Saco mi pene de su boca, con brusquedad, me siento demasiado frustrado. Ella está bastante excitada disfrutando de los últimos remalazos de su orgasmo. La tomo con fuerza, la giro, y me pongo el condón con lubricante. —Con cuidado, Santi—Su voz suena nerviosa cuando coloco mi v***a en su culo. Pero en este momento mi cerebro no procesa palabras, solo tengo deseo, excitación y muchísima frustración, de un solo movimiento, entro en ella, escucho como se queja, una mezcla de dolor y placer. Que sigo sin procesar. Trato de no ver más allá de sus nalgas, porque a quien deseo tener así no es rubia. Le doy un fuerte azote, jadea dejando claro lo puta que es. Me coloco de forma en que tengo acceso a su dildo que aún vibra dentro de ella, misma vibración que siento en la base de mi pene, comienzo

