—¿Dónde estabas?
—Haciendo algo con tu papá y comprando algunas cosas.
—¡Chicos a Comer! —interrumpió Coby.
Jess fue salvado por la campana.
Todos comieron la cena espectacular que preparo Coby, más bien parecía un festín. Comieron hasta estar completamente saciados, no resistían más. Entonces empezaron a jugar algunos juegos absurdos esperando que el sueño llegara a sus cuerpos.
Los mayores tomaban champan.
Los primeros en irse a la cama fueron Sofy y Alison quienes estaban aletargadas en la mesa, los siguientes fueron Karen y Coby que estaban ya en su punto, necesitaban dormir, el último fue Jess, pero antes…
Maikel se acercó y le tendió la mano.
—Gracias muchacho.
Coby frunció el ceño.
—¿Porque?
—Siempre has ayudado, sin pedir nada a cambio.
—Bueno por eso se llama ayuda—El bromeo— no te pongas así viejo, que la faceta de tipo rudo que mantenía de ti, se está cayendo en declive.
—Sigo diciendo, tienes huevos. Pero enserio, gracias por todo, por Alison, por Karen por todo. —Maciel adoptó un tono más sereno y ahora estaba hablando con más sinceridad de antes.
>>Aunque tú no lo creas, antes de que llegaras, apenas vivíamos, yo estaba inmerso en solo cuidar a Alison todo lo posible, y Karen estaba siempre llorando, y Alison, bueno ya te imaginaras. Gracias.
Jess al ver que su interlocutor estaba insistiendo, le estrecho una mano, y luego le puso una copa en la misma.
—Bueno entonces brindemos viejo. ¡Salud!—El choco las copas con Maikel.
—¿Pero puedes beber?
—Solo es jugo. O no. —Jess esbozo una sonrisa psicópata.
—Tienes huevos chaval.
Luego de una conversa, Jess se fue a la cama, Maikel se quedó abajo un poco más, con su espíritu de nocturno, vamos que era un Romántico sin remedio, solo que lo escondía detrás de aquella montaña de musculo y actitud peligrosa.
La mañana siguiente todos fueron directamente al estanque, nadie se quedó en casa, Karen estaba ansiosa porque Maikel la viera un su traje de baño, no conservador pero tan poco tan erótico.
Había niños presentes para eso.
El estanque era una combinación de un lago y un río, y desembocaba más abajo, pero se extendía algunos treinta metros de longitud, era bastante amplio para ir a sumergirse en agua, algunas veces si se tenía suerte podía, ver algunos zorros cazando su alimento y algunos cisnes aleteando encima del agua.
—Vaya que es lindo… —Dijo Alison sorprendida por la majestuosidad del estanque.
—Claro que sí, te dije que no te ibas a arrepentir.
Coby y los demás estaban montando una parrilla, en medio de unas rocas para no provocar un incendio.
—Alison… Entremos al agua.
Sofy llego detrás de ellos y cogió de las manos a Alison llevándola arrastrada hasta que se metieron en el estanque.
Alison recordó sus vacaciones en Portland. Y divago. Estaba inmersa en pensamientos, hasta que una oleada de agua le cayó de lleno en la cara.
—Vaya estas muy distraída Alison, anímate.
Entonces Sin decir nada Alison cogió impulso con sus manos y empezó una batalla de chapoteos.
Las risas de las muchachas inundaron el estanque. No tenían nada que perder, era una bonita escena.
Un día de vacaciones para Alison tal vez representaba un estandarte complicado de conseguir. Pero sabía que este día, lo guardaría en su corazón completamente atesorado, no quería perder los únicos recuerdos de felicidad que estaban en su vida, Jess y sus padres, todos sus amigos estaban allí con ella. Qué pena que Ana no podía acompañarla pero le contaría todo cuando llegara a casa.
Karen u Maikel se perdieron por allá en la profundidad de un bosque oscuro salvaje y silencioso, Jess estaba consciente de ello, pues los vio partir, decidió seguirlos con algo de sigilo tal vez le iba a dar la sorpresa y no se lo había contado. Al verlo irse del estanque, Alison salió del agua apurada.
—¿A dónde vas?
—Sígueme Alison.
Cogió sus manos y se fueron a hincadas por la profundidad del monte para seguir a Maikel y Karen.
Alison hacía preguntas que Jess no contestaba, pensaba que él podía darle la sorpresa en cualquier momento.
Karen y Maikel se quedaron en un pradito pequeño, la luz era perfecta, Jess y Alison se ocultaron en un arboles gigantesco que tapaban sus pequeños cuerpos. Maikel le sacaba la ropa a Karen con salvajismo y luego la besaba con ferocidad, se la estaba comiendo. Karen le bajo el pantalón de golpe y Jess vio el culo de su suegro en toda su magnificencia, moviéndose a su gusto, sin mencionar, aquella voluptuosidad viril, que emergía de su entre pierna, Literal. Entonces Jess jadeo y le agarro la mano a Alison.
—Vámonos.—Susurro
—¿Qué pasa?
—Algo que es un poco personal. No podemos espiarlos.
—Vale.
Con el corazón latiendo al mil, Jess consiguió alejarse de donde estaban, pero luego se echó una carcajada que no pudo contener.
Más tarde volvieron al campamento.
—¿Que paso allí atrás Jess?
—Nada en especial, solo que tal vez tendrás un hermanito. —Alison se enrojeció.
—¿No me digas que…?
—Dejémoslo así nena, te lo aseguro es mejor.
Jess trato de olvidarse de la imagen del trasero de su suegro, pero siempre se le venía a la mente.
Le iba a costar olvidarse de esa terrible imagen.
—¿Seguro que no quieres hablar de ello?—Pregunto nuevamente Alison.
—No para nada.
—Bueno está bien, pero si quieres que te ayude me avisas.
—Vale.
—Entonces vamos a otra parte.
—Sí.
Salieron del campamento hasta llegar a la carretera, allí era donde Jess tenía previsto darle la sorpresa a Alison, pero como Maikel estaba muy ocupado con Karen, tendría que hacerlo solo. Vaya que no tenía mejor momento para intimar.
Caminaron con las manos agarrados hasta llegar a un establo, allí estaban los caballos, pero Jess no podía entrar a la hacienda así por así, aunque ya había reservado, pero tenía que decirle a alguien. Entonces le dijo a Alison que esperara allí y que no se moviera. Jess rápidamente busco a la chica que respondió el teléfono para atenderlo anteriormente, dio varias vueltas por la finca hasta que algunos jinetes le dijeron donde estaban las oficinas.
Allí llego y le pregunto a una señorita de cabello grisease si era ella quien la había atendido. Ella afirmo y confirmo la recepción en la hacienda por algunas horas. La chica con buena cara, le tendió un carnet, entonces Jess los tomo y los guardo, se puso el de él, y más tarde se fue a buscar a Alison.
Al verla afuera de la hacienda, la cogió de las manos y la llevo a los establos, caminando paulatinamente.
Sabia de ante mano que su color favorito en los caballos era el blanco, y preparo un potro del mismo color solo para ella.
Estaba en la mitad de la pista. Esperando a aquella que iba a montarlo.
—Sabes Alison.—Ella hizo una mueca— cuando vi que te gustaban los caballos, me imagine contigo montando uno. Galopando por las orillas de la playa, pero como no tengo una playa y no estamos en la costa, tendrás que conformarte con una buena cabalgada en la finca, también es bonita créeme.
—¡Jess!
—No nada de eso—Intervino rápidamente— ahora soy yo el que te va a enseñar a montar a un animal de esos.
Jess señalo con las manos a la puerta del establo.
—No Jess. No lo puedo creer.
—Pus hazlo.
—¿Pero sabes montar? Parecía insegura.
—Claro y es súper fácil, te enseñare.
Un potro relincho delante de ella, era blanco y gigantesco, buenas patas y fornido de cuerpo. Vaya era un semental blanco.
—No temas. Él no es malo. Acarícialo.
Jess tomo sus manos y entonces la paso con cuidado por la nariz del caballo. Paulatinamente fue frotando por todas las partes de la cabeza del caballo, y Alison tomo más confianza en él. El caballo también tomo confianza de ella.
—Bueno ya se conocieron, ahora a montarlo.
La silla ya estaba puesta entonces Jess confirmo que todo estaba bien atado y puesto en su lugar, tras chequear dos veces confirmo que era así.
—Ahora vamos.
Alzo la mano, Alison miraba incrédula, aun no podía creerlo, Jess, completamente haciendo todo lo que dijo. Nunca antes…
—Vamos no lo pienses tanto.
Ella ve aquel brillo en sus ojos, están destilando confianza, su corazón tiene miedo, pero ahora tenía que hacerlo.
Cabalgar con su amado Jess.
Le tiende su mano y entonces empieza a ascender al caballo, Jess con cuidado las órdenes necesarias para que no se cayera del potro.
—¿Nunca habías montado cierto?
—Nunca tuve tiempo Jess…
—Lo sé, lo sé mejor que nadie. Tu descuida esto es muy fácil.
Jess se montó atrás de Alison, así cuidaría que no se fuera a caer, tomo los estribos de los caballos. Y entonces con las botas que le habían proporcionado los del establo, con sutiles espuelas poco afiladas. Dio una tanda al caballo y el camino.
El tambaleo tenia nerviosa a Alison.
—Tranquila —susurro— no pasara nada yo estoy aquí. Porque no damos un paseo.
—Vale.
Entonces más adelante, Jess fue cabalgando lentamente hasta tomar ritmo de galope.
Alison fue tomando más confianza hasta que llego a cabalgar sola, claro Jess se mantenía atento por si acaso.
Al poco tiempo, dieron la vuelta a toda la finca, era idílico otra vez, su corazón latía, sus emociones estaban que saltaban como una alarma. Y Jess estaba con ella. El calor de su cuerpo lo sentía tan cerca. Tan dentro de ella. Tan… suyo.
Hubo un momento en que encima del potro, ella recostó su espalda al pecho poderoso de su caballero. Y busco su boca.
Lo que termino en un apasionado beso.
Poco después tuvieron que bajar del caballo y entregarlo, se estaba haciendo tarde, volvieron a donde estaban los demás.
Ellos ya se estaban empezando a preocupar. Pero todo estaba bien. Ahora comieron una buena tanda de carne, preparada por Coby, mientras intercambiaban miradas furtivas que solo ellos podían entender.
Maikel empezó a contar historias sin remedios, nadie quería escuchar, el único interesado parecía ser. Coby.
Más tarde regresaron a casa, la noche estaba callada y los objetos estaban en su lugar, a excepción de una estatua puesta en mitad de la sala.
Karen se acercó y destapo aquel objeto y al ver su cara tallada a cincel y la madera y su espectacular cuerpo retratado a la perfección.
Solo se echó a llorar. Y abrazo fuertemente a Maikel.
—Sorpresa—Susurro hasta hacerla enardecer.
Alison también estaba sorprendida, e hicieron bululú entre las diez de la noche y las doce de la madrugada.
Más tarde todos se fueron a dormir, pero Maikel se quedó en la sala nuevamente, viendo por la ventana.
Jess que bajo por un vaso de agua se lo encontró frontalmente.
—O perdón no sabía que estabas aquí.
—Tranquilo.
—¿Oye y como moviste la estatua tu solo macho?
—Tengo mis formas. —Un escalofrío recorrió el cuerpo de Jess, Maikel daba miedo en ocasiones.
—La sorpresa le gusto a Karen, se veía muy feliz.
—Si se lo merecía. Ya había pasado mucho tiempo desde que no le daba algo.
—Me parece bien.
—¡Jess! Gracias otra vez.
—Vale regresamos a lo de ayer, ya te dije macho no me agradezcas nada.
Jess busco el vaso con agua y volvió a la cama, dejando a tras aquella escultura de madera perfecta y a su escultor en la oscuridad.