Prefacio 3

2820 Palabras
El resto de la noche no se escuchó más que las risas de Alison, Jess sabia contar unas historias que eran de lo mejor, tanto que podía hacer libros y nunca cansase, pero dudaba que fuera escritor cuando fuera grande porque algunas barbaries salían de su lengua, y no por ser grosero sino por ser algo desubicado y desordenado, aunque eso le daba un estilo propio. Coby no fue ese día y Karen tampoco volvió más, el resto de la noche era para ellos dos solos. Jugaron a las cartas, Jess entre su amplia colección de juegos —Incluyendo un PSP— saco unos naipes y jugo con la chica, a ella le encantaba jugar naipes, pero no le ganaba al maestro de los trucos Jess. En cierto momento demando que eran trampas pero Jess siempre jugaba limpio, así lo alardeo. Luego de que fueran un poco más de las once de la noche recogió todo y le dijo a Alison que volvería mañana por la tarde. Era una promesa y encima le estrecho el dedo meñique muy suavemente. La mañana siguiente Coby buco a Jess a la primera hora de la mañana y Alison aún estaba dormida no se pudo despedir como era debido, pero sabiendo que estaba dormida y viendo como estaba durmiendo, se inclinó y aparto unos cabellos rebeldes que caían por su frente y deposito un beso tierno en la mejilla de la chica, fue a sus orejas y susurro. —Chica volveré más tarde. Coby hizo una mueca estaba completamente sorprendido, pero tampoco quiso decir ni una palabra, así que cogió las maletas de Jess, que se habían acumulado sobre un mes y medio completo, y luego salieron de la habitación. Teniendo cuidado de no hacer ruido para despertar a Alison. La chica tuvo ansias de despertar esa mañana posiblemente podía ver a Jess, pero cuando abrió los ojos, se encontró con una imagen diáfana de la camilla de al lado vacía. Entendió que Jess ya se había ido, pero sin despedirse. No. El volvería más tarde tenía que tener paciencia. Las horas pasaban tan lentas que Alison pensó en contar los minutos en su mente para ver cuánto tardaba alguien en llegar a la sala, pensó: cuando estaba Jess todo era divertido, siempre habían motivos por los que hablar o mantener una buena conversación, pero cuando no estaba solo quedaba una cortina de silencio. No se quería estar en completa soledad, vamos que era horrible estar en un cuarto encerrada y sin nadie que conversar, no había ninguna diferencia con la casa en donde vivía, Karen llego más tarde, como al cabo de unas horas, posiblemente estaba retrasada. Pero como Alison no tenía con que medir el tiempo, no podía quejarse de algo, inmediatamente ondeo una tacita en la que traía comida y algo de beber, Alison inmediatamente fue a buscar su festín.—Comparado con lo que daba el hospital eso era muchísimo mejor— entonces comió con parsimonia mientras dialogaba con su mama. Karen pregunto por su compañero de camilla, entonces Alison le conto lo que había pasado ayer, pero con la intención de que estuviera atenta cuando llegara y los dejara solos, tenía fe en Jess claro que iba a venir lo había prometido. O tan siquiera se aferraba a esa esperanza. Jess rogo a Coby para que lo dejara ir al hospital, pero de tanto rogar el vocalista seguramente se cansó de sus plegarias entonces le dio permiso—Igual iría solo debía de escaparse— pero quería hacer las cosas bien y por eso pidió permiso a su hermano. ¿Pero porque se estaba esforzando tanto el Alison? Seguramente era algo que no tenía respuesta alguna. Sin más dilación —Ya estando a contra tiempo— subió a darse un baño y posteriormente se vistió, llevaba unos vaqueros negros y una chaqueta de cuero así como los moteros, —De verdad parecía el m*****o de una— Se hizo una movimiento de manos y peino sus cabellos hacia atrás, de manera elegante, y se iba a echar perfume para complementar. Pero tomando el frasco entre sus manos, recordó lo que dijo Ali, era sensible a los olores por su extraña condición, entonces puso de nuevo el frasco sobre la mesa, y se inclinó un poco hasta alcanzar la gaveta de una peinadora, allí escondía una crema de frutas, esta no tenía un olor muy fuerte, era perfecto, así que se puso algo de ella en las manos y la paso por su cuello y sus brazos, con eso bastaría, miro el reloj que estaba encima del espejo, mascullo al ver la hora, estaba a contra tiempo. Rápidamente bajo las escaleras con paso firme y se despidió de Coby, este grito algunas palabras que Jess no escucho pues ya estaba afuera para cuando grito. Alison estaba perdiendo la esperanza: ya casi terminaba las horas de visitas y Jess no había venido, le dio rabia, pero una parte de ella también decía que no debía confiar en él. Esa parte representaba toda la desconfianza y errores que había cometido anteriormente, miraba con fijeza a un punto de la habitación, aquella esquina inerte, su mirada estaba concentrada en el punto donde se encontraba la pared y se trasformaba en techo, estaba absorta en aquellos pensamientos, estaba allí en cuerpo, pero en mente estaba divagando entre los pensamientos y recuerdos. Hasta que esa faceta se rompió al ver el chico entrar bruscamente por la puerta. Ella espabilo y se dio cuenta que era Jess, miro sorprendida y escondió aquellas emociones que estallaron en su pecho, nunca antes había sufrido una conmoción tan grande como la de ahora. Vino, era real, no había faltado a su promesa aunque había llegado tarde. Ahora llevaba una ropa que le daba más masculinidad, y unos pantalones que dejaban ver sus tonificados músculos de las piernas.> pensó Alison. Entonces se dedicó a hacerle un escrutinio completo de su cuerpo. Músculos, sí que tenía, pero no eran tan abrumadores, solo le daban un tono rudo en su personalidad, y ahora que no estaba con la horrenda ropa de hospital, se veía más guapo que antes, el desordenado cabello castaño estaba cubierto ahora por un peinado completo, se veía elegante, comparado con un motorizado de los años cincuenta. Era un estilo retro pero que a Jess le quedaba perfectamente, haciéndolo ver guapo y peligroso. Vaya nunca espero que Jess fuera tan atractivo como para hacerle robar una mirada con deseo, Alison mordió sus labios inferiores antes de decir alguna palabras, esperaba que su interés no se notara por nada del mundo, o se le caería la cara de vergüenza. —¿Pensabas que no iba a venir?—Jess se acercó para saludarla, estaba completamente segura que esa voz no era como la que había escuchado ayer, ahora estaba siendo más masculina y le ponía hasta el último pelo del cuerpo de punta. —No… eh…—Entro en nervios— para nada ¡ja! !ja! pensé que había pasado algo nada mas eso, y bueno creo que…—¿Qué estaba haciendo, en su mente saltaban las alarmas, estaba siendo irracional solo con el hecho de que le estaba hablando?— No sé. Pensé que vendrías otro día. —Imposible, quede contigo hoy y aunque llegue tarde vine. ¿Espero que no te hayas enfadado por eso? —No para nada. Haciendo alarde de su confianza Jess entonces se sentó en la única Silla que estaba en la habitación, aunque prefería acostarse en la camilla, que más le daba ayer lo había echo así. —¿Tu mama ya vino a verte? Ella asintió. —Bueno entonces cómo van los avances para cuando te dan de esta pocilga, ya tengo ganas de comer helados contigo, voy a llevarte a un lugar especial que conozco. El cerebro de Alison hizo “Boom” ¿La estaba invitando a Salir? Y contesto como lo haría cualquier personaje femenino de los libros que gozaba leyendo. —¿Me estas tirando los tejos? Jess se quedó en silencio por un momento, ¿Tal vez metió la pata? —No exactamente, pero… sé que te estoy invitando a comer helados, y son muy buenos… Alison vio que no estaba tan nervioso, seguramente solo la estaba invitando a comer helados, lo que hacían las personas normales. —No se… —Se veía insegura— mis padres son muy… —Vale, lo sé, estrictos, pero tienes que rogarles un poco, así funciona con Coby, y si no escápate. Alison rio un poco, acto seguido se llevó las manos a la nariz tratando de imitar a Coby. —“No corrompas a la inocente chica”—Se quitó las manos de la nariz— así lo diría Coby. Jess se echó una carcajada. —Creo que no es igual, pero te quedo perfecto, mi hermano es un cabezota. —¿es bonito tener hermanos? —Sí. Pero a veces es un poco obstinante. —Bueno pero tan siquiera los tienes, yo en cambio… —Tus padres nunca te dieron a un hermano—Interrumpió rápidamente— aunque en parte, te salvaste de ser un objeto de burla. Ella arqueo una ceja. —¿Coby se burla de ti? —Solo es un juego, pero igual es molesto. —Si… Pasaron hablando de trivialidades de adolescentes por lo menos una hora, antes de que las enfermeras —Que ya Jess conocía perfectamente— lo echaran del hospital casi que a patadas. Pero no quería separarse, se la estaba pasando bien, aquellas preguntas sagaces que hacia la chica nunca las había escuchado de alguien más, era un ser nuevo que no conocía el mundo exterior, lo peligroso pero bello que podía ser. Le gustaba aquellos lapsos de tiempo pequeñitos entre preguntas en donde sentía temor por meter la pata y luego se relajaba para contestar la que Ali hacía. Era hasta mejor que tener sexo en cierta parte, era más adictiva y acalorante, más cuando su interlocutora era una chica que no se cansaba de hablar, ¿Cuántas veces soñó con algo así? A las chicas de su secundaria no le gustaba hablar para nada, se concentraban en otras cosas, pero Alison era lo contrario a ellas. —Jess—Dijo la enfermera— Tienes que irte, ya es tarde y si López te encuentra te va a echar a patadas. Sabes cómo es con las normas.—Luego la enfermera cerró la puerta corrediza y al cabo de unos minutos se levantó de la silla estriándose, los músculos de sus pies ya estaban algo acalambrados. —Bueno—Dijo Jess— Tengo que irme. Volveré mañana y será más temprano. ¿Vale? Alison asintió con la cabeza. Y aunque Jess quería irse así sin nada más, también tenía una necesidad que le imploraba el cuerpo, entonces sin pensarlo se inclinó en la camilla hasta quedar encima de Alison pero cuidando de no hacerle daño con su peso y luego entretenido por el color rojizo de sus labios carentes de labial, no aguantando más aquella necesidad… La beso… Alison no sabía que estaba pasando, pero cuando parpadeo solo veía a Jess tomando prisionera a su boca, mientras sus labios mordían los suyos, ¿era un beso? Nunca antes lo había sentido, era una sensación espectacular. Calor y frio al mismo tiempo y los labios rebotando contra los suyos hacían que cada parte de su cuerpo le chisporroteaba. Lucho por apartarlo un par de veces, pero luego se acostumbró a la sensación, y le gustó muchísimo, Jess pido permiso con la lengua para entrar en la boca de Alison, y ella acepto estirando su mentón hasta casi abrirlo totalmente, Jess disfruto por cada parte de su cuerpo con las manos vagas y talentosas, Alison no se negó, dejaba que la acariciaba por donde quisiera, ya que aquellos dedos eran expertos en causarle cualquier cosa.  Jess con cada lengüetada rozaba el paladar e hizo que su interlocutora se arquera, se dio cuenta que Alison nunca había besado. Por todas las emociones que estaba sintiendo y que no se molestaba en ocultar, cosa que Jess agradeció. Las respiraciones inconstantes eran como una balada que se acompañaban de leves succiones, de verdad ambos estaban en su punto máximo. Jess se encontraba hinchado y como una roca. Pero se contuvo, tampoco quería que Ali, experimentara algo tan vulgar como eso, siguió tocando con delicadeza el cuerpo femenino, hasta llegar a su ombligo y proporcionar suaves pellizcos que la hacían saltar como una hiena, ese hombre le daba efectos a su cuerpo que nunca antes experimento. Alison se aferró a su fuerte espalda, sus manos nunca conocieron a una espalda tan dura, excepto a la de su padre cuando la cargaba, esporádicamente también baja un poco para disfrutar de su cintura musculosa y perfecta. ¿De dónde demonios había salido Jess? Pero no se concentró en esas preguntas tan tontas, solo quería disfrutar el primer beso que le robaban en si vida, era fascinante aquella sensación y aquellas manos sobre su cuerpo. a esto era lo que se referían los libros que leía, pues era una droga. Jess dejo su boca y empezó a devorarle el cuello, entonces Alison dejo escapar algo raro de su garganta como un sollozo pero más bajito y más intenso. Gimió por primera vez, y se puso roja de la vergüenza, Jess seguían su trayectoria dejando besos a la intemperie por el cuerpo de Alison, ella nunca se había sentido tan… querida no. Tan estimada tampoco… ¿Cuál era la palabra?... se sentía tan…Deseada. Luego Jess con miedo a que alguien no le viera, dejo de besar a Alison y se le quedo mirando a los ojos, aquella mirada que tenía su amiga era muy simple, estaba dudando. Estaba nerviosa, no sabía qué hacer, Jess lo arreglo inmediatamente. —Es lo mejor que he probado en mi vida.—Susurro tratando de Arreglar, luego deposito un beso tierno en la frente y terminando el show se alejó de ella—Vendré mañana Alison, te lo prometo. —¡Jess!—Sabia que quería decir algo al respecto del beso, pero, no lo dijo— Bien estaré esperándote. Jess se despidió y salió a por patas del hospital porque seguramente le iban a dar ya una orden de captura por violar todas las normas de la cede, por suerte no había una cámara por allí. Mientras se iba trataba de concentrase, pero solo pensaba más en aquel apasionado beso, casi le quitaba la ropa y le hacia el amor, esa no era su conducta pero estaba perdiendo los estribos, tener más cuidado para la próxima sería una buena idea, vaya que sí.  Alison se recostó en la cama, vaya que había sido lo mejor que había probado en su vida y a parte de sus labios que estaban rojos he hinchados, también su corazón se había expandido, claro que las cosas no eran de todo ciertas. —Eso no hacen los amigos… creo… Susurro estas palabras mientras se ponían una almohada en la cabeza, ahora estaba completamente confundida. Pero le había gustado como Jess la tomaba con pasión y delicadeza. Iba a ser difícil estar cerca de él. Solo con una caricia ya estaba perdido. La batalla la ganaba Jess. Por ser el único hombre que le había visto por sobre la enfermedad, y por ser aquel más experto en acaricias con sus manos. Las mañana siguiente el medico hizo unos chequeos a Alison y dijo que en la mañana del siguiente día se podía ir ya a casa. En la tarde llego Karen y se ocupó de todo, y más tarde Jess, ella evito hablar del beso y ojala que le diera otra así. Pero ese día Jess se comportó más, entonces más adelante le conto que le darían de alta en la mañana él se contentó muchísimo, Alison para no perder la comunicación con él, escribió en un papel la dirección de su teléfono de casa y le dijo que llamara solo a la hora que indicaba el papel, Jess asintió con la cabeza y guardo las palabras de la chica como un mandamiento de la iglesia. Más tarde llegó la hora de despedirse, aunque a Jess se le hacía complicado porque la mañana siguiente no la varia, estaría separado por un teléfono de distancia. Cuando se despidieron Jess planto un beso tierno en la frente de Alison era un caballero, y luego se fue, prometiendo a Alison que la llamaría. La mañana siguiente Karen llego a por Alison y la ayudo a cambiarse y bañarse, Alison veía con melancolía la habitación y antes de irse soltó un suspiro caso nostálgico, conoció al mejor chico de su vida en esas cuatro paredes de color azul oscuro, y con un frio espantoso.                        
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