No lo uses en casa

1361 Palabras
Santino SANTA MADRE DE DIOS Es todo lo que mi cerebro puede acertar con coherencia cuando Nayla descubre su rostro. decir que es guapa no le hace justicia... tampoco bonita es el calificativo que le pondría, no es sensual... Creo que es la combinación de las tres cosas. Además de tener unos ojos extraños, tiene una nariz respingada, fina, que acompañan unos labios, no gruesos, pero tampoco delgados, parece cálidos y suaves, parece incluso que los tiene pintados, pero su color coral sobre ellos, es claramente natural. Desde donde me encuentro a contra luz se le alcanza a ver una línea en la barbilla, que en otras mujeres marca una sensualidad, pero en ella no, le da un aire inocente y encantador. sus pómulos no son anchos, pero dan paso a unas mejillas redondas que la hacen ver perfectamente simétrica. Ahora con todo el panorama sus ojos miel, casi dorados resaltan más. Su piel algo bronceada los hace brillas más, sus cejas están perfectamente delineadas... Nayla nota mi mirada intensa y un ligero rubor, más que atractivo, le pone las mejillas en un tono, delicado... inocente y sensual. Baja su mirada al plato que acaba de poner enfrente Mirra ¿En qué momento apareció? ¿Cuánto tiempo llevo detallando ese rostro? —¿Por...—pero antes de continuar, paso saliva y me aclaro la garganta. Este gesto la hace voltear a verme, y sus ojos penetrantes me distraen un momento, pero trato de mantenerme controlado—Porque usas eso en casa? Logro preguntarle al fin, mi voz sale suave, delicada, más de lo que me gustaría, o peor de la que suelo usar. Su timidez es algo que me frustra y me desarma a partes iguales, porque no puedo tratarla como suelo hacerlo. —Porque es mi costumbre, señor—Entrecierro los ojos, me sigue llamando "señor" aunque ahora que la veo, si le llevo como 10 años. —Pero aquí no es necesario, puedes quitarte lo, no lo uses en casa—Le digo severamente, tal vez no con la intensión de intimidarla, pero si para dejar clara mi autoridad. Sin demostrar el deseo de verla sin esa porquería en el rostro—Puedes sentirte cómoda —Me siento más cómoda usándolo, señor—Aprieto mi mano en el tenedor que acabo de sostener. Ella dirije sus ojos a mi plato, y una sombra extraña pasa por su mirada. —De acuerdo, si te sientes cómoda así...—Me enojo de hombros ignorando la sensación de impotencia por no poder imponerme sobre ella... no quiero que Karim retire su apoyo—Otra cosa, niña... come sin mi... yo no siempre regreso a casa, a veces salgo de viaje de imprevisto, y no quiero que pases hambre... Ella frunce el ceño con molestia, o como si tratara de entender algo —Pero la cena debe ser en familia... —Nayla, no somos familia, nos metimos en esta situación extraña... —Pues ahora somos esposos, aunque sea en papel... yo lo esperaré a cenar con usted—Yo suelto un pequeño gruñido de frustración. —Eres un poco necia niña—Le digo llevando la comida a mis labios—¿Porque no comes? Pregunto con el ceño fruncido, y una voz de exasperación que no puedo con ella. —Espero a que lo haga usted—Dice bajando la mirada con timidez, un gesto que me comienza a resultar molesto, azoto los cubiertos con fuerza en la mesa, el fuerte sonido la hace brincar un poco. —Mírame—Le ordeno, me repito que no es porque quiera que esos ojos me vean, sino porque quiero que entienda algunas cosas, ella con miedo levanta la cara, y me deleito unos segundos viendo ese rostro angelical que tiene—Tu no tienes que esperar hasta que yo termine de comer, si vamos a cenar juntos todas las putas noches, quiero que lo hagas conmigo... no quiero que me contemples mientras yo lo hago, y me importa una mierda tu tradición... ya bastante te concedo cenar juntos... —Pero señor—Comienza a interrumpirme, y al ver mis ojos sobre ella, cierra la boca en una fina linea, mostrando que al menos la asusto un poco —No Nayla, necesito que cedas en algo... tu no te sientes cómoda sin tu hijab, yo no me siento cómodo comer mientras tu no lo haces... a mi me educarón así... Es mentira, porque el ser que nos educó era egoísta y nos enseño a siempre hacer lo que queremos, y por eso terminé matandolo... Pero si que crecí con una hermana, que nos enseño solo un poco de la delicadeza femenina.... —Si señor—Dice al fin, yo asiento, la veo tomar los cubiertos y yo procedo a hacer lo mismo. Comemos en silencio, aunque no puedo evitar mirarla de vez en cuando. Observo el movimiento de sus manos sosteniendo los cubiertos, sus manos se mueven con elegacia, con suavidad, es toda una dama, es raro ver una mujer así en este mundo. Algunas veces puedo notar que ella tambien me observa, pero al ser descubierta baja la mirada al plato, privando mi visión de esos ojos. Mientras que yo cometo el estúpido error de verla justo en el momento que abre la boca, para meterse un trozo de comida, lo que hace que mi mente perversa, esa que piensa con la v***a, se active, imaginandola con esa carita inocente mamandomela, ¿Será cápaz de abarcarla toda? Es virgen... no creo que pueda... ¿Lo será tambien esa boquita? Quiero estrenarla. Ella, a mi parecer lo hace aproposito, saca su lengua y se lame la comisura de su boca, no lo hace de forma sensual, pero mi líbido ya esta por los cielos, y lo lo veo como el acto mas sensual que existe. Toma una servilleta y limpia esa misma comisura donde antes paso su lengua. Y mi mente, perversa como siempre, la imagina llenandose de mi leche, y limpiando de esa misma forma su boquita, mi respiración se ha acelerado, mi pene va a explotar, incluso siento la humedad de mi liquido preseminal "Mierda ¿Que tengo 13 años?, Solo es una mujer" aprieto el tenedor con demasiada fuerza "Una mujer que no ha estado con nadie" Me recuerdo para tratar de bajarme la calentura, pero no ayuda imaginar lo apretada que debe estar. Cuando logro calmarme un poco, ella posa sus ojos en los míos, y la comisura de sus labios se curvan hacia arriba, con timidez... pero eso es suficiente para mi... para mi control. De un rápido movimiento la tomo fuertemente de la muñeca, dándome cuenta que realmente no pesa nada, porque la jalo a mi, sentandola en mi regazo. —¿Qué esta haciendo?—Me pregunta con su respiración agitada, pero en su rostro se nota la sorpresa, con una mano la detengo por la cintura, mientras que la otra la tomo aun por la muñeca —¿A que estas jugando? —¿Perdón?—Pregunta confundida, inhalo profundo y puedo sentir su aroma ligeramente, provocando mas excitación en mi —¿Te gusta provocar a los hombres?—Le digo entrecerrando los ojos, pero ella los abre en sorpresa, mierda que bellos ojos tiene —No sé a que se refiere, señor—Suena preocupada, pero puede ver en sus ojos cierta curiosidad, sin pensarlo, esa mano que tengo agarrada, la obligo a abrir la palma, y la dirijo a mi m*****o duro, que sensación tan maravillosa es su mano ahí, ella ahoga un gemido de sorpresa, trata de quitarla casi de inmediato, pero no se lo permito, incluso hago que apriete mas su palma en el, muevo mi mano arriba y abajo para que me magree, sobre el pantalón —¿Eso es lo que te gusta? ¿Excitar a los hombres? ¿Eso querías? ¿Ponerme así de duro? —Señor—Dice con la voz entre cortada, y sigue forcejeando para soltarse —Yo no soy un hombre con quien se juega, si me calientas, niña, me tienes que complacer... no me voy a quedar con la v***a parada... ¿Entiendes?....
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR