas horas pasaba cuidándose su rostro varonil? A veces sentía que la estaba mirando un vampiro. Su blancura era extraña en los chicos, pero también tenía su atractivo sensual. En resumen Ali, estaba haciendo lo que nunca hizo en su vida; comerse a un chico con los ojos. —¿Porque eres tan blanco?—Espeto sin cuidado, recapacitando lo que dijo la había cagado, como le iba preguntar algo tan superficial a otra persona, se puso roja de los nervios y la pena que la consumía. Ahora quedaría en la memoria de Jess como una chica tonta y de lo más amoral. —No lo sé.—Sus descuidadas palabras hicieron que Alison se calmara más. No lo había tomado un insulto.—Tu también eres muy blanca, pero eso te sienta bien. —A ti también—Agrego Alison rápidamente para enmendar su error. Los chicos siguieron conversando por un rato, pasaron de ser conocidos y Amigos en cuestión de horas, Alison mostraba un gusto inasequible para las bromas que lanzaba Jess, —Aunque a veces eran pesadas— y además era una buena sparring de la respuesta, había leído tantos libros que conocía a la perfección a todos los hombres. ¡Casi a la perfección! En un reflejo lento entonces Alison pensó en que tal vez estaba siendo un poco obstinada con él, entonces quiso dejar de hablar para descansar. Jess sin ser consiente de todo lo que hacía entonces se inclinó un poco en la camilla y busco los labios de Alison. Como queriendo dar un beso. La chica entro en pánico, su corazón se disparó a millón y la maquinita que mostraba su ritmo cardiaco también se disparó. —¡Jess! ¿Qué haces? —Nada perdona, fue un error. —Jess dio dos pasos atrás incorporándose nuevamente. Jess entro en pánico, se puso pálido y rojo a la vez, entonces que pasaba si se besaban, pero nunca llego a suceder. Miro a Alison ella esbozaba una sonrisa, como él no sabía qué hacer, entonces se dio por vencido, y se marchó a la camilla.—Disculpa.—Susurro de inmediato, para corregir aquella escena tan loca digna de una comedia romántica. ¿Ahora que faltaba? Que Jess se arrodillara y dijera que estaba enamorada de ella, que fue un amor a primera vista y que la ama. ¡No! Nada de eso para Alison. No se podía permitir un romance que duraría solo hasta cuando alguno de los dos los diera de alta. ¿Pero y si… lograban romper esa barrera? ¿Qué pasaría después, si lograban derrumbar aquel limite de tiempo que era una cuarentena hospitalaria? ¿Alison pudiera conseguir el ansiado amor que solo podía leer en los libros? ¿Qué pasaría con su familia, aceptaría al chico?, la mente de Alison empezó a nublarse con ideas locas, y dándole tiempo a Jess para que pensara en otro tema de conversación, ella ya estaba más que dispuesta a arriesgarse un poco. —Alison—Repico Jess— ¿No sales de tu casa muy a menudo verdad? —Exacto, casi nunca salgo y cuando lo hago, solo es para el médico, mi vida no es sorprendente es muy común. Jess sintió algo de pena al escuchar estas palabras, ladeo la cabeza en un tono compasivo y volvió a recorrer de pies a cabezas a Alison. —Tú te ves muy sana… —Si pero, a veces tengo estos bajones y es algo muy incómodo en verdad. Sabes tengo metas por las cuales salir adelante pero… siempre que lo intento pues… Algo en la voz de Alison se quebró, los recuerdos de portland volvieron y la imagen de su madre siendo tan feliz con todos a su alrededor. Básicamente estaba echándose la culpa encima de todo lo que le pasaba a la familia. —No te puedo comprender. Si no hablas—Dijo Jess al ver que divagaba en ciertas partes. —No es nada. Solo tengo algunos propósitos locos eso es todo. No eran solo unos propósitos, sabía que eran unos sueños, y que los anhelaba con su corazón, su mirada era testigo de ello. La chica puso unos ojos de los más tiernos y húmedos, parecían que iban a derramar un mar de lágrimas en cualquier momento. La pasión de sus ojos, hacia ver a Jess cuanto estaba sufriendo, entonces el sintió por dentro como su corazón se partía, Aunque Alison intentaba esconderlo de él y el resto de personas pero hoy no fue así, dejo que todo fluyera. —Seguro son unos grandes propósitos…—Susurro Jess mientras pasaba a su camilla. Ella confirmo con la cabeza. —Ojala pudiera cumplirlos—Musito Alison creyendo que no había escuchado, pero Jess inmediatamente se voltio para ver la cara de Ali. —¿Porque no? Sus palabras la asustaron completamente, ¿era adivino o que, como escucho desde esa distancia algo tan bajito? Lo único que no sabía Alison era que Jess poseía un oído digno de una oveja y con la calidad de un productor musical, es mas en algunas ocasiones ayudaba a los productores de Coby a mezclar canciones por su buen oído detallista.  Alison no sabía que responder. Pero Jess ya se había fijado una meta clara, cumplir sus objetivos. —Pues porque la enfermedad no me lo permite. Era mejor que fuera sincera con todos, si mentía no se iba a sentir bien con nadie, y Jess era una forma de desahogarse. Aunque no lo conociera mucho sabía que podía confiar en él, tenía esos dotes parecidos a los de un actor de películas o al de un héroe de alguna historia medieval, era esa aura la que desprendía de él, que lo hacía ver tan bien y apuesto. —Pero te pueden ayudar, Digo tus padres ¿no? Alison negó con la cabeza. —Están muy ocupados como para ponerme algo de atención, prefieren que me mejore antes de hacer algo. —¿Eran así antes? —No eran más divertidos antes, pero ahora se han convertido en lo que son, una malgama de gente que solo se ocupa por sobre cuidarme, solo eso, y desde hace tiempo que ni siquiera he tenido una cita, son demasiado sobre protectores. —¿Te puedo ayudar en eso? Alison miro a Jess con fijeza ¿Hablaba enserio? —No.—Negó inmediatamente. —Vamos puedo ayudarte, y no te estoy pidiendo nada a cambio al contrario será gratis. —Jess se acercó un poco a ella. —Mi padre me ha enseñado que esa palabra es mala. —¡Ja! Creo que no. Tendré que enseñarte el significado de la palabra gratis. ¿Estaba bromeando cierto? No podía ser así lo que estaba diciendo, se iba a comprometer en una cosa tan grande solo por ella… Alison se sonrojo al ver a Jess, era imposible no podía ser así, imposible que las cosas se hayan torcido, no Jess no estaba enamorado de ella, aunque nunca antes había sentido el sentimiento para saber cómo era estar enamorado. Una explosión hizo por dentro de su cuerpo y el aparato volvió a pillar, cada vez que se alteraba la respiración de la chica aquella cosa hacia un ruido infernal. —¿Pasa algo?—pregunto Jess —Para nada.—Fue lo único que pudo responder con su hiperventilada respiración. —¿Entonces quieres que te ayude? Que indecisión, era obstinado, pero Jess tenía un corazón noble. ¿Pero y sus padres?  ¿Aceptarían a un muchacho que conocieron en un hospital con la intención de ayudar a su hija a cumplir sus sueños? Era una locura. —No lo sé. —Vaya que indecisión, no puedo saber qué es lo que quieres entonces. Pero Alison no podía adscribir aquella decisión, estaba enredada en muchos pensamientos repentinos, pero claramente tenía algunas oportunidades para aprovechar aquellas cosas que le estaba dando la vida, decidió poner la conversa en pausa y dejarla para otro día. Era mejor que seguir con aquella mezcolanza de pensamientos que seguramente no llegarían a nada. —Tengo sueño Jess, duerme tú también. El afirmo con la cabeza y entonces se subió a su camilla, vio cuando ella se dormía con sutilidad, pero luego entonces pensó en aquel codecidió, era incapaz de abandonarla, tal vez estaba diciendo la verdad, o solamente quería esquivar las cosas que se le venían encima. No dejo de mirar el rostro vampírico más bonito que pudiera ver, más adelante seguiría intentando, tenía a una chica excepcional enfrente de sus ojos. No la dejaría ir tan fácilmente. Paso el resto de la tarde viendo como la chica dormitaba muy cómoda en la camilla, se aseguró tiernamente de que no le fuera a entrar frio y consumió su tiempo observándola con vehemencia No iba a vacilar, el desiderátum en su corazón le decía que iba a conseguir hacer todo lo posible para hacer que Ali sonriera. Tal vez era diletante en la tarea de sonreír, pero la chica debía ser la más hermosa esbozando una sonrisa. Alison despertó más tarde, Jess ahora era el que estaba dormido como un loco, pero le dio ganas de tomar su cabello u jugar con él, los padres de Alison llegaron y trajeron algo de comida, estaba convencida, su madre la quería cebar. Sin que Jess se despertara converso con su mama como no lo hacía desde hace algún tiempo ya, pero sin más remedios se pasaron a la cotilla y dijo todo lo que sabía sobre el chico que dormía cómodamente en la otra camilla. Karen se mostró interesada en el pequeño muchacho, era apuesto y muy blanco, tal vez era muy blanco, ¿Qué tenía? Luego de un sinfín de preguntas Alison tomo más confianza sobre el tema y dialogaron como dos personas adultas. Hasta llegar a decir, que quería ser amiga de Jess. Cosa que dejo a Karen fuera de base, la primera vez que su hija le quiso pedir algo tan significativo. Dejando de lado su tendencia solitaria. Inmediatamente Karen afirmo con la cabeza, pero tenía que tener mucho cuidado, fue la única advertencia que tuvo, llena de alegría porque su hija mostraba un poco más de ánimos por la vida, dejo la comida para la cena a un lado de ella y también proporciono mantas para el frio. Se fue del hospital directamente a casa y Jess despertó. Entonces para Jess enfrente de ella, iba a esconder todo rastro de una enfermedad terminal y por lo primero que tenía que empezar era por su estilo de vida. Ahora nunca más tenía que mostrarse amargada o pusilánime enfrente de él, y lo haría desde ahora, como su primer amigo, también tenía que ser algo precavido pero luego ella hablaría de eso. Ahora estaba emocionada y alegre, ya había hecho lo imposible, un amigo. —Jess, Jess, ¿estas dormido?—Susurro tratando de comunicarse pero cuidando de no despertarlo si estaba durmiendo. —No…—Si lo estaba pero intento despertar— ¿Qué pasa Alison? —Si quiero ser tú amiga. —¿Cómo? —Vamos lo de hace rato lo que me dijiste, querías ser mi amigo ¿no?, bueno yo también quiero ser tu amiga. —Vale, vale lo tomaremos con calma. ¿Cómo iba a hacerlo era el único amigo que alguien como ella pudiera tener? claro que estaba más emocionada que cuando le compraban un libro. La tendencia de Alison por aferrarse tanto a las cosas era algo poco común en una chica de su edad del cual sufriera solo ataques leves de salud, Jess sabía de ante mano que estaba siendo tratada con medicamentos costosos y además fuertes. Que intentara engañar a alguien más, Ali era la presa de una enfermedad terminal, pero no se lo quiso decir. Escucho en secreto toda la conversación que mantuvo con Karen y luego se quedó analizando las consecuencias. También un extraño dolor apareció en el pecho, al ver a tan bella chica condenada a ser víctima de aquellas horribles enfermedades. En su corazón se grabó una cosa completamente distinta a cualquiera que había tenía antes. ¡Cumplir sus sueños si o si¡ En eso el doctor López quien era el responsable de Jess, entro a la habitación para hacer los chequeos básicos. Reviso la pierna, subió un poco la bata que vestía, luego examino el hueso presionando los músculos y contrayéndolos. —Vale chaval, estas bien. Mejor que nunca, mañana te puedes ir. Así que creo que esta noche no hay fuga. —Que mañana—Dijo mirando a Alison— ¿es muy pronto no crees? —No los puntos ya están secos. Puedes irte. Llamare a Coby para que te venga a ayudar, y por cierto en hora buena. El doctor López se fue de la sala y luego cerró la puerta. —En hora buena—Dijo Alison. Pero Jess sabía que era una broma del destino, que apenas ahora se conocieran para separarse. —Mañana me iré pero regresare más tarde para verte no crees que se me ha olvidado somos amigos. —No tienes por qué hacerlo—Respondió Alison. —Si eres mi amiga, y eso hacen los amigos. Alison sintió que se quedaba en un estado estafermo pero siguió con la conversa en la defensa de su orgullo. —No tienes… —¡Alison!—Interrumpió con vehemencia— No soy lo que tú piensas, veras que es ser un buen amigo, solo déjame esforzarme un poco, vaya que eres terca, ya nos hicimos amigos, no creas que te voy a dejar ir tan fácilmente. Sin más remedio que aceptar a que Jess le diera una orden de la cual no podía escapar entonces se quedó viendo al reloj, horrorizada del como la ponía el cabezotas de su nuevo amigo, y segundo compañero en su vida. Porque la primera ya estaba muy lejos de ella como para saber algo. Entonces Alison pensó un poco. —Yo no sé cuánto vaya a tardar en volver aquí. Pero sé que cuando me vaya ya no volveré a verte. —Vamos deja lo dramática nos veremos en tu casa. —No imposible—La opción parecía que la iba sacar de la cama y sacudirlo fuertemente para que dejara de pensar en cosas locas—Mis padres son muy estrictos. —Pero si tu…—Pensó inmediatamente antes de soltar el taco, estaba espiando la conversación de la chica no podía decir lo que iba a decir, entonces solo improviso para corregir aquellas situación— Solo, digo que podremos vernos en alguna parte. Se rasco la nuca, era malo mintiendo. Pero Alison pasó por alto la mentira. —No lo sé mis padres son muy cabezotas. —Bueno vale tampoco lo tomes a mal con ellos solo te quieren cuidar, seguramente necesitas alguien que te dé una buena partida de parchís para que te alegre, ya verás como toda las cosas van a mejorar. La confianza tan despreocupada de Jess era peor que cargar unos cien kilos en el hombro, lo que no entendía era que los padres de Ali era completamente unos escépticos y que cualquier falla y lo mandarían directamente a la vieja escuela, donde los puños corrían por si solos.   —No creo que sea buena idea. —No te preocupes déjame de eso a mí. Ahora soy tu nuevo amigo. 
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